La educación en adolescentes y jóvenes: ¿Mejor o peor que ayer?

La educación Secundaria es un invento histórico-social creado hace más de un siglo, hoy es la que presenta mayores tasas de abandono

Uruguay es uno de los países latinoamericanos junto con Argentina y Chile que mejor se ubica a nivel educativo, en el 2007 la tasa de analfabetismo se redujo a un 2.1% (en 1963 era de 8.8%) y la cobertura en primaria alcanzo a más del 99% de la población entre 6 y 11 años. Sin embargo, es en las etapas finales del ciclo educativo en donde se ubican las mayores dificultades que bloquean el desarrollo de los recursos humanos y de las futuras generaciones del país. En el 2006 en localidades de más de 5000 habitantes solo el 32% de los jóvenes de 20 años había finalizado el bachillerato y dentro de este grupo un 40.2% pertenecía a hogares no pobres y solo un 8.8% a hogares pobres (Instituto Nacional de Estadística).

Esta situación lleva a preguntarse:

– ¿De qué depende completar el ciclo educativo básico?

– En los selectos casos de jóvenes que completan secundaria, si no pueden realizar estudios terciarios o ir a la universidad, ¿cuál es su destino?

– En caso de que puedan ir a la universidad, ¿qué es lo que les garantiza un lugar donde insertarse laboralmente?

La importancia de la educación

La educación es la oportunidad que tiene una sociedad para intervenir en problemas de equidad, desarrollo y ciudadanía.

Uruguay es el país con menos desigualdad dentro del continente más desigual del mundo, por lo cual su nivel de desigualdad es elevado y se ha mantenido constante en los últimos años. En el año 2008 era de un 0.42 en una escala que va hasta 1, siendo este el valor que indica mayor desigualdad (Índice de Gini).

De este modo aunque Uruguay tiene un panorama educativo mejor al de otros países de Latinoamérica, este no ha mostrado avances significativos en los últimos años.

Desafiliación educativa en la Educación Media y Superior

La reforma educativa de la década de los noventa y la Ley General de Educación 18.347 aprobada en el 2009 apuntó a un aumento de la calidad y eficiencia educativa pero los resultados aún distan de ser favorables.

Los mayores niveles de repetición y abandono se registran en la Educación Media. En el año 2007, en Montevideo el porcentaje de repetición fue de 33.6 % y el de abandono fue de 2.5 %, mientras que en el Interior se observó un 18.6 % de repetición (valor inferior al de Montevideo) y un 7.2 % de abandono.

La asistencia a la Educación Media no ha mostrado resultados positivos y se ha percibido una relación negativa con los períodos de crisis económica, especialmente en los grupos de menores ingresos. La reforma educativa no logró disminuir las brechas existentes según nivel socioeconómico en este ciclo.

En la enseñanza terciaria, si bien en la década de los noventa se había dado un notorio aumento de la asistencia, desde entonces se ha estancado, lo cual sumado a la situación en secundaria puede llevar a que en los próximos años no haya aumentos importantes en el nivel educativo de la población adulta (PNUD, 2008).

Por otra parte la nueva ley de educación establece solamente diez años de educación obligatoria sin incluir la finalización del bachillerato; esto no implica afirmar que la solución a la desafiliación educativa sea exigir esta condición, sino más bien poner atención a los factores que ayudan a explicar porque dos tercios de la población joven (relación que también se observa en la población adulta) no considera a la educación básica formal (primaria más secundaria) como necesaria para sus proyectos de vida, pero que sin embargo el Estado y la sociedad sí lo definen como un requisito educacional básico y por esto muchas posiciones del mercado de trabajo se derivan de esa categorización.

Esto sin duda está diciendo mucho sobre varios fenómenos que no se están tomando con la seriedad y pertinencia que exigen, puesto que expresan una nueva realidad económica, social y cultural que se deja pasar y solo se responde con pequeñas modificaciones burocráticas o de desconcentración de recursos en el sistema educativo pero no con verdaderos cambios en la forma en que se enseña y en lo que se enseña. Incluso la trasmisión de esa educación definida ya hace bastante tiempo no se está llevando a cabo correctamente, puesto que con la reforma del Estado mediante y en contexto de crisis económicas, el nivel de formación de los profesores en secundaria se ha visto afectado, a lo cual se agrega el elevado ausentismo laboral en esta área.

La Educación Media como producto histórico-social

A nivel mundial, los problemas de “deserción” en secundaria como consecuencia del desfasaje entre el sistema educativo y las nuevas generaciones no es algo que solo se haya observado en América Latina, aunque sin duda hay varias diferencias, en Estados Unidos, Canadá y otros países de Europa también se han registrado estas dificultades. Cabe destacar que nuestro sistema educativo proviene del europeo, nuestra universidad y su división en facultades se deriva particularmente de Francia.

De este modo, la forma natural en la que secundaria organiza la enseñanza y el currículo es un producto histórico-social, la mayoría de las materias actuales son un legado del siglo XIX y de las necesidades de la sociedad de entonces.

