La donación de órganos es un tema de solidaridad y los que tienen el “privilegio” de donar son héroes…

Las personas que tienen “el privilegio” de donar órganos son héroes, manifestó el Prof. Raúl Mizrahi, Coordinador de Trasplantes del Instituto de Donación y Trasplante de órganos del Uruguay. En diálogo con EL PUEBLO, hizo la salvedad de que la ley prohíbe la posibilidad de identificar al donante o al receptor, y por lo  tanto el único aspecto motivo de reserva en el diálogo es precisametne la identificación de  casos concretos. El Prof. Mizrahi destacó el interés de concientizar a la población compatriota de la importancia de ser donantes.
El docente, grado 5 de la Facultad de Medicina del Uruguay, mantuvo con EL PUEBLO el diálogo cuyos tramos principales reproducimos seguidamente.
¿Cómo y quién certifica que la persona ya no tiene posibilidad de volver  a recuperar la vida?
Para ser donante de órganos la persona tiene que fallecer con muerte cerebral. Esta significa que la persona sufre una lesión extensa en el cerebro que determina que sus funciones cerebrales, dejen de funcionar. El cerebro se puede lesionar así, de varias formas. Por un trauma en el cráneo,  una de las causas más frecuentes en este aspecto son los accidentes de tránsito de motonetistas que circulan sin casco; una herida de bala en el cráneo es otra causa frecuente de muerte cerebral y después las otras causas frecuentes son las hemorragias extensas adentro del cerebro o los infartos en el cerebro que también son extensos. Cuando esas lesiones producen una destrucción de nuestras funciones del cerebro,  allí se declara a la persona con muerte cerebral. ¿Por qué esto?,  porque en el cerebro está el centro que nos permite respirar, si bien una persona normal respira y no se da cuenta de esto, dentro del cerebro hay una sector que comanda la respiración. Cuando ese centro respiratorio se daña por alguna de estas lesiones gravísimas, obviamente que perdemos la capacidad de respirar en forma irreversible y cuando perdemos esta capacidad,  obviamente que esta situación es incompatible con la vida. Es allí cuando se declara a la persona con muerte encefálica o muerte cerebral.
Ese diagnóstico se hace mediante un consenso que hay a  nivel nacional. O sea que todos los médicos de las terapias intensivas del Uruguay, para hacer ese diagnóstico se basan en ese consenso nacional. Vale decir que no queda a criterio únicamente del médico de turno, sino que se basan en este consenso o protocolo. Este protocolo nos da garantías, al  Instituto, a la familia y a los propios grupos médicos, porque nadie va a hacer lo que le parece, sino que va a hacer lo que dice el consenso nacional. En realidad muy poca gente, el 0,5 por ciento de la población fallece con muerte encefálica. La  mayoría o  muchas de las personas que ingresan a un CTI con lesiones en el cerebro mejoran,  luego de pasar por un estado de coma. Otros fallecen, pero no sólo en el Uruguay, sino en el mundo es así, es decir que este 0,5 por ciento es el promedio mundial de muerte cerebral. O sea que un grupo muy pequeño de compatriotas en el futuro va a tener el privilegio de ser donantes, porque aún cuando queramos ser donantes  una vez muertos, no en todos los casos vamos a poder ser. Es decir un donante puede salvarle la vida a una, dos, tres o mas personas, pero sólo los que fallecen en la situación mencionada pueden ser donantes y yo considero que son héroes nacionales, porque murieron, pero salvaron vidas.
Ud. y yo moriremos, pero quizás no podamos ser donantes y entonces, si bien el resultado es el  mismo  (final de la vida), para la familia no es el mismo, porque después que pasan los días, que pasan los  meses, uno se acuerda que los órganos de su familiar están por allí y salvaron vidas de otras personas. Hay familias que recuperaron la calidad de vida porque yo doné el órgano que necesitaban de mi propio cuerpo o el de un familiar.
