“La gente todavía no le da mucha importancia a la salud mental”, sostuvo la profesional

Psicóloga Tamara Montero – Integrante del staff profesional de Aldeas Infantiles

EL PUEBLO dialogó con la Psicóloga Tamara Montero, salteña radicada desde hace años en la ciudad de Montevideo, quien comenzó su vocación por los niños siendo muy pequeña, desde el momento en que al verse identificada con una Psicóloga del colegio al que concurría, sintió que su futuro sería el mismo. Psicóloga Tamara MonteroHoy, ese deseo se transformó en realidad, ya que ejerce su profesión en Aldeas Infantiles y cursa un Postgrado en el que se especializa en niños y adolescentes.
¿Por qué eligió la carrera de Psicología?
En realidad lo tenía muy en claro desde muy chica. Concurría a un colegio donde había una Psicóloga, a la que veía jugar con los niños, y por eso, decía –en mi mente de niña-, que quería ser como ella. Obviamente, luego, con el tiempo, me di cuenta de qué se trataba, pero ese fue mi primer impulso; siempre, como Psicóloga de niños.
Cuando terminé el liceo, no pude venir a Montevideo y comencé Magisterio en Salto. Mi razonamiento era que era una carrera corta, de cuatro años, podía estar en mi casa y sólo para el estudio, por lo que una vez que terminara, me vendría a Montevideo y ahí sí, cursar Psicología, ya que estaba muy decidida a ser Psicóloga. Cursé un año de Magisterio, y al año siguiente, en el 2013, llevaron la carrera a Salto, y no lo dudé y me cambié.
Por lo tanto, el deseo de una niña se transformó en una verdadera vocación, porque hoy, ya profesional, trabaja con niños en Aldeas Infantiles; ¿en qué consiste dicho trabajo?
En Aldeas Infantiles trabajo como Psicóloga Terapeuta. Hago terapia con los niños, tengo doce pacientes a cargo, a través de la Corriente Psicoanalista -dentro de la Psicología hay diferentes ramas, el Psicoanálisis es con la que me identifico-, durante 45 minutos con cada uno de ellos; hay a algunos niños que veo dos veces por semana, que son casos más urgentes, los que necesitan más atención; pero, a la mayoría, los veo una vez por semana, los días martes y jueves.
¿Qué actividad desarrolla Aldeas Infantiles?
Aldeas Infantiles es una ONG que trabaja junto al INAU, en donde se alberga a niños que fueron retirados de sus hogares por parte de la Justicia, la que determina que sus familias no pueden brindarles los cuidados adecuados; eso a grandes rasgos. El sistema de Aldeas funciona a través de varias casas, no recuerdo bien la cantidad pero creo que son unas 12 o 15 en total, en las que hay una referente llamada “Tía”, que cumple con el rol materno, estando a cargo del cuidado de dichos niños.
La finalidad de Aldeas ha cambiado desde sus comienzos al día de hoy. Antes se tenía una idea de que los niños que llegaban, se quedaban allí; hoy en día, se trabaja mucho con las familias, se realizan tareas externas con las familias de los niños, se trata de rehabilitar el nexo de la misma, dándoles herramientas para que los niños puedan volver con sus respectivas familias.
De más está decir que, hay casos en los que no se puede lograr ese objetivo, porque hay familias que realmente no pueden hacerse cargo del niño, por un montón de factores, y el mismo está mejor en Aldeas. Pero repito, siempre se procura de que el niño vuelva a su seno familiar.
¿Sus pacientes son niños con una problemática en especial, y por eso los trata; o es bueno que todo niño en algún momento sea psicoanalizado?
Creo que la terapia no le hace mal a nadie. Pero, los niños con los que trabajo en Aldeas Infantiles, junto a mis otros dos colegas que forman el plantel, en realidad son niños que necesitan mucho ser tratados, porque tienen historias diferentes, por todo lo que les ha tocado vivir, y necesitan más que otros niños la contención.
Tengamos en cuenta que, no todos pueden hacer terapia, entonces, se selecciona a aquellos niños que más lo precisan, por sus realidades, como lo mencioné.
¿De qué manera logra no absorber y que no le afecten esas realidades tan dispares con las que convive?
Se va a terapia. Por una cuestión ética y porque el profesional precisa también de cierta contención. La verdad que ayuda y mucho a sobrellevar este tipo de trabajo. En mi caso particular, soy una persona que tiene una forma de ser muy empática, me encanta mi trabajo, quizás porque soy joven y tengo toda la energía encima. También, hago supervisión, con una psicoanalista con la que discutimos algunos casos, me va guiando, me aporta muchísimo material; entonces, si bien puede ser que sea difícil, uno también debe y tiene que ir buscando cosas que lo ayuden.
¿Por qué muchas veces a las personas les cuesta acercarse hasta un Psicólogo?
Creo que hoy en día estamos mejor, me parece. Antes, y no hablo de muchos años atrás, uno decía que era Psicólogo y ya nos miraban raro; hasta el día de hoy, por ejemplo, cuando me conocen, están como con la duda si no los estoy analizando, y muchos me lo dicen (risas). La gente tiene muchas veces ese concepto, y la realidad es que, por lo menos en mi caso, no es así.
Repito, de a poco ha ido cambiando la cosa, aunque, la gente todavía no le da mucha importancia a la salud mental; si duele la cabeza se va al médico, pero, si nos sentimos mal anímicamente, te la bancas sólo, porque es más fácil que asumir que como humano todos podemos estar mal en algún momento, y que es bueno buscar ayuda. Eso no mucha gente se lo permite.
¿Cuál es el factor o los factores que determinan que una persona acuda a un Psicólogo, el estrés, por ejemplo, puede ser uno de ellos?
Sí, puede ser. Pero también, la orden del médico. Cada caso es distinto y muy particular. En el caso de los niños, van obligados, los padres lo llevan por derivación médica, repito, o porque lo recomendó la maestra; ahora, en el caso de los adultos, es distinto, ya cuesta más.
Existe un tabú, todavía, que quien va al Psicólogo, es porque está loco.
¿Se encuentra realizando un Postgrado?
Sí. Se trata de un Postgrado de Psicoterapia Psicoanalítica para niños y adolescentes, en Clínica Uno, que dura tres años, el que me está sirviendo un montón, porque mi formación no fue tan psicoanalítica en Facultad, pero siempre me interesó, entonces, cursé algunas optativas mientras estuve en Salto, pero lamentablemente no había más sobre el tema. Cuando vine a Montevideo, sabía que quería especializarme en eso, y por eso lo estoy haciendo.
El día de mañana, ¿le recomendaría a un hijo seguir el camino de la Piscología?
Respetaría la decisión que tome, que haga lo que desee. Pero sí, se lo recomendaría. Veo en la Psicología la satisfacción que da el ayudar, y que funciona.







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