La DINARA sostiene que la mortandad de peces en julio y agosto se debió a las bajas temperaturas

Durante julio y mediados de agosto de 2010 la DINARA recibió varias denuncias de episodios de mortandad de peces constatadas en el Río de la Plata superior, tramo inferior del Río Uruguay, Río Negro y algunos de sus afluentes, obteniéndose muestras de los sitios que se enumeran en la tabla adjunta:

# Fecha de hallazgo

Localidad Departamento

1 04/07/10 Aº Don Esteban y Aº Grande Río Negro

2 05/07/10 Mercedes Soriano

3 17/07/10 Aº Coladeras y Aº Sánchez Río Negro

4 20/07/10 Aº la Yeguada, Río Uruguay frente a Nuevo Berlín Río Negro

5 21/07/10 Balnearios La Concordia (Soriano) y Brisas (Colonia) Soriano/Colonia

6 31/07/10 Aº San Antonio Grande Salto

7 05/08/10 Lago en predio de CARU, adyacente al Puente

Internacional Gral. Artigas, Río Uruguay Paysandú.

8 05/08/10 Aº Quebracho Paysandú.

9 10/08/10 Conchillas, Playa Real de San Carlos y Juan Lacaze, Río

Uruguay Colonia.

10 13/08/10 Balneario Las Cañas (Playa Grande), Río Uruguay Río Negro.

11 14/08/10 San Gregorio de Polanco Tacuarembó.

Las muestras de peces recibidas fueron procesadas por el Área de Acuicultura y Patología de Organismos Acuáticos del Instituto de Investigaciones Pesqueras (Facultad de Veterinaria- UDELAR). Si bien las mortandades involucraron estadios juveniles de varias especies, el sábalo fue la de mayor ocurrencia.

Las muestras de agua fueron procesadas por el Laboratorio de Residuos de Plaguicidas de la Dirección General de Servicios Agrícolas del MGAP. Los herbicidas analizados fueron: Glifosato, 2,4 D (Acido 2,4 diclorofenoxiacético) e insecticidas: Endosulfan (alfa y beta), y Endosulfan sulfato. Las muestras de agua pertenecientes al evento (1) Aº Grande y Aº Don Esteban (Río Negro) y las del evento (7) Lago del predio de la CARU (Paysandú) fueron analizadas en un laboratorio privado.

Los resultados de los análisis practicados en peces, indicaron que los ejemplares

presentaban buen estado general, sin alteraciones patológicas en los órganos, y

evidenciaban varios días de ayuno. Las muestras de agua no revelaron la presencia de niveles de pesticidas por encima de los valores permitidos.

De acuerdo a los registros de temperatura de los sensores que CARU tiene instalados a lo largo del río Uruguay, se han verificado algunos días con valores mínimos de 5º y 6ºC durante las primeras horas de la mañana. Muy probablemente el inicio de las mortandades se haya originado en afluentes o lagunas conectadas a un cauce principal, donde las temperaturas son inferiores, y por arrastre o deriva los peces muertos y moribundos alcanzan los cauces mayores.

Un hecho similar al registrado este año tuvo lugar en el invierno de 2007, con reiteradas mortandades en todo el territorio nacional y regiones vecinas de países limítrofes. En esta última oportunidad se vieron afectados una mayor cantidad de peces juveniles, encontrando explicación en que este estadío es más vulnerable a las condiciones imperantes y a que durante la primavera – verano de 2008-2009 y 2009-2010, se observaron escenarios hidrológicos muy favorables para la reproducción y posterior reclutamiento de la mayoría de las especies involucradas.

La temperatura del agua influye directamente en múltiples procesos metabólicos,

incidiendo, entre otros, en la reducción de la natación y en el consumo de oxígeno. La mayoría de los peces son poiquilotermos, es decir que la temperatura corporal es semejante a la del ambiente, existiendo una estrecha relación entre la temperatura externa y la actividad del pez. El sistema inmunitario necesita, para un buen y eficaz funcionamiento, una temperatura mínima, por lo general en torno a los 15 a 20º C de acuerdo a la especie. Por otro lado las especies predominantes en los eventos de mortandad ocurridos pertenecen a grupos de peces cuya distribución geográfica al sur está limitada justamente por la temperatura.

En base a lo expuesto, se considera que las mortandades registradas durante julio y mediados de agosto de 2010 en la baja Cuenca del Río Uruguay estuvieron relacionadas con las bajas temperaturas del agua reinantes en ese período. Es de esperar que de continuar la situación térmica aludida, se sumen nuevos episodios similares a los descriptos. Se destaca asimismo, que esta situación fue también constatada en la baja Cuenca del Río Paraná.

Si bien se recomienda no comer peces en estas condiciones por razones sanitarias, no hay motivos para evitar el consumo de peces de río capturados vivos sin signos de deterioro.







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