La posibilidad de salvar la Amazonia pasa por hacer negocios sustentables y pagar bien a los nativos

ambientalista_100110Luis Fernando Laranja da Fonseca, expositor en Copenhague pasó por Salto

La investigación de la Universidad de San Pablo y las formidables posibilidades de la nuez y otros frutos de la floresta amazónica

Luis Fernando Laranja da Fonseca, nativo de Sao Borja, Brasil, fue uno de los cinco expositores (paletristas) elegidos para exponer ante un foro de 150 empresarios en la reciente cumbre global de Copenhague. La razón de que fuera a su vez el único invitado a exponer por América, responde al hecho de que se trata de un experto ambientalista que está actualmente embarcado en un interesante proyecto en la Amazonia.
De paso por Salto, donde se hospedó en el hotel Horacio Quiroga, Laranja da Fonseca entró en contacto con EL PUEBLO, para contarnos su experiencia al frente del proyecto “Ouro Verde”, de la Amazonia.
Nos explicó que es natural de Sao Borja, Río Grande do Sul, Brasil, donde tiene sus raíces y aún viven allí sus padres, pero emigró muy temprano (15 años) a Porto Alegre para hacer la Facultad y allí realizó la carrera de medicina veterinaria. Tiene una licenciatura en medicina veterinaria de la Universidad de Río Grande del Sur. Posteriormente realizó una maestría en Agronomía en la Universidad de San Pablo.
ALTA ESPECIALIZACION ACADEMICA
“Terminada la maestría di un concurso y comencé a trabajar como docente de la Universidad. Al mismo tiempo inicié un curso de doctorado de Veterinaria en la Universidad de San Pablo. Trabajé siete años como docente y posteriormente me fui a los Estados Unidos para hacer un curso de “postdoctorado”, en la Universidad de Kentucky. Allí estuve un año y después dos meses en una universidad de Nueva York. De allí fui a Cuba donde me quedé otros dos meses para hacer una especialización en pecuaria tropical. De regreso a Brasil continué la carrera docente por otros dos años.
Después decidí cambiar completamente de vida y me fui para la Amazonia. Pedí una expedición (misión) en la Facultad de Veterinaria y me cambié con mi familia para una ciudad que se llama Alta Floresta, en la parte noreste del estado de Matto Groso, en la frontera con el estado de Pará, de la sierra amazónica.
LA MITAD DE LA MATA
AMAZONICA EN BRASIL
Hay que saber que la Amazonia es una región y mucha gente no sabe que es la Amazonia, aún en Brasil, porque hay diferentes tipos de Amazonia. Nosotros tenemos una definición geográfica – la Amazonia legal –  que abarca nueve estados del norte del país. Pero esta Amazonia legal no es toda la sierra amazónica. Si bien el 90 por ciento de la Amazonia legal es la sierra amazónica. El concepto del bosque amazónico es lo que nosotros llamamos el “BioMa”, que comprende el 45 % de todo el territorio brasileño. Es decir, la mitad del Brasil es el puro bosque amazónico. Pero hay también bosque amazónico en parte del Perú, Bolivia, un poquito de Ecuador, Colombia y Venezuela, pero es muy grande y hay mucho en Bolivia y Perú.

La experiencia de Copenhague

Tres semanas atrás estuve en Copenhague, haciendo la presentación del proyecto para un grupo de 150 empresarios. Ellos invitaron a cinco personas, una de cada continente que consideraron “jóvenes líderes”. Además disertó un muchacho de Africa del Sur, una chica de Hong Kong, una chica de Serbia y un muchacho de Dinamarca.
Como era el único representante de la zona de bosques tropicales decidía hacer la disertación sobre las alternativas para combatir las emisiones de carbón en relación a la preservación de la Amazonia, desde el momento que el “desmatamiento” o desforestación de la Amazonia, significa eliminar las posibilidades de neutralizar el 20 % de las emisiones de Dióxido de Carbono. Sostuve que sóoo hay una forma de preservar los bosques tropicales y es través de la generación de valor, de negocios, a partir del producto de esos mismos bosques.
No hay otra posibilidad, ni siquiera a través de la fuerza represiva, porque el poder económico es mucho más fuerte incluso que la fuerza de los gobiernos o de cualquier estado.
Es por eso que en el caso de la empresa que integro, se hace mucho hincapié en la contribución de los nativos y es realmente formidable ver como éstos asumen rápidamente el compromiso de mejorar el producto, se seleccionar, de aplicar mayores cuidados. De esta forma se logra un mejor producto y también se les puede pagar mucho mejor por ello.
Nosotros les explicamos que si ellos producen mejor fruto, mediante estos cuidados, nosotros podemos asegurar a su vez un mejor producto, verdaderamente virgen en el caso del aceite, con un precio mucho más alto, que también les deja a ellos, que lo producen un valor que llega a ser el doble del valor del mercado que logran por el fruto común.
Este aspecto, o sea la mejor distribución del producido que se obtiene es uno de los puntos esenciales. El reparto más justo del producido en beneficio de las comunidades nativas que generalmente son muy pobres.
El otro punto es la necesidad de agregar mucho valor, precisamente a través de la investigación y el desarrollo de nuevos productos, la innovación tecnológica.
Tenemos algunas experiencias puntuales muy interesantes en este sentido con las comunidades nativas. Estamos dándoles entrenamientos para mejorar la calidad de las nueces de brasil en la zona Norte de la Amazonia y este programa ha respondido muy bien.

