La baja desocupación y el contexto internacional indican que los jóvenes están pensando en quedarse en Uruguay


Para el docente grado 5 de la Facultad de Ciencias Sociales, Marcos Supervielle, “es muy positivo el aumento de afiliación sindical y el aumento de sindicatos, simultáneamente” que se ha producido fundamentalmente luego de la nueva convocatoria y la promulgación de nuevas leyes a partir del año 2005. “Ambas cosas son muy importantes porque aumenta la participación y de alguna forma es un mecanismo por el que se logra mayor equidad en el sentido de que permite un crecimiento de demanda, y no solo ajustes salariales sino otra gama de condiciones”.  Pero, dijo el docente, que “todo este crecimiento se da simultáneamente con una muy importante caída del desempleo (6,2%), que todavía es menor para los trabajos calificados. Incluso en ciertos trabajos calificados falta personal. Esto lleva a que a nivel general haya una presión muy fuerte a los aumentos del salarios”.

LOS JÓVENES

QUIEREN QUEDARSE

EN EL PAÍS

Entiende Supervielle que “el contexto internacional por el que se está pasando en Estados Unidos y en España, permite indicar que la gente joven está pensando ahora en quedarse en el país, no está pensando en irse. Y eso sí es un cambio muy importante. Y si la gente joven quiere quedarse con proyectos, y ve sus horizontes en el país, es más exigente”. En ese sentido ve que “las actuales reivindicaciones no son defensivas, por mantener el empleo o para que no se caiga el salario, sino que son de tipo ofensivas: queremos que esto mejore más”.

CONSEJOS DE

SALARIOS

Para el también investigador universitario, “es un avance muy importante que se institucionalicen las relaciones laborales porque se canalizan  y cuando se llevan conflictos se sabe como procesarlos”. Pero en Uruguay “las políticas laborales paran en las puertas de las empresas”. Y eso no debe ser así, ya que de distintas maneras dichas políticas tienen que inducir a las empresas”. Se preguntó “¿Por qué Uruguay está tan bajo en lo que es las empresas que tratan de aplicar la norma ISO 26000, que es el de responsabilidad social? Y ¿Por qué si hay necesidad de formación profesional que es una obligación a cargo del empleador los trabajadores no la reivindican?

Si bien en términos generales “parece que son los empresarios los que más se han resistido al nuevo modelo de relaciones laborales, si uno mira la industria de la construcción no es el caso, que incluso negoció colectivamente en la etapa en donde no se convocaba a los Consejos de Salarios”, finalizó indicando Supervielle.