La mayoría de las mujeres presas conviven en la reclusión con sus hijos

Sentados con sillas playeras como en un día de campo, solo que sin estar calmados y con muchos nervios por lo que podía suceder, estaban los familiares de solamente algunos de los 73 reclusos que desfilaron durante la visita anual de cárceles, la que se llevó a cabo el pasado lunes 11, en el centro de rehabilitación de Salto, con la participación de los ministros de la Suprema Corte de Justicia (SCJ), Ricardo Pérez Manrique y Felipe Hounié, que por su función tienen la potestad de otorgar la libertad a los reclusos por el beneficio de la “Gracia”, decisión que la adoptan según un criterio más por las características de la personalidad del solicitante que por los tecnicismos que lo llevaron a estar procesados.
La instancia judicial duró varias horas y en el transcurso de la misma hubo 16 personas liberadas, de las cuales 5 eran mujeres. Las mismas llegaron en caravana, eran cerca de una docena, todas estaban ansiosas y con la ilusión de volver a casa. Incluso había una que el día que salga en libertad, además de hacerse cargo de sus otros hijos, tiene que “pagar” varias horas de trabajo en una cooperativa de viviendas donde apuesta a lograr su propio hogar y estaba esperanzada de poder irse, pero un tecnicismo y cierta inmutabilidad con la situación de la encausada, teniendo en cuenta que las libertades se otorgan por “Gracia”, frustró por el momento la chance de salir.
Uno de los momentos más conmovedores fue que una de las familias que están presas por la venta de drogas se presentó y estando la madre de familia con los hijos en brazos, los magistrados no hicieron lugar a su pedido de libertad, habiendo cumplido casi 1 año de prisión preventiva sin sentencia de condena aún. Y al salir la mujer lloraba cabizbaja y su pequeño hijo la abrazaba y le decía “no llores mamá”.
La mayoría de las mujeres que están presas cuentan con hijos pequeños que comparten la prisión con sus madres en el mismo recinto donde se encuentran alojadas y bajo las mismas normas carcelarias que las “PPL”, como le dijo a EL PUEBLO un policía cuando al llegar al lugar nos inquirió si veníamos para la visita de las Personas Privadas de Libertad. La ley lo permite en lo que está en discusión en otros ámbitos por considerarlo una flagrante violación al Interés Superior de esos menores.
Sin embargo, el propio ministro de la Suprema Corte de Justicia (SCJ) Ricardo Pérez Manrique dijo en esa misma línea que para prohibir que los niños convivieran con las madres en las cárceles del país, tendría que “haber un apoyo institucional donde intervenga el INAU y haya actuaciones de organismos estatales que se encarguen del cuidado y la educación adecuada de esos niños”.
LIBERTADES
El primero de los liberados era un sujeto que estaba acusado de un delito de violación, pero hacía 3 años y 3 meses que se encontraba cumpliendo prisión preventiva y aún no tenía una condena, por lo cual fue liberado pero con seguimiento policial y a la espera de conocerse el resultado de la sentencia de condena si la hubiera.
En otro caso, la libertad recayó para un sujeto que estaba acusado de diversas maniobras que podrían implicar una estafa y fraude al Estado, contra centros CAIF de la ciudad, pero tras 9 meses de prisión del acusado, aún no hay elementos para condenarlo y fue liberado además por su buena conducta.
En el correr de la tarde, cuando entraban y salían reclusos que rebotaban en su petición para obtener la libertad tras la defensa de sus abogados que pedían que se contemplara “su juventud, su posibilidad de recuperación y su condición de rehabilitados, así como también en muchos de los casos la falta de antecedentes”, dos primos entre sí, que se encontraban presos por la venta de drogas desde hacía varios meses, el más chico de los dos fue liberado. Y al salir el primo más grande lo abraza y le dice “bien mi hermano, vaya y pórtese bien”.