Las formidables posibilidades de las nueces de Brasil
“Ouro Verde”: investigación e
innovación para salvar la Amazonia

¿Por qué mi decisión de irme a vivir a la Amazonia?. Pues porque yo entendí que había muchas posibilidades de negocios en la Amazonia, debido a que en todas las partes del mundo donde yo había estado, las personas que conocía se interesaban mucho y se preocupaban por la Amazonia.
En los Estados Unidos y en todas partes del mundo la Amazonia es un tema muy preocupante. Entonces entendí que si es tan importante para el mundo, nosotros teníamos que hacer algo para tratar de lograr la sustentabilidad de la Amazonia.
Entonces me fui a instalar allá y formé una pequeña empresa, que llamé “Ouro Verde”, Amazonia.
De inmediato nos dedicamos a hacer diversos estudios para determinar qué productos había en la Amazonia, a los que se les debería agregar algún valor de mercado, pero con sustentabilidad.
Así es que nos dedicamos a hacer análisis de varias cadenas productivas de la Amazonia, como peces, como frutas, aves y otros animales. Apareció muy claro para nosotros que había una oportunidad muy grande en las frutas de la Amazonia.
Particularmente una muy importante para la Amazonia denominada “castaña del Brasil”, que creo que también le llaman “nueces del Brasil”, que es una parte muy importante de la economía de la Amazonia.
Allí decidimos comenzar a estudiar las propiedades de las nueces del Brasil. Antes debo decir que toda mi carrera en Brasil fue enfocada en la industria de alimentos, pues mi especialidad académica es la parte de la calidad de la leche. Por lo tanto siempre trabajé con la industria lechera.
Descubrimos que las propiedades de las nueces de Brasil son absolutamente fantásticas, pero curiosamente descubrimos que esta fruta no tenía ningún agregado de valor de este producto nativo de la zona. A pesar de que constituye una de las cadenas productivas, podemos decir agrícolas, aunque en realidad es forestal debido a que procede de árbol, y e de las más antiguas de Brasil.
Es una cadena organizada en la Amazonia hace más de 200 años, justamente con la explotación del latex (la goma). Se considera que sólo la caña de azúcar es más vieja que la nuez como cadena productiva en Brasil.
Hasta el día de hoy Brasil exporta el 70% de sus nueces “en bruto”, es decir sin absolutamente nada de valor agregado. Ni siquiera se le quita la cáscara.
Así fue que comenzamos a desarrollar una investigación con la Universidad de San Pablo, departamento de agroindustria, y arribamos a productos fantásticos.
Hoy estamos produciendo un “óleo” (aceite) extra virgen de nueces de Brasil. Hay en este producto un agregado de valor muy grande, dado que el precio es superior al mejor aceite de oliva. Yo creo que esta es una solución para la Amazonia.
Me quedé por seis años en Alta Floresta y felizmente la empresa creció, abrimos una sucursal en San Pablo y tuve que regresar a San Pablo. Además desde el año anterior tenemos una inversión muy grande de un grupoe empresarial, que se llama grupo “Arsa”, que compró el 51 por ciento de la empresa y ahora trabajamos asociados. En estos momentos estamos abocados a abrir otra planta en el norte del estado de Pará.
Además del aceite, tenemos otros productos, siempre del rubro comestible, que están teniendo mucha aceptación en los mercados. Tenemos una pasta o crema de castaña, que se vende para untar, como se usa en los Estados Unidos. También tenemos harina de castaña.