Hoy somos todos donantes, salvo que especifiquemos voluntad en lo contrario, mediante una declaración específica, pero tenemos entendido que hay también un aspecto ético, que lleva a que no siempre se extraigan los órganos a una persona, aún cuando la ley faculte a hacerlo…
Hoy la ley establece lo que Ud. afirma. Pero la decisión de ser donante o no, hoy es nuestra como lo fue ayer. Yo puedo establecer mi voluntad de donar mis órganos o de no donarlos. En caso de que Ud. se muera sin establecer específicamente su voluntad, se le comunica a un familiar directo, no se le pide permiso, porque la  ley autoriza a disponer de los órganos de ese cuerpo, sin requerir la opinión de nadie. Los familiares a veces se enojan, sostienen que no conocían la ley, que no sabían nada. Nosotros tratamos de explicar de todas maneras, tanto es así que va una psicóloga a cada  uno de los operativos, pero a veces las situaciones de muerte generan dentro de la familia reacciones diversas. Es comprensible porque a uno se le está muriendo un familiar y uno entiende las reacciones, pero tratamos de explicar de la mejor manera posible la situación, qué es lo que va a pasar, que va a salvar vidas, que la solidaridad ayudará a otras personas. Hay situaciones que las familias no entienden, no comprenden, no porque sea malo el  nivel intelectual, sino porque están en una situación emocional que en esos momentos no les permite hacer un razonamiento adecuado.
Les explicamos que hay una ley y a su vez hay gente en una lista de espera, que no tiene la culpa de todas estas cosas que pasan,  pero dependen de la donación de un órgano para recuperar calidad de vida, porque necesita de ese órgano, porque el suyo está enfermo y hoy o mañana cualquiera de nosotros puede hallarse en la misma situación.
Si Ud. en vida quiere expresar su voluntad de no ser donante, tiene que concurrir al Centro Departamental de Salud donde se le proporciona un formulario y éste se remite al Instituto donde se centraliza y Ud. queda además con una copia de esta declaración de voluntad.
- ¿Hay un equipo de profesionales  a cargo específicamente de la extracción de órganos o la hacen los médicos locales?
Son los propios equipos encargados de los trasplantes que cuando hay un donante en cualquier parte del país, se trasladan al lugar para hacer la extracción de los órganos que corresponda y mientras se va llamando a las personas que están en lista de espera, que se vayan trasladando a los distintos hospitales, ya sea en Montevideo o en el Interior para recibir el órgano que  les será trasplantado.
¿Los órganos una vez extraídos tienen diferente duración en funcionamiento?
–Sí, una vez extraídos los órganos se tienen que trasplantar el mismo día. El corazón admite no más de tres horas de demora, el hígado no más de cinco o seis horas. El riñón puede esperar  un poco más, pero siempre en el correr de las primeras 24 horas se está trasplantando y el paciente a quien corresponda por compatibilidad tiene que recibirlo en este lapso.
–¿Cuánta gente participa habitualmente de un operativo de esta naturaleza?
–Si hay un operativo donde hay una donación de muchos órganos, donación múltiple, participan más de cien personas. Cuando vamos al Interior participa la Fuerza Aérea, la Policía Caminera, cuando son muertes accidentales participa también el médico forense, la policía  local, el juez penal,  la gente que hace los exámenes de laboratorio. Los funcionarios que trabajan en block quirúrgico, trasladando a los pacientes con camilla, toda esa gente está participando y toda es importante, porque es  importante el cirujano, pero también es importante el que hace el traslado de la camilla, el familiar que trae el receptor para qe reciba el trasplante y mientras nosotros estamos trabajando con el donante, todos los sanatorios están trabajando también en la preparación del receptor, o sea el que va a recibir el  órgano, o sea es un movimiento muy importante.
–¿Cuáles cosas son las que impiden ser donante?
–El ser portador o paciente de HIV por supuesto, una infección grave y un tumor maligno, estas son las tres enfermedades principales que impiden ser donante, porque esas enfermedades se pueden transmitir a través de los órganos.
–En algún momento se sostuvo que de suicidas tampoco se extraían órganos…
–No acá en el Uruguay al menos  no está dentro de los impedimentos…
–¿Quién hace la lista de espera  para los receptores y quién la  maneja?
–La lista de espera está en el Instituto (de Donación y Trasplantes). Una vez que hay una donación, de acuerdo a la compatibilidad, se asigna el órgano generalmente al más compatible, tanto con el donante como con el receptor.
–¿En Salto ha habido donaciones en los últimos meses?
–Sí, en Salto han habido donaciones en los últimos meses y es intención de nosotros que se entienda que la donación es un tema de solidaridad. Por eso le decía que la gente que dona órganos son héroes, donan vida. Así como le damos una medalla a un policía porque le  salvó la vida a  una persona, también en estos casos se están salvando vidas de otros compatriotas.
