La experiencia de un joven Chef salteño que reside en Italia

Vivió desde niño en el ámbito culinario pues proviene de una familia de gastrónomos.
Hace seis años atrás, decidió emigrar a Italia para poder vivir su experiencia con la alta cocina y hoy ya está pensando en regresar con su proyecto propio.
Agustín Bouyssonade (31) decidió compartir su rica experiencia que le fue sumando valores agregados a su acervo profesional.
Al volver a visitar su tierra natal, se encontró con la grata sorpresa de que en nuestro ámbito se está evolucionando en la gastronomía, de una forma marcada.
Hoy contempla la posibilidad de volver y volcar toda su experiencia en un propio negocio.
“Por más crisis que haya, en un restaurante la gente se siente refugiada… si se les trata bien y se les brinda un buen servicio, los comensales siempre vuelven”.
“Me fui a Italia en el 2006, porque siempre me gustó mucho la cocina y entendí que Italia era un buen lugar para aprender y perfeccionarse… en mi caso, lograr los objetivos que me propuse cuando me fui”.
Todo se dio a partir de que su mejor amigo es hijo  de un italiano que vive en Siena, y por medio de él pudo organizar su viaje.
En Salto, adquirió destreza en el restaurante de su tía, ubicado en la Posta del Daymán y luego de allí se fue para Italia.
Allí en Europa concurrió a cursos y seminarios… reconoce que el tema de la higiene en el rubro es primordial.
Actualmente es el Chef de un restaurante donde se realiza la Cocina Típica Toscana.
- ¿Cómo fueron esos primeros tiempos de actividad gastronómica en Siena?
- “Me adapté fácilmente, sobre todo con el idioma. Había estudiado en la Escuela Dante Alighieri y ello me dio una base muy importante.
Se me hizo fácil aprenderlo rápidamente.
- ¿Allí tiene oportunidad de hablar el castellano?
- “Solamente con mis amigos… pero cuando estamos delante de otras personas tratamos de hablar el italiano, por una cuestión de respeto a los clientes”.
El universo de la cocina es infinito… la cocina mediterránea y la italiana son muy ricas, llenas de productos frescos de la tierra que día a día son minuciosamente escogidos.
El restaurante Hosteria “Il Campaccio”, es un lugar muy exclusivo al que acuden en tiempos turísticos, personas de todas las partes del orbe.
“Gracias a Dios he dado con muy buenos empresarios del área, que me permitieron crecer y dar rienda suelta a mi creatividad… inventar platos nuevos” – aseveró.
- ¿Qué cuestiones en común existen con la alta cocina en Sudamérica?
- “Creo que felizmente la cocina por estos lares está creciendo favorablemente de un modo muy acelerado, sobre todo en Uruguay.
Están tratando de mejorar los productos, hay muchas recetas interesantes y ello le abre el gusto a la gente.
Están predispuestos a explorar más en el tema de la gastronomía”.
- ¿Con qué tipo de cocina se identifica más?
- “Me agrada la Mediterránea… los productos son genuinos… en realidad me gusta toda la cocina, pues además de haber logrado la experiencia en cocina italiana y toscana, sé también de cocina internacional.
Te permite ir probando sabores e ir creando platos propios”.
- Uno de los platos de su creación…
- “Me gusta muchísimo la combinación agridulce. Uno de mis platos es un lomo de cerdo esfumado con aceto balsámico, pignores y un puré de manzanas al curry.
La satisfacción más gran de es cuando la gente prueba tu creación y te felicitan”.
- ¿Qué implica una buena comida?
- “La materia prima es fundamental… desde mi lugar, trato de dar lo mejor en ese plato… todos los sentimientos de amor y dedicación… creación e imaginación”.
Agustín ha tenido la oportunidad de trabajar en varios hoteles cinco estrellas en Italia.
Un chef tiene muchas responsabilidades… partiendo desde los pedidos, alimentos y heladeras… controlar que todo esté en condiciones… luego la cocina misma.
“Creo que hoy es mi momento de trabajar duro para lograr todo lo que uno pretende y estas más tranquilo más adelante”.
En estos momentos se está planteando la decisión de volverse a Uruguay y emprender su propia empresa – por supuesto – relacionada con lo gastronómico.

