Joyas halladas en el río “dormirán” un año antes de ser rematadas, si nadie justifica su propiedad

Joyas halladas en el río “dormirán” un año antes  de ser rematadas, si nadie justifica su propiedad

Dr. Francisco Merino, Abogado Defensor 

El pasado domingo 22 de octubre, Marcelo Díaz, albañil del barrio Horacio Quiroga, se encontraba pescando a orillas del río Uruguay, en la zona del Ayuí, cuando sorpresivamente halló un tesoro compuesto de joyas, monedas de oro y un fusil del año 1863, totalizando unas 298 piezas, haciendo entrega de dichos efectos a Prefectura.

Desde el momento en que el hecho trascendió, muchos rumores y especulaciones comenzaron a circular al respecto.
EL PUEBLO dialogó con el Abogado de Marcelo Díaz, el Dr. Francisco Merino, a un mes y pocos días de sucedido el notorio hallazgo.
¿En qué instancia se encuentra el caso?
Todavía estamos en la fase de preparación de la demanda. Este caso no ha sido sencillo, porque lo que sucede es que no es una cosa de todos los días, evidentemente. Por tal motivo no hay mucha jurisprudencia al respecto y la que hay es muy vieja, le puedo decir que del siglo XIX y principios del XX, cuando era frecuente encontrar enterradas ollas con monedas, u otros objetos de valor que la época llevaba a esconder muy bien. La verdad que pudimos y debimos realizar un trabajo investigativo serio y profundo para poder ver cómo lidiar de la mejor manera posible con el caso, presentando una demanda bien fundamentada.
El único caso encontrado de estos tiempos, fue el de una mujer que encontró dinero en un cajero, apoyado sobre el mismo, y que denunció como hallazgo; al no aparecer el propietario, ella cobró una mitad y la institución de intermediación financiera, la otra.
De todas maneras, más allá de que repito, no es sencillo, lo estaremos presentando a más tardar la semana que viene, es un proceso voluntario, en el cual solicitaremos la apertura del proceso de hallazgo. Posteriormente se deberán hacer las publicaciones correspondientes, en el Diario Oficial y en un diario de circulación local, estándose a la espera del plazo de un año, en el cual todo aquel interesado que pueda acreditar ser propietario de alguno o de todos los objetos, puede reclamarlo.
Luego de ese año, se irá a un remate judicial, donde la mitad de lo producido en el mismo, será otorgado a un organismo público -que hasta donde nos han informado podría ser la Intendencia de Salto-, ya que fue hallado el “tesoro” en aguas públicas, y la otra mitad para Díaz.

¿Tenemos entendido que varias personas ya se habrían presentado a reclamar ciertos objetos?
En el momento de furor de la noticia se presentaron un promedio de 15 a 20 personas por día, en la Jefatura y en el Juzgado, sin poder acreditar la propiedad de ningún objeto. Iban con la copia de una denuncia hecha hace tres años, por ejemplo, del hurto de un anillo, que a lo mejor podría estar en el conjunto. Se les explicó que todavía no era el momento para reclamarlo, que guardaran la denuncia y que cuando salieran las publicaciones y se cumplieran los plazos, ahí sí se presentaran nuevamente, debiendo, claramente, acreditar la propiedad que reclaman, lo cual no es fácil en este tipo de bienes, que por lo general una lo hereda, pasa de un miembro de la familia al otro, o que son obsequios que raramente conllevan un comprobante.
¿Su cliente procedió debidamente denunciando el hallazgo y reclamando una parte del mismo?

El Código Civil deja establecido la manera de procederse ante situaciones de esta índole, y podemos decir que, la forma de proceder de Díaz, fue la apropiada. El hallazgo sucedió de manera fortuita, en un lugar público, por lo tanto mi cliente queda encasillado dentro de la figura legal, la cual le da el derecho a reclamar ser adjudicatario de la mitad.

¿De cuántas piezas hablamos en realidad?
Dentro de los bienes, de acuerdo al inventario que realizamos minuciosamente y que se encuentra firmado por las autoridades, en realidad hay muchas cosas que no son de valor, si bien aún no se ha realizado la tasación, la que se hará durante el proceso, y otras que sí lo son. Todavía no podemos dar una cifra concisa del valor, pero se ve a simple vista que entre las 298 piezas -no más de 348 como se dijo en algún momento-, existen cosas valiosas. También se encontró un fusil Springfield del año 1863, el que aparentemente sería muy valioso, por ser de colección, debido a que habría pertenecido a la Guerra de Secesión de Estados Unidos, y que podría provenir del mercado negro, ya que quien fuera su propietario, lo debería de tener sumamente registrado por la importancia histórica. Entonces, quien lo reclame, deberá acreditar muy bien ser el propietario, si no desea tener un serio problema.

Trascendieron rumores donde se pondría en tela de juicio el actuar del personal de Prefectura durante el procedimiento, ¿qué nos puede decir al respecto?
Son rumores que no suman ni aportan nada positivo. Nuestro propio cliente se encuentra tranquilo al respecto, habiendo manifestado su beneplácito con el proceder de Prefectura. Quizás ante la sorpresa de un hecho que nos tiene desacostumbrados, puede ser que se haya salido apenas un poco del procedimiento estricto, lo cual fue subsanado inmediatamente, con un proceder posterior excelente. Eso fue lo que pasó básicamente.
De todo lo que se ha dicho, le puedo decir que no debemos darle trascendencia, pues son rumores.
Asimismo desde el primer momento destacamos la buena voluntad y la corrección de Marcelo (Díaz), quien obró debidamente.

¿La hipótesis de que las piezas sean producto de un hurto, existe?

Se ha manejado la posibilidad que sí fuera producto de un hurto, sino de varios, y que estaría pronto para ser cruzada a la Argentina, y que por alguna razón se lo tiró allí para ser recogido tiempo después; tiempo en el cual Díaz lo encontró; pero son conjeturas. Se está investigando por parte de las autoridades, que es a quienes les compete dichos aspectos del caso.







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