La ONU acuerda denunciar a Gadafi por crímenes de guerra

6-1El Consejo de Seguridad aprueba duras sanciones contra el régimen libio. La resolución, apoyada por unanimidad, pide al Tribunal Penal Internacional que investigue la violenta represión de la revuelta.- El paquete de medidas incluye el embargo de armas, prohíbe al clan del dictador realizar viajes al extranjero y congela sus bienes.

(Foto: Una de las víctimas de los enfrentamientos).

El Consejo de Seguridad de Naciones Unidas ha aprobado esta madrugada (hora española) un duro paquete de sanciones contra el régimen libio. La medida fue acordada por unanimidad, incluida China, que hizo retrasar la votación esperando las instrucciones de su Gobierno. Entre las restricciones al régimen de Gadafi están la congelación de los activos y la prohibición de viajar al clan del dictador y el embargo de armas. La resolución adoptada por los quince miembros del máximo organismo de la ONU autoriza también a que el Tribunal Penal Internacional (TPI), con sede en La Haya, abra una investigación sobre las violaciones de derechos humanos en las que ha incurrido el régimen libio, y trasladar el caso al Tribunal de La Haya para juzgarlo por crímenes de guerra. Movidas por un nuevo sentido de urgencia, las principales potencias aceleraron ayer sus gestiones para conseguir la aprobación inmediata en el Consejo de Seguridad de la ONU de un paquete de medidas de castigo para poner en evidencia el aislamiento de Muamar Gadafi y su riesgo de enfrentarse en un futuro a la justicia internacional. Una iniciativa que, aun siendo muy valiosa en el plano moral, poco puede hacer para detener instantáneamente la brutal represión desatada contra la población que se ha levantado contra el régimen. Después de diez días de discusiones improductivas desde que empezara esa represión, los líderes internacionales habían sido acusados de cierta indiferencia hacia los sucesos en Libia. El presidente Barack Obama fue criticado por su pasividad ante una crisis a la que se ha referido en público solo en una ocasión. Un editorial de The Washington Post advirtió de que «aunque la Casa Blanca parece haber decidido que Francia y otros lleven la iniciativa, lo cierto es que mientras el presidente de Estados Unidos se mantenga pasivo la ayuda que los libios están reclamando no llegará». Bajo esa presión, la Casa Blanca anunció el viernes algunas sanciones unilaterales contra el entorno de Gadafi y prometió incrementar sus esfuerzos para aprobar una resolución en la ONU. Horas más tarde, Obama firmó una orden presidencial que prohíbe la retirada o transferencia desde bancos norteamericanos de dinero perteneciente a Gadafi, su familia o miembros de su Gobierno. En el texto que acompaña a esa orden, Obama acusa a Gadafi de estar utilizando «medidas extremas contra el pueblo de Libia, incluido armas de guerra, mercenarios y violencia indiscriminada contra civiles desarmados». «El Gobierno de Gadafi tiene que responder por esos actos», añadía el comunicado. Casi simultáneamente a la publicación de esa orden, Francia y el Reino Unido introdujeron en el Consejo de Seguridad el borrador de la propuesta de resolución aprobada esta madrugada, que definía ya la represión ejercida por Gadafi como «crímenes contra la humanidad» que «merecen ser juzgados por el Tribunal Internacional de La Haya». El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, se dirigió personalmente el viernes por la noche a los miembros del Consejo para describirles la tragedia que se vive en Trípoli y pedirles que aceleraran sus gestiones. Los 15 integrantes del máximo órgano ejecutivo decidieron reanudar sus sesiones a puerta cerrada este sábado y, finalmente, a las dos y media de la madrugada (hora peninsular española), la resolución fue aprobada por unanimidad. El borrador que estaba siendo sometido a discusión, fue pactado entre Francia, el Reino Unido y Estados Unidos en conversaciones telefónicas entre sus máximos gobernantes, finalmente se ha abierto paso entre algunas dificultades. Los otros dos miembros del Consejo con derecho de veto, China y Rusia, siempre tan reacios cuando se trata de aprobar la implicación internacional en los asuntos internos de un país, cedieron en sus objeciones. Líbano y Turquía, que también plantearon dudas sobre la forma de actuar en Libia, también han respaldado la resolución. Estos dos países no tienen capacidad de impedir su aprobación, pero hubiese sido un serio inconveniente sacarla adelante con la oposición del único país árabe y los dos musulmanes representados en el Consejo. La resolución significa un fuerte respaldo moral para las miles de personas que se juegan la vida en estos momentos en las calles de Libia pero poco puede servir para protegerles eficazmente. Libia ha sido ya varias veces objeto de sanciones económicas de parte de Estados Unidos y de otros países occidentales sin que el régimen de Gadafi se debilitara lo más mínimo. En esta ocasión, además, la aprobación de sanciones representa para Gadafi la prueba de que está solo y de que su destino es el de una prisión en La Haya, lo que podría empujarlo hacia una posición aún más extrema y combatir hasta la muerte. Con todas sus limitaciones, esta resolución es todo lo que la comunidad internacional pude hacer en estos momentos. Los siguientes pasos exigirían acciones militares, algo a lo que no parecen dispuestos los miembros de la OTAN ni están reclamando los insurgentes libios por el temor a deslegitimar su movimiento, hasta ahora cívico y nacional.

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Refugiados aguardando los acontecimientos.







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