LA DURA REALIDAD DE LOS ASENTAMIENTOS

LA DURA REALIDAD DE LOS ASENTAMIENTOS

La entrega de frazadas recogidas en el plan “Salto Abriga”, impulsado por el Centro Comercial y varias instituciones más del medio, permitió tomar contacto con una realidad social muy dura. Los asentamientos de Salto muestran numerosas carencias.

Nadie tiene dudas que las campañas solidarias son necesarias y son las herramientas que muchas veces nos permiten tomar contacto con una cruda realidad que nunca deja de ser y ello ha acontecido  esta vez con la iniciativa “Salto Abriga” donde varias organizaciones de nuestra ciudad se unieron para reunir un considerable número de frazadas que luego fueron distribuidas en varios asentamientos de Salto. Se entregaron un total de 300.

LA DURA REALIDAD DE LOS ASENTAMIENTOS

Una de las fuentes vinculadas a esta noble tarea nos relató una serie de hechos impactantes y conmovedores… aún la pobreza extrema sigue lacerando la vida de muchas familias que viven en los asentamientos – liderada en su gran mayoría por padres adolescentes que viven en precarios rancheríos de chapa y cartón piso de tierra, y las aberturas son tapadas con nylon a fin de evitar el frío, el viento y la lluvia, pero en la mayoría de los casos la inclemencia del tiempo les juega en contra y las pocas pertenencias las pierden.

Es difícil decir el número de viviendas que están en estas condiciones en cada asentamiento pero sí – de acuerdo a la fuente nos animamos a decir que son muchas las familias que se hallan en estado de indigencia.

Allí están necesitando chapas, y pañales desechables para los más pequeños sobre todo.

SALTO ABRIGA

“Salto Abriga” surgió por voluntad de varias instituciones que se unieron para paliar de alguna forma la necesidad extrema de las familias que habitan los asentamientos de Salto y que puedan hacer frente de la mejor manera posible al invierno, y fue así que se consiguieron trescientas frazadas destinadas a los más pobres.

La fuente consultada nos informó que representantes de las diversas organizaciones tales como Rotary, Asociación Cristiana de Jóvenes, Centro Comercial, Club de Leones, la Catedral y la Parroquia Santa Cruz  – entre otras – se reunieron a principios de junio para llevar adelante el proyecto.

MALVASIO Y PUENTE BLANCO: LOS PRIMEROS ASENTAMIENTOS VISITADOS

Los primeros asentamientos que fueron visitados fueron el Malvasio y Puente Blanco, allí viven muchos núcleos familiares formados por padres y madres adolescentes y en muchos casos ya tienen varios hijos pequeños.

“Una familia entera comparte una pequeña pieza y no tienen baño. Hasta cinco niños duermen en un colchón de una plaza.

Los días de lluvia es impresionante… realmente causa impotencia de ver.

Les entra agua por todos lados y algunos no tienen ni techo de chapa… ponen un nylon con que cubren las cosas los días de lluvia y se les empapa todo” – señaló la fuente.

Se advierten carencias de todo tipo y varias viviendas precarias no cuentan con agua ni luz eléctrica… no tienen techo ni siquiera de chapa si no que cubren con un toldo.

UNA REALIDAD MÁS QUE DURA

En los mencionados asentamientos se hizo entrega de la primera tanda y luego se concurrió a Andresito (un asentamiento de grandes dimensiones) y otro núcleo ubicado en Barrio Artigas.

En Puente Blanco y Malvasio, la mayoría de los padres de familia son muy jovencitos, como por ejemplo un adolescente de 17 años ya tiene la responsabilidad de dos hijos.

La mayoría utiliza cocinilla para cocinar los alimentos.

Pañales desechables, camas cucheta y colchones contribuirían a minimizar la situación de pobreza y lo que también es prioritario, es contar con chapas para que todas las casitas cuenten con un techo.

Las frazadas remanentes seguramente serán destinadas a las familias afectadas por la inundación.

“El objetivo fue entregar una frazada por familia, dependiendo de la cantidad de integrantes y se pudo cubrir las necesidades de cuatro asentamientos” – declaró una de las personas de la organización.

Existen además algunos programas de apoyo en las Policlínicas y por Primaria que intentan asistir a las familias y sus hijos.

Muchos trabajan en la recolección de arándanos o hacen diferentes changas para sobrevivir y cubren la parte de alimentación con la tarjeta de MIDES o los beneficios sociales tales como la Asignación Familiar.

El dinero no les da para construir una vivienda ni para comprarse abrigo, zapatos ni ropa.

En el Asentamiento Malvasio son alrededor de 60 familias y detrás del Liceo No. 7 son 40 familias, y en el Andresito 250 viviendo en condiciones infrahumanas.

“Generalmente el tema de la comida lo tienen resuelto, porque los niños comen en la escuela o ellos mismos compran su propia comida.