Nadie niega que se ha ido incorporando relativamente, varias modificaciones en los contenidos, formas de enseñar así como también nuevas tecnologías a la educación (Plan Ceibal en primaria). Sin embargo esto aún no se ha dado en suficiente amplitud y es solo un pequeño paso del cambio requerido en la educación puesto que esto no soluciona el problema que tiene Educación Media para responder a las exigencias del mercado de trabajo, al cual muchos adolescentes y jóvenes deben recurrir sin haber finalizado el liceo y terminan ubicándose en puestos de baja calificación y generalmente manuales, lo que a su vez condiciona la continuación de sus estudios.

Principales factores de desigualdad en la educación

La situación socioeconómica es el principal factor que explica  las desigualdades de asistencia y rendimiento en niños y jóvenes (véase cuadro). La mayor proporción de jóvenes que no estudia ni trabaja se registra en hogares de nivel socioeconómico bajo.

En América Latina los jóvenes que no estudian ni trabajan representan un 21 % de los jóvenes de 16 a 29 años. En Uruguay, para el año 2001 los valores alcanzaron en Montevideo un 28.0 % entre los jóvenes de 14 a 19 años, y un 26.3 % entre los de 20 a 29 años. En el caso de Salto, se constató un 15.9 % y 31.7 % respectivamente.

De acuerdo a un estudio de caso realizado en Salto con jóvenes en situación de pobreza que no estudiaban ni trabajaban, los principales motivos por los cuales dejaron de estudiar fueron:

-En el caso de las mujeres; principalmente por embarazo, la  situación económica y la desmotivación, porque no les gustaba el liceo y les aburría. Otras razones fueron, bajo rendimiento y problemas familiares.

-En los hombres; por trabajo y porque no les gustaba el liceo, les aburría y no tenían ganas de estudiar.

Como indicaron jóvenes  y profesionales entrevistadas:

«No, porque se terminó eran unos años nomás para estudiar… éramos muchos, salió primero mi hermana más grande y no daba para comprar todos los materiales…» Gabriela

“No, yo deje ahí, porque no me gustaba, estaba haciendo por hacer nomás… nunca me inscribí en el liceo como que no me gusta, nunca me llamó la atención…”  Nadia

“Muchas de ellos tienen la idea de fatalismo de que ellos nacieron así, en su casa las cosas son así y que por más que estudien, eso no va a cambiar, igual van a terminar en la naranja o en otra actividad similar”. Psicóloga

“…El liceo o la UTU no les es atractivo porque tienen determinadas normas, ritmos y hábitos que no son los que ellos traen del hogar o del barrio, de la comunidad, no se identifican y les es difícil  integrarse”. Trabajadora Social

Dificultades en la inserción laboral

La mejor inserción laboral de jóvenes pertenecientes a estratos de alto nivel socioeconómico es producto del capital económico, social y cultural que les trasmite su hogar.

La culminación del segundo ciclo educativo es solo un camino intermedio hacia la formación terciaria o universitaria, por lo que es muy difícil que un joven pueda insertarse en el mercado laboral solamente con las credenciales que les brinda el liceo, alcanzar el título de bachiller es un resultado que está fuertemente vinculado a la situación socioeconómica del joven (por más que hayan situaciones en las cuales los elementos subjetivos como los deseos de superación y la valorización de la educación tengan un papel importante y reviertan la situación económica).

Ya desde hace tiempo se ha observado como la nueva coyuntura global y la flexibilidad han desencadenado en un mundo del trabajo más volátil y problemático en donde los fenómenos del desempleo estructural, subempleo, precariedad laboral y bajas remuneraciones afectan especialmente a jóvenes y mujeres. En ese escenario la universidad queda lejos de garantizar una inserción laboral efectiva, por lo cual muchos jóvenes se ven frustrados al tener que estar desempleados aunque tengan una buena formación.

Consecuencias de la desconexión mercado de trabajo-universidad

Con respecto a la educación en la universidad pública y su capacidad de vinculación con el mercado de trabajo, algunos jóvenes entrevistados en la Universidad Regional Norte de Salto señalaron:

-“Es una consecuencia bastante grande porque uno va a la universidad y es como un mundo al que uno entra y estudia y estudia y le exigen un nivel académico pero uno no sabe cuándo termina ese perfeccionamiento, después que los profesores te dejen solo qué se puede esperar o a quién se puede recurrir, a pedir ayuda y entrar a trabajar en algo y estar en contacto con algo que tenga que ver con la parte práctica de lo que uno estudia dentro de la facultad que generalmente es una preparación teórica pero cuando uno va al campo laboral sobre todo en mi carrera sobre todo al menos que uno vaya a Montevideo, no hay tanta aplicación”

-“Desmotivación, sobre todo que terminen dejando porque piensan, terminan optando por hacer otras cosas más comunes que sí se precisan que se demandan pero más del momento como va cambiando todo, entonces como que se desmotiva la gente dice para que hago esto. Como que en mi carrera no lo veo porque es una carrera que se encuentra inserción laboral en infinidad de cosas pero no sé en las otras capaz que sí falta eso, falta”.

-“Y para ingresar a un trabajo, para buscar vos sola porque a veces te recibís y no sabes dónde”.

-“Yo lo que veo es que hay muy poca posibilidad, pero es como yo te digo una cosa lleva a la otra, lo que sí hay mucha gente con un título y entra a trabajar porque la mayoría de esa gente tiene algún padrino o algo. En Montevideo hay oportunidades pero viste que hay mucha gente que tiene el título en el bolsillo y está trabajando en otra cosa”.