La cárcel atraviesa por un récord histórico de personas alojadas contando con 236 reclusos

La cárcel atraviesa por un récord histórico de personas alojadas contando con 236 reclusos
Una cárcel con 236 reclusos es la que tiene Salto en estos momentos, luego que fueran procesadas seis personas en las últimas horas. Se trata de un nivel récord de internos para la cárcel departamental, que había trepado como pico histórico a las 231 personas a mediados del año anterior, superando ahora este nivel.
La situación es muy grave además en el caso de la Cárcel de Mujeres, las que tienen sólo un pabellón y actualmente son 24 las reclusas allí alojadas, además de que están junto a cinco niños, hijos de algunas de ellas, ya que la ley penitenciaria permite que los menores de hasta 3 años de edad puedan convivir con sus madres en reclusión.
Actualmente hay 10 pabellones en el recinto principal y uno en chacra. Todos albergan en promedio a unas 20 personas, algunos más y otros menos. Pero la situación de la estructura edilicia del ahora denominado Centro de Rehabilitación Departamental, tiene como características la penuria de estar signado por el paso del tiempo, sin haber recibido reparaciones y el entorno se vuelve decadente.
Más allá de los reclamos que han formulado las distintas autoridades que han tenido en sus manos la responsabilidad y el desafío de administrar esa unidad, y del traslado de esas inquietudes a las jerarquías ministeriales que han elevado durante años los respectivos comandos de la Jefatura de Policía de Salto que se han sucedido en el correr del tiempo, los problemas edilicios aumentan y la situación no se mejora.
A esto, se le suma un incremento en el número de reclusos que ha ingresado por delitos violentos como los de rapiña, delitos sexuales y homicidio, y además abundan las personas procesadas por delitos referidos al comercio de estupefacientes, sobre todo en el caso de las mujeres.
UNA CÁRCEL
COMPLICADA
La cárcel de Salto pasó en pocos años de ser una cárcel modelo, reconocida por el Comisionado Parlamentario, Alvaro Garcé, por la gestión aplicada a la rehabilitación y por la tranquilidad que reinaba en su interior, a ser un lugar comprometido por su actual situación de superpoblación y por el perfil de quienes la habitan actualmente.
Las autoridades intentan poner paños fríos todo el tiempo, estudiando la posibilidad de que la situación sea por lo menos llevadera, pero no es fácil. Cada vez se complica más porque no hay reparaciones en su estructura edilicia y es casi inexistente la posibilidad de que haya nuevas construcciones que permitan su expansión a niveles necesarios como para albergar a la cantidad de internos que aloja hoy. El edificio fue construido hace más de 30 años y pretendía albergar a unos 80 reclusos. Pero la realidad superó las perspectivas y en la década del 90, la cantidad de presos alcanzó rápidamente las 100 personas.
Luego, ya en los primeros años de la primera década del año 2000, esa unidad mantuvo un promedio de 180 reclusos, llegando a bajar a poco más de 160 en algunas oportunidades.
Según informaron fuentes policiales a EL PUEBLO, la cantidad de presos trepó de 196 a 200 personas en junio del año pasado y llegó a las 231 personas hace algunos meses. Pero en las últimas semanas, la cantidad de procesados por distintos delitos incrementó el número de internos y actualmente hay un récord de reclusos, con 236 presos en total.
El recinto cuenta actualmente con 10 pabellones donde los reclusos están distribuidos en algunos casos por los delitos cometidos y en otros, por mejor convivencia entre ellos, medida adoptada para evitar problemas. Además, existe un pabellón que está ubicado en la chacra policial, que ostenta ser un lugar de rehabilitación de los reclusos existentes en el lugar por las tareas que allí desempeñan.
Aunque para acceder al mismo deben sortear determinados requisitos, como el tiempo de reclusión y la voluntad demostrada de trabajo y recuperación. Además de mantener un buen comportamiento y no ser delincuentes habituales. El comando de la Jefatura es quien decide, según el informe realizado por el director de la unidad carcelaria, el traslado del recluso hacia ese lugar. En tanto, según supo este diario, los jóvenes que ingresaron en las últimas horas, se encuentran cumpliendo prisión en el interior del recinto carcelario y no en la chacra.
LAS MUJERES
Uno de los lugares más comprometidos es el pabellón que aloja a las mujeres. El cual es lindero al edificio central de la cárcel sobre la calle Defensa, y que está ubicado en los fondos de la Seccional Cuarta. En este momento, hay 24 mujeres alojadas, la mayoría de ellas por delitos relacionados a la venta de estupefacientes.
Incluso hay 5 niños que conviven con sus respectivas madres en el lugar. La sala en donde están alojadas es un sólo pabellón en el que se encuentran hacinadas, debido a que el mismo había sido pensado para 5 personas. Cuentan con una cocina y un baño que deben compartir y un patio interno que se comunica con el patio externo de la cárcel de hombres.
En este momento se encuentra en construcción un edificio más amplio para alojar a las mujeres y así aliviar la situación de hacinamiento por la que atraviesan. Aunque la obra está detenida por momentos, básicamente por la falta de materiales.