Las personas que tienen “el privilegio” de donar órganos son héroes, manifestó el Prof. Raúl Mizrahi, Coordinador de Trasplantes del Instituto de Donación y Trasplante de órganos del Uruguay. En diálogo con EL PUEBLO, hizo la salvedad de que la ley prohíbe larmizraji posibilidad de identificar al donante o al receptor, y por lo  tanto el único aspecto motivo de reserva en el diálogo es precisametne la identificación de  casos concretos. El Prof. Mizrahi destacó el interés de concientizar a la población compatriota de la importancia de ser donantes.
El docente, grado 5 de la Facultad de Medicina del Uruguay, mantuvo con EL PUEBLO el diálogo cuyos tramos principales reproducimos seguidamente.
¿Cómo y quién certifica que la persona ya no tiene posibilidad de volver  a recuperar la vida?
Para ser donante de órganos la persona tiene que fallecer con muerte cerebral. Esta significa que la persona sufre una lesión extensa en el cerebro que determina que sus funciones cerebrales, dejen de funcionar. El cerebro se puede lesionar así, de varias formas. Por un trauma en el cráneo,  una de las causas más frecuentes en este aspecto son los accidentes de tránsito de motonetistas que circulan sin casco; una herida de bala en el cráneo es otra causa frecuente de muerte cerebral y después las otras causas frecuentes son las hemorragias extensas adentro del cerebro o los infartos en el cerebro que también son extensos. Cuando esas lesiones producen una destrucción de nuestras funciones del cerebro,  allí se declara a la persona con muerte cerebral. ¿Por qué esto?,  porque en el cerebro está el centro que nos permite respirar, si bien una persona normal respira y no se da cuenta de esto, dentro del cerebro hay una sector que comanda la respiración. Cuando ese centro respiratorio se daña por alguna de estas lesiones gravísimas, obviamente que perdemos la capacidad de respirar en forma irreversible y cuando perdemos esta capacidad,  obviamente que esta situación es incompatible con la vida. Es allí cuando se declara a la persona con muerte encefálica o muerte cerebral.
Ese diagnóstico se hace mediante un consenso que hay a  nivel nacional. O sea que todos los médicos de las terapias intensivas del Uruguay, para hacer ese diagnóstico se basan en ese consenso nacional. Vale decir que no queda a criterio únicamente del médico de turno, sino que se basan en este consenso o protocolo. Este protocolo nos da garantías, al  Instituto, a la familia y a los propios grupos médicos, porque nadie va a hacer lo que le parece, sino que va a hacer lo que dice el consenso nacional. En realidad muy poca gente, el 0,5 por ciento de la población fallece con muerte encefálica. La  mayoría o  muchas de las personas que ingresan a un CTI con lesiones en el cerebro mejoran,  luego de pasar por un estado de coma. Otros fallecen, pero no sólo en el Uruguay, sino en el mundo es así, es decir que este 0,5 por ciento es el promedio mundial de muerte cerebral. O sea que un grupo muy pequeño de compatriotas en el futuro va a tener el privilegio de ser donantes, porque aún cuando queramos ser donantes  una vez muertos, no en todos los casos vamos a poder ser. Es decir un donante puede salvarle la vida a una, dos, tres o mas personas, pero sólo los que fallecen en la situación mencionada pueden ser donantes y yo considero que son héroes nacionales, porque murieron, pero salvaron vidas.
Ud. y yo moriremos, pero quizás no podamos ser donantes y entonces, si bien el resultado es el  mismo  (final de la vida), para la familia no es el mismo, porque después que pasan los días, que pasan los  meses, uno se acuerda que los órganos de su familiar están por allí y salvaron vidas de otras personas. Hay familias que recuperaron la calidad de vida porque yo doné el órgano que necesitaban de mi propio cuerpo o el de un familiar.
