La historia de los Mundiales

Los recuerdos del Mundial de Francia 1998 son los más gratos en el historial futbolístico de Zinedine Zidane, que aún hoy es consciente de que la consagración de Francia como campeona pudo frustrarse en octavos de final ante Paraguay. Sin su estrella -suspendida-, el local sudó la gota gorda para vencer 1-0 a los guaraníes con un gol de oro.

“El Mundial constituye la etapa más importante de mi carrera y, por supuesto, la mejor recompensa que se puede recibir. Para

Zidane disfruta de la Copa del Mundo, la única que logró Francia en su historia.

Zidane disfruta de la Copa del Mundo, la única que logró Francia en su historia.

cualquier futbolista, ganar un Mundial representa un sueño. El haber marcado dos goles en la final supone el mejor recuerdo de mi carrera de futbolista”, asegura el jugador cada vez que se le pregunta por el título del 98.

Zidane, de 41 años, tiene una explicación clara para el éxito de su selección en el Mundial en el que era anfitriona: “Nuestro principal aliado era el buen ambiente que existía entre nosotros. No teníamos la sensación de jugar partidos del Mundial. El ambiente era tan bueno que teníamos la impresión de estar de vacaciones”.
Zidane llegó al Mundial como titular indiscutido para Aimé Jacquet -“un técnico que daba la sensación de tenerlo todo controlado, que nos brindaba seguridad”- tras ganarse un lugar en la poderosa Juventus de Italia.
Francia debutó ante Sudáfrica, a la que goleó 3-0 en la segunda mitad, sobre todo gracias al trabajo del mejor amigo de Zidane dentro del fútbol, Christophe Dugarry.
Los galos también tardaron media hora en entrar en juego ante Arabia Saudita, hasta que llegó el primer gol de Henry. El resultado fue a la postre de 4-0, pero con una mala noticia: Zidane fue expulsado por pisar a Fouad Amin, según el francés “sin intención”, pero en una entrada que no dejó dudas al Comité de la FIFA, quien le aplicó dos partidos de sanción.
Ocho años después, en Alemania 2006, Zidane también sería expulsado, pero entonces sin remedio. Su famoso cabezazo al italiano Marco Materazzi dejó a su equipo con diez y sin capitán en el minuto 110 de la final, que Francia acabó perdiendo en los penales.
En 1998, Francia también sufrió sin Zidane. Primero ante Dinamarca, a la que batió por 2-1, pero sobre todo ante Paraguay en octavos de final, al que venció con un gol de oro de Laurent Blanc, conseguido a pocos minutos del final. “Ese fue el partido más difícil del campeonato, pero también el que nos hizo darnos cuenta de que podíamos ganar el título”, señala Zidane.
El partido ante Italia en cuartos de final también fue emocionante, y se definió por penales, tras el empate 0-0 que se dio en los 120 minutos de fútbol.
LA DEFINICIÓN
Croacia fue el rival en semifinales. “Era el momento de poner fin a un historial frustrante para Francia en esa fase de la competición. La gran selección francesa de Giresse, Tigana y Platini no había pasado de las semifinales en los 80. Nosotros teníamos a favor que llevábamos ya tiempo jugando en ligas internacionales, lo que representaba una experiencia muy valiosa”.
Respecto al choque con Croacia, Zidane recuerda que “era el tipo de partido que no se debe perder”. “Llegar a esta fase y fracasar tan cerca de la final de la Copa del Mundo nos parecía inhumano. Afortunadamente, quien nos salvó fue Lilian Thuram con una actuación de maestro”, rememora sobre el triunfo 2-1 de los galos, conseguido gracias a los dos goles del defensor.
Para la final, curiosamente, Zidane y los suyos preferían a Brasil: “Si hubiera ganado Holanda, habría sido un problema, porque estábamos preparados para la final de ensueño contra Brasil. De más está decir que la motivación era completa. Entramos en el partido sin vacilar”.
Francia no dejó dudas en la final: goleó 3-0 a Brasil, con dos goles de Zidane, y fue campeón del mundo por primera vez.
El francés juzga el triunfo como un regalo increíble para todo su país: “Al final, teníamos la sensación de haber hecho algo maravilloso que iba más allá de las fronteras del fútbol. Todo el mundo se unió a la misma causa. Ya no había ni franceses, ni negros, ni árabes. Más allá de la victoria, nuestro éxito reunió a todo un país en una sola fiesta”, concluyó Zidane.

