La Jefatura de Policía sufre la baja de 30 efectivos por día por licencias médicas; 26 de ellos son pacientes crónicos

De los 360 policías ejecutivos que posee la Jefatura de Policía de Salto -o sea los que patrullan la ciudad-, menos de 330 están disponibles diariamente, porque todos los meses un promedio de 30 funcionarios solicitan licencia médica por diferentes patologías. Para peor, 26 de ellos son pacientes crónicos, que llevan meses de tratamiento y que, de acuerdo a lo previsto, seguirán certificados por tiempo indeterminado. Uno de ellos, por ejemplo, sufre esclerosis múltiple.

El “estrés laboral” se ha transformado en uno de los males de moda y lo padecen buena parte de los policías licenciados por los especialistas médicos. También hay varios pacientes con certificados psiquiátricos, según pudo saber EL PUEBLO.

Las certificaciones masivas resienten los servicios que ofrecen las diferentes seccionales de la ciudad, ya que nunca logran reunir el mínimo establecido de 10 policías que cada sede policial debería tener para funcionar correctamente y atender todas las necesidades de la población.

En el mejor de los casos se llega a reunir siete efectivos, con la salvedad de que dos de ellos son administrativos y uno es el encargado de ingresar las novedades al sistema, por lo que no hacen patrullajes. A los ausentes por enfermedad se les suma los efectivos que gozan del libre semanal y de la licencia reglamentaria, lo que hace que el número de policías en cada sede policial sea muchas veces aún menor del reseñado.

Promedialmente, las comisarías urbanas cuentan con entre cinco y seis efectivos por turno, mientras que en las sedes rurales trabajan cuatro o cinco agentes.

PROBLEMA DE MODA

El policía que solicita licencia médica no pierde demasiado en materia económica, porque a través de un acuerdo especial alcanzado con el Ministerio del Interior, se le descuentan cerca de 1.000 pesos del sueldo, sin importar cuánto perciba por mes.

Empero, jerarcas de la Jefatura local admitieron a EL PUEBLO que se está intentando cambiar esta normativa, para que el oficial de policía sea tratado como un trabajador normal, con los beneficios y obligaciones que estos tienen a la hora de certificarse. De esta manera, se evitarían algunos casos “dudosos”, de policías que se certifican cuando son mandados a trabajar a alguna localidad del interior del departamento y que vuelven “a la actividad” cuando son nuevamente asignados a alguna comisaría de la ciudad.

Debe agregarse que también existen policías con molestias crónicas que continúan yendo a trabajar y que sólo se certifican en casos de extrema urgencia. “Incluso han habido casos de policías que se operaron y utilizaron su licencia reglamentaria, para no pedir licencia médica, lo que marca que existen funcionarios que se preocupan por la causa”, reveló una fuente policial a este medio.

Dentro del grupo de policías ejecutivos no se incluyen a los que trabajan en las dependencias de Violencia Doméstica e Investigaciones, ni a los administrativos, la sanidad policial ni los que están en comisión en el Centro de Reclusión local. Estos últimos son 50 policías y tres oficiales.

e los 360 policías ejecutivos que posee la Jefatura de Policía de Salto -o sea los que patrullan la ciudad-, menos de 330 están disponibles diariamente, porque todos los meses un promedio de 30 funcionarios solicitan licencia médica por diferentes patologías. Para peor, 26 de ellos son pacientes crónicos, que llevan meses de tratamiento y que, de acuerdo a lo previsto, seguirán certificados por tiempo indeterminado. Uno de ellos, por ejemplo, sufre esclerosis múltiple.
El “estrés laboral” se ha transformado en uno de los males de moda y lo padecen buena parte de los policías licenciados por los especialistas médicos. También hay varios pacientes con certificados psiquiátricos, según pudo saber EL PUEBLO.
Las certificaciones masivas resienten los servicios que ofrecen las diferentes seccionales de la ciudad, ya que nunca logran reunir el mínimo establecido de 10 policías que cada sede policial debería tener para funcionar correctamente y atender todas las necesidades de la población.
En el mejor de los casos se llega a reunir siete efectivos, con la salvedad de que dos de ellos son administrativos y uno es el encargado de ingresar las novedades al sistema, por lo que no hacen patrullajes. A los ausentes por enfermedad se les suma los efectivos que gozan del libre semanal y de la licencia reglamentaria, lo que hace que el número de policías en cada sede policial sea muchas veces aún menor del reseñado.
Promedialmente, las comisarías urbanas cuentan con entre cinco y seis efectivos por turno, mientras que en las sedes rurales trabajan cuatro o cinco agentes.
PROBLEMA DE MODA
El policía que solicita licencia médica no pierde demasiado en materia económica, porque a través de un acuerdo especial alcanzado con el Ministerio del Interior, se le descuentan cerca de 1.000 pesos del sueldo, sin importar cuánto perciba por mes.
Empero, jerarcas de la Jefatura local admitieron a EL PUEBLO que se está intentando cambiar esta normativa, para que el oficial de policía sea tratado como un trabajador normal, con los beneficios y obligaciones que estos tienen a la hora de certificarse. De esta manera, se evitarían algunos casos “dudosos”, de policías que se certifican cuando son mandados a trabajar a alguna localidad del interior del departamento y que vuelven “a la actividad” cuando son nuevamente asignados a alguna comisaría de la ciudad.
Debe agregarse que también existen policías con molestias crónicas que continúan yendo a trabajar y que sólo se certifican en casos de extrema urgencia. “Incluso han habido casos de policías que se operaron y utilizaron su licencia reglamentaria, para no pedir licencia médica, lo que marca que existen funcionarios que se preocupan por la causa”, reveló una fuente policial a este medio.
Dentro del grupo de policías ejecutivos no se incluyen a los que trabajan en las dependencias de Violencia Doméstica e Investigaciones, ni a los administrativos, la sanidad policial ni los que están en comisión en el Centro de Reclusión local. Estos últimos son 50 policías y tres oficiales.