Vivió desde niño en el ámbito culinario pues proviene de una familia de gastrónomos.

Hace seis años atrás, decidió emigrar a Italia para poder vivir su experiencia con la alta cocina y hoy ya está pensando en regresar con su proyecto propio.

Agustín Bouyssonade (31) decidió compartir su rica experiencia que le fue sumando valores agregados a su acervo profesional.

Al volver a visitar su tierra natal, se encontró con la grata sorpresa de que en nuestro ámbito se está evolucionando en laagustin002gastronomía, de una forma marcada.

Hoy contempla la posibilidad de volver y volcar toda su experiencia en un propio negocio.

“Por más crisis que haya, en un restaurante la gente se siente refugiada… si se les trata bien y se les brinda un buen servicio, los comensales siempre vuelven”.

“Me fui a Italia en el 2006, porque siempre me gustó mucho la cocina y entendí que Italia era un buen lugar para aprender y perfeccionarse… en mi caso, lograr los objetivos que me propuse cuando me fui”.

Todo se dio a partir de que su mejor amigo es hijo  de un italiano que vive en Siena, y por medio de él pudo organizar su viaje.

En Salto, adquirió destreza en el restaurante de su tía, ubicado en la Posta del Daymán y luego de allí se fue para Italia.

Allí en Europa concurrió a cursos y seminarios… reconoce que el tema de la higiene en el rubro es primordial.

Actualmente es el Chef de un restaurante donde se realiza la Cocina Típica Toscana.

– ¿Cómo fueron esos primeros tiempos de actividad gastronómica en Siena?

– “Me adapté fácilmente, sobre todo con el idioma. Había estudiado en la Escuela Dante Alighieri y ello me dio una base muy importante.

Se me hizo fácil aprenderlo rápidamente.

– ¿Allí tiene oportunidad de hablar el castellano?

– “Solamente con mis amigos… pero cuando estamos delante de otras personas tratamos de hablar el italiano, por una cuestión de respeto a los clientes”.

El universo de la cocina es infinito… la cocina mediterránea y la italiana son muy ricas, llenas de productos frescos de la tierra que día a día son minuciosamente escogidos.

El restaurante Hosteria “Il Campaccio”, es un lugar muy exclusivo al que acuden en tiempos turísticos, personas de todas las partes del orbe.

“Gracias a Dios he dado con muy buenos empresarios del área, que me permitieron crecer y dar rienda suelta a mi creatividad… inventar platos nuevos” – aseveró.

– ¿Qué cuestiones en común existen con la alta cocina en Sudamérica?

– “Creo que felizmente la cocina por estos lares está creciendo favorablemente de un modo muy acelerado, sobre todo en Uruguay.

Están tratando de mejorar los productos, hay muchas recetas interesantes y ello le abre el gusto a la gente.

Están predispuestos a explorar más en el tema de la gastronomía”.

– ¿Con qué tipo de cocina se identifica más?

– “Me agrada la Mediterránea… los productos son genuinos… en realidad me gusta toda la cocina, pues además de haber logrado la experiencia en cocina italiana y toscana, sé también de cocina internacional.

Te permite ir probando sabores e ir creando platos propios”.

– Uno de los platos de su creación…

– “Me gusta muchísimo la combinación agridulce. Uno de mis platos es un lomo de cerdo esfumado con aceto balsámico, pignores y un puré de manzanas al curry.

La satisfacción más gran de es cuando la gente prueba tu creación y te felicitan”.

– ¿Qué implica una buena comida?

– “La materia prima es fundamental… desde mi lugar, trato de dar lo mejor en ese plato… todos los sentimientos de amor y dedicación… creación e imaginación”.

Agustín ha tenido la oportunidad de trabajar en varios hoteles cinco estrellas en Italia.

Un chef tiene muchas responsabilidades… partiendo desde los pedidos, alimentos y heladeras… controlar que todo esté en condiciones… luego la cocina misma.

“Creo que hoy es mi momento de trabajar duro para lograr todo lo que uno pretende y estas más tranquilo más adelante”.

En estos momentos se está planteando la decisión de volverse a Uruguay y emprender su propia empresa – por supuesto – relacionada con lo gastronómico.