“El Mundial constituye la etapa más importante de mi carrera y, por supuesto, la mejor recompensa que se puede recibir. Para cualquier futbolista, ganar un Mundial representa un sueño. El haber marcado dos goles en la final supone el mejor recuerdo de mi carrera de futbolista”, asegura el jugador cada vez que se le pregunta por el título del 98.

Zidane, de 41 años, tiene una explicación clara para el éxito de su selección en el Mundial en el que era anfitriona: “Nuestro principal aliado era el buen ambiente que existía entre nosotros. No teníamos la sensación de jugar partidos del Mundial. El ambiente era tan bueno que teníamos la impresión de estar de vacaciones”.

Zidane llegó al Mundial como titular indiscutido para Aimé Jacquet -“un técnico que daba la sensación de tenerlo todo controlado, que nos brindaba seguridad”- tras ganarse un lugar en la poderosa Juventus de Italia.

Francia debutó ante Sudáfrica, a la que goleó 3-0 en la segunda mitad, sobre todo gracias al trabajo del mejor amigo de Zidane dentro del fútbol, Christophe Dugarry.

Los galos también tardaron media hora en entrar en juego ante Arabia Saudita, hasta que llegó el primer gol de Henry. El resultado fue a la postre de 4-0, pero con una mala noticia: Zidane fue expulsado por pisar a Fouad Amin, según el francés “sin intención”, pero en una entrada que no dejó dudas al Comité de la FIFA, quien le aplicó dos partidos de sanción.

Ocho años después, en Alemania 2006, Zidane también sería expulsado, pero entonces sin remedio. Su famoso cabezazo al italiano Marco Materazzi dejó a su equipo con diez y sin capitán en el minuto 110 de la final, que Francia acabó perdiendo en los penales.

En 1998, Francia también sufrió sin Zidane. Primero ante Dinamarca, a la que batió por 2-1, pero sobre todo ante Paraguay en octavos de final, al que venció con un gol de oro de Laurent Blanc, conseguido a pocos minutos del final. “Ese fue el partido más difícil del campeonato, pero también el que nos hizo darnos cuenta de que podíamos ganar el título”, señala Zidane.

El partido ante Italia en cuartos de final también fue emocionante, y se definió por penales, tras el empate 0-0 que se dio en los 120 minutos de fútbol.

LA DEFINICIÓN

Croacia fue el rival en semifinales. “Era el momento de poner fin a un historial frustrante para Francia en esa fase de la competición. La gran selección francesa de Giresse, Tigana y Platini no había pasado de las semifinales en los 80. Nosotros teníamos a favor que llevábamos ya tiempo jugando en ligas internacionales, lo que representaba una experiencia muy valiosa”.

Respecto al choque con Croacia, Zidane recuerda que “era el tipo de partido que no se debe perder”. “Llegar a esta fase y fracasar tan cerca de la final de la Copa del Mundo nos parecía inhumano. Afortunadamente, quien nos salvó fue Lilian Thuram con una actuación de maestro”, rememora sobre el triunfo 2-1 de los galos, conseguido gracias a los dos goles del defensor.

Para la final, curiosamente, Zidane y los suyos preferían a Brasil: “Si hubiera ganado Holanda, habría sido un problema, porque estábamos preparados para la final de ensueño contra Brasil. De más está decir que la motivación era completa. Entramos en el partido sin vacilar”.

Francia no dejó dudas en la final: goleó 3-0 a Brasil, con dos goles de Zidane, y fue campeón del mundo por primera vez.

El francés juzga el triunfo como un regalo increíble para todo su país: “Al final, teníamos la sensación de haber hecho algo maravilloso que iba más allá de las fronteras del fútbol. Todo el mundo se unió a la misma causa. Ya no había ni franceses, ni negros, ni árabes. Más allá de la victoria, nuestro éxito reunió a todo un país en una sola fiesta”, concluyó Zidane.







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