Hoy somos todos donantes, salvo que especifiquemos voluntad en lo contrario, mediante una declaración específica, pero tenemos entendido que hay también un aspecto ético, que lleva a que no siempre se extraigan los órganos a una persona, aún cuando la ley faculte a hacerlo…
Hoy la ley establece lo que Ud. afirma. Pero la decisión de ser donante o no, hoy es nuestra como lo fue ayer. Yo puedo establecer mi voluntad de donar mis órganos o de no donarlos. En caso de que Ud. se muera sin establecer específicamente su voluntad, se le comunica a un familiar directo, no se le pide permiso, porque la  ley autoriza a disponer de los órganos de ese cuerpo, sin requerir la opinión de nadie. Los familiares a veces se enojan, sostienen que no conocían la ley, que no sabían nada. Nosotros tratamos de explicar de todas maneras, tanto es así que va una psicóloga a cada  uno de los operativos, pero a veces las situaciones de muerte generan dentro de la familia reacciones diversas. Es comprensible porque a uno se le está muriendo un familiar y uno entiende las reacciones, pero tratamos de explicar de la mejor manera posible la situación, qué es lo que va a pasar, que va a salvar vidas, que la solidaridad ayudará a otras personas. Hay situaciones que las familias no entienden, no comprenden, no porque sea malo el  nivel intelectual, sino porque están en una situación emocional que en esos momentos no les permite hacer un razonamiento adecuado.
Les explicamos que hay una ley y a su vez hay gente en una lista de espera, que no tiene la culpa de todas estas cosas que pasan,  pero dependen de la donación de un órgano para recuperar calidad de vida, porque necesita de ese órgano, porque el suyo está enfermo y hoy o mañana cualquiera de nosotros puede hallarse en la misma situación.
Si Ud. en vida quiere expresar su voluntad de no ser donante, tiene que concurrir al Centro Departamental de Salud donde se le proporciona un formulario y éste se remite al Instituto donde se centraliza y Ud. queda además con una copia de esta declaración de voluntad.
- ¿Hay un equipo de profesionales  a cargo específicamente de la extracción de órganos o la hacen los médicos locales?
Son los propios equipos encargados de los trasplantes que cuando hay un donante en cualquier parte del país, se trasladan al lugar para hacer la extracción de los órganos que corresponda y mientras se va llamando a las personas que están en lista de espera, que se vayan trasladando a los distintos hospitales, ya sea en Montevideo o en el Interior para recibir el órgano que  les será trasplantado.
¿Los órganos una vez extraídos tienen diferente duración en funcionamiento?
–Sí, una vez extraídos los órganos se tienen que trasplantar el mismo día. El corazón admite no más de tres horas de demora, el hígado no más de cinco o seis horas. El riñón puede esperar  un poco más, pero siempre en el correr de las primeras 24 horas se está trasplantando y el paciente a quien corresponda por compatibilidad tiene que recibirlo en este lapso.
–¿Cuánta gente participa habitualmente de un operativo de esta naturaleza?
–Si hay un operativo donde hay una donación de muchos órganos, donación múltiple, participan más de cien personas. Cuando vamos al Interior participa la Fuerza Aérea, la Policía Caminera, cuando son muertes accidentales participa también el médico forense, la policía  local, el juez penal,  la gente que hace los exámenes de laboratorio. Los funcionarios que trabajan en block quirúrgico, trasladando a los pacientes con camilla, toda esa gente está participando y toda es importante, porque es  importante el cirujano, pero también es importante el que hace el traslado de la camilla, el familiar que trae el receptor para qe reciba el trasplante y mientras nosotros estamos trabajando con el donante, todos los sanatorios están trabajando también en la preparación del receptor, o sea el que va a recibir el  órgano, o sea es un movimiento muy importante.
–¿Cuáles cosas son las que impiden ser donante?
–El ser portador o paciente de HIV por supuesto, una infección grave y un tumor maligno, estas son las tres enfermedades principales que impiden ser donante, porque esas enfermedades se pueden transmitir a través de los órganos.
–En algún momento se sostuvo que de suicidas tampoco se extraían órganos…
–No acá en el Uruguay al menos  no está dentro de los impedimentos…
–¿Quién hace la lista de espera  para los receptores y quién la  maneja?
–La lista de espera está en el Instituto (de Donación y Trasplantes). Una vez que hay una donación, de acuerdo a la compatibilidad, se asigna el órgano generalmente al más compatible, tanto con el donante como con el receptor.
–¿En Salto ha habido donaciones en los últimos meses?
–Sí, en Salto han habido donaciones en los últimos meses y es intención de nosotros que se entienda que la donación es un tema de solidaridad. Por eso le decía que la gente que dona órganos son héroes, donan vida. Así como le damos una medalla a un policía porque le  salvó la vida a  una persona, también en estos casos se están salvando vidas de otros compatriotas.