Una cárcel con 236 reclusos es la que tiene Salto en estos momentos, luego que fueran procesadas seis personas en las últimas horas. Se trata de un nivel récord de internos para la cárcel departamental, que había trepado como pico histórico a las 231 personas a mediados del año anterior, superando ahora este nivel.

La situación es muy grave además en el caso de la Cárcel de Mujeres, las que tienen sólo un pabellón y actualmente son 24 las reclusas allí alojadas, además de que están junto a cinco niños, hijos de algunas de ellas, ya que la ley penitenciaria permite que los menores de hasta 3 años de edad puedan convivir con sus madres en reclusión.

Actualmente hay 10 pabellones en el recinto principal y uno en chacra. Todos albergan en promedio a unas 20 personas, algunos más y otros menos. Pero la situación de la estructura edilicia del ahora denominado Centro de Rehabilitación Departamental, tiene como características la penuria de estar signado por el paso del tiempo, sin haber recibido reparaciones y el entorno se vuelve decadente.

Más allá de los reclamos que han formulado las distintas autoridades que han tenido en sus manos la responsabilidad y el desafío de administrar esa unidad, y del traslado de esas inquietudes a las jerarquías ministeriales que han elevado durante años los respectivos comandos de la Jefatura de Policía de Salto que se han sucedido en el correr del tiempo, los problemas edilicios aumentan y la situación no se mejora.

A esto, se le suma un incremento en el número de reclusos que ha ingresado por delitos violentos como los de rapiña, delitos sexuales y homicidio, y además abundan las personas procesadas por delitos referidos al comercio de estupefacientes, sobre todo en el caso de las mujeres.

UNA CÁRCEL

COMPLICADA

La cárcel de Salto pasó en pocos años de ser una cárcel modelo, reconocida por el Comisionado Parlamentario, Alvaro Garcé, por la gestión aplicada a la rehabilitación y por la tranquilidad que reinaba en su interior, a ser un lugar comprometido por su actual situación de superpoblación y por el perfil de quienes la habitan actualmente.

Las autoridades intentan poner paños fríos todo el tiempo, estudiando la posibilidad de que la situación sea por lo menos llevadera, pero no es fácil. Cada vez se complica más porque no hay reparaciones en su estructura edilicia y es casi inexistente la posibilidad de que haya nuevas construcciones que permitan su expansión a niveles necesarios como para albergar a la cantidad de internos que aloja hoy. El edificio fue construido hace más de 30 años y pretendía albergar a unos 80 reclusos. Pero la realidad superó las perspectivas y en la década del 90, la cantidad de presos alcanzó rápidamente las 100 personas.

Luego, ya en los primeros años de la primera década del año 2000, esa unidad mantuvo un promedio de 180 reclusos, llegando a bajar a poco más de 160 en algunas oportunidades.

Según informaron fuentes policiales a EL PUEBLO, la cantidad de presos trepó de 196 a 200 personas en junio del año pasado y llegó a las 231 personas hace algunos meses. Pero en las últimas semanas, la cantidad de procesados por distintos delitos incrementó el número de internos y actualmente hay un récord de reclusos, con 236 presos en total.

El recinto cuenta actualmente con 10 pabellones donde los reclusos están distribuidos en algunos casos por los delitos cometidos y en otros, por mejor convivencia entre ellos, medida adoptada para evitar problemas. Además, existe un pabellón que está ubicado en la chacra policial, que ostenta ser un lugar de rehabilitación de los reclusos existentes en el lugar por las tareas que allí desempeñan.

Aunque para acceder al mismo deben sortear determinados requisitos, como el tiempo de reclusión y la voluntad demostrada de trabajo y recuperación. Además de mantener un buen comportamiento y no ser delincuentes habituales. El comando de la Jefatura es quien decide, según el informe realizado por el director de la unidad carcelaria, el traslado del recluso hacia ese lugar. En tanto, según supo este diario, los jóvenes que ingresaron en las últimas horas, se encuentran cumpliendo prisión en el interior del recinto carcelario y no en la chacra.

LAS MUJERES

Uno de los lugares más comprometidos es el pabellón que aloja a las mujeres. El cual es lindero al edificio central de la cárcel sobre la calle Defensa, y que está ubicado en los fondos de la Seccional Cuarta. En este momento, hay 24 mujeres alojadas, la mayoría de ellas por delitos relacionados a la venta de estupefacientes.

Incluso hay 5 niños que conviven con sus respectivas madres en el lugar. La sala en donde están alojadas es un sólo pabellón en el que se encuentran hacinadas, debido a que el mismo había sido pensado para 5 personas. Cuentan con una cocina y un baño que deben compartir y un patio interno que se comunica con el patio externo de la cárcel de hombres.

En este momento se encuentra en construcción un edificio más amplio para alojar a las mujeres y así aliviar la situación de hacinamiento por la que atraviesan. Aunque la obra está detenida por momentos, básicamente por la falta de materiales.