La ceremonia inaugural en imágenes

Así fue la fiesta que dio inicio a la Copa del Mundo

Fueron 25 minutos de una ceremonia austera, casi como si hubiese sido pensada para no agigantar la brecha que divide a los brasileños que quieren el Mundial y los que no. El estadio Arena Corinthians presentó muchos claros, lo que marcó la indiferencia de buena parte del público local.

Entre la indiferencia del público y un estadio Arena Corinthians con varios claros en la tribuna, la FIFA le dio inició al Mundial de Brasil 2014 con una corta ceremonia de 25 minutos, que mezcló la cultura, la música y la pasión del pueblo brasileño.
Cinco minutos antes del horario estipulado, los artistas comenzaron a entrar al campo de juego, que estaba decorado con los colores oficiales de la actual Copa del Mundo y con una una bola gigante de LED, que luego iría marcando los tiempos de la ceremonia. Algunos objetos gigantes de madera, como cañones o tambores, también completaban la imagen.
Tal cual lo pactado, los primeros intérpretes comenzaron a moverse al ritmo de la música. La ceremonia, dirigida artísticamente por Daphné Cornez, estuvo dividida, además de la introducción y el cierre musical, en tres etapas bien marcadas: la naturaleza, el pueblo y el fútbol. La baja calidad del sonido y las permanencia constante de todos los artistas en el campo de juego -muchos de ellos inmóviles durante gran parte de la presentación- le quitó dinamismo e interés. El público comenzó de a poco a llegar los espacios vacíos, pero más atraídos por la cercanía del partido entre Brasil y Croacia que por lo que ofrecía el espectáculo.
A los 15 minutos, una bandera gigante de Brasil apareció por uno de los ingresos a la cancha. Fue en ese preciso momento que algunos fanáticos, en su mayoría con la camiseta verdeamarela, comenzaron a aplaudir y a alentar. Luego, cuando finalmente copó el centro de la escena, el contagio fue casi unánime. Era el momento justo: el show musical.
La esfera central se abrió y la cantante brasileña Claudia Leitte fue la encargada de seguir rompiendo el hielo popular. “Brasil, Brasil, Brasil”, repitió hasta el cansancio, pero con una efectividad hasta ese momento inimaginable. Luego, comenzaron a ascender las figuras de Jennifer López, con un vestido verde, y Pitbull, que lucía la camiseta del seleccionado local. Juntos, interpretaron la canción oficial de la Copa del Mundo, “We are one”, mientras el resto de los bailarines acompañaron con una sincronizada coreografía.
El momento más emotivo se vivió cuando un parapléjico pateó una pelota, gracias a un exoesqueleto especialmente diseñado para responder a las órdenes de su cerebro.

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