Hay mucha dignidad también. Personas que dicen yo no necesito nada, más necesita mi vecina que tiene tres hijos más”.

adie tiene dudas que las campañas solidarias son necesarias y son las herramientas que muchas veces nos permiten tomar contacto con una cruda realidad que nunca deja de ser y ello ha acontecido  esta vez con la iniciativa “Salto Abriga” donde varias organizaciones de nuestra ciudad se unieron para reunir un considerable número de frazadas que luego fueron distribuidas en varios asentamientos de Salto. Se entregaron un total de 300.
LA DURA REALIDAD
DE LOS ASENTAMIENTOS
Una de las fuentes vinculadas a esta noble tarea nos relató una serie de hechos impactantes y conmovedores… aún la pobreza extrema sigue lacerando la vida de muchas familias que viven en los asentamientos – liderada en su gran mayoría por padres adolescentes que viven en precarios rancheríos de chapa y cartón piso de tierra, y las aberturas son tapadas con nylon a fin de evitar el frío, el viento y la lluvia, pero en la mayoría de los casos la inclemencia del tiempo les juega en contra y las pocas pertenencias las pierden.
Es difícil decir el número de viviendas que están en estas condiciones en cada asentamiento pero sí – de acuerdo a la fuente nos animamos a decir que son muchas las familias que se hallan en estado de indigencia.
Allí están necesitando chapas, y pañales desechables para los más pequeños sobre todo.
SALTO ABRIGA
“Salto Abriga” surgió por voluntad de varias instituciones que se unieron para paliar de alguna forma la necesidad extrema de las familias que habitan los asentamientos de Salto y que puedan hacer frente de la mejor manera posible al invierno, y fue así que se consiguieron trescientas frazadas destinadas a los más pobres.
La fuente consultada nos informó que representantes de las diversas organizaciones tales como Rotary, Asociación Cristiana de Jóvenes, Centro Comercial, Club de Leones, la Catedral y la Parroquia Santa Cruz  – entre otras – se reunieron a principios de junio para llevar adelante el proyecto.
MALVASIO Y PUENTE
BLANCO: LOS PRIMEROS
ASENTAMIENTOS
VISITADOS
Los primeros asentamientos que fueron visitados fueron el Malvasio y Puente Blanco, allí viven muchos núcleos familiares formados por padres y madres adolescentes y en muchos casos ya tienen varios hijos pequeños.
“Una familia entera comparte una pequeña pieza y no tienen baño. Hasta cinco niños duermen en un colchón de una plaza.
Los días de lluvia es impresionante… realmente causa impotencia de ver.
Les entra agua por todos lados y algunos no tienen ni techo de chapa… ponen un nylon con que cubren las cosas los días de lluvia y se les empapa todo” – señaló la fuente.
Se advierten carencias de todo tipo y varias viviendas precarias no cuentan con agua ni luz eléctrica… no tienen techo ni siquiera de chapa si no que cubren con un toldo.
UNA REALIDAD MÁS
QUE DURA
En los mencionados asentamientos se hizo entrega de la primera tanda y luego se concurrió a Andresito (un asentamiento de grandes dimensiones) y otro núcleo ubicado en Barrio Artigas.
En Puente Blanco y Malvasio, la mayoría de los padres de familia son muy jovencitos, como por ejemplo un adolescente de 17 años ya tiene la responsabilidad de dos hijos.
La mayoría utiliza cocinilla para cocinar los alimentos.
Pañales desechables, camas cucheta y colchones contribuirían a minimizar la situación de pobreza y lo que también es prioritario, es contar con chapas para que todas las casitas cuenten con un techo.
Las frazadas remanentes seguramente serán destinadas a las familias afectadas por la inundación.
“El objetivo fue entregar una frazada por familia, dependiendo de la cantidad de integrantes y se pudo cubrir las necesidades de cuatro asentamientos” – declaró una de las personas de la organización.
Existen además algunos programas de apoyo en las Policlínicas y por Primaria que intentan asistir a las familias y sus hijos.
Muchos trabajan en la recolección de arándanos o hacen diferentes changas para sobrevivir y cubren la parte de alimentación con la tarjeta de MIDES o los beneficios sociales tales como la Asignación Familiar.
El dinero no les da para construir una vivienda ni para comprarse abrigo, zapatos ni ropa.
En el Asentamiento Malvasio son alrededor de 60 familias y detrás del Liceo No. 7 son 40 familias, y en el Andresito 250 viviendo en condiciones infrahumanas.
“Generalmente el tema de la comida lo tienen resuelto, porque los niños comen en la escuela o ellos mismos compran su propia comida.
Hay mucha dignidad también. Personas que dicen yo no necesito nada, más necesita mi vecina que tiene tres hijos más”.