«La realidad desaparece y el cuerpo dibuja un mundo de emociones»

Danza, emoción de los sentidos que brota desde adentro. Cada músculo, se prepara y se da en una entrega completa hasta la piel. La realidad desaparece y el cuerpo dibuja en el espacio, un mundo de emociones. El ser no está adentro sino afuera y el sentimiento abraza a todos en un mensaje único de cuerpo y espíritu». Tal el mensaje enviado Myriam-Albisuespecialmente para esta página de EL PUEBLO por la Profesora Myriam Albisu, una de las mayores referentes con que cuenta Salto en la enseñanza de la Danza, en ocasión de conmemorarse el Día Internacional de la Danza, ayer 29 de abril. Reconocida y valorada por varias generaciones (incluso de docentes) que en distintas épocas pasaron por sus clases, Myriam tiene la sensibilidad indudablemente orientada hacia el arte: también estudió música, pintura, y su incursión en la poesía es ampliamente conocida.
Prof. Camila Simoes:
«La daza es comunicación, celebración, agradecimiento, petición»
Pero también EL PUEBLO procuró ayer la reflexión de una joven docente de 21 años, egresada en 2012 como Profesora de Jazz y en 2014 de Danza Clásica: Camila Simoes Amaro. Esto expresaba:
«El cuerpo humano es un conjunto de piezas que trabajando simultánea y sincronizadamente, conforman una de las máquinas más complejas y perfectas creadas por la naturaleza, que cualquiera que comprenda su funcionamiento se maravillaría con el más mínimo detalle. Y es un verdadero placer, poder hacer arte con esta máquina tan completa, que no sólo nos brinda autonomía y herramientas necesarias para cumplir nuestras funciones vitales, sino que nos aporta un sinfín de habilidades increíbles.
En tiempos en que los medios de comunicación han adquirido una masificación y diversificación muy grande ¿qué mejor que aquel medio de comunicación en el que la herramienta principal es esa máquina que tanta belleza es capaz de generar con tan solo un movimiento? ¿Qué mejor que aquel medio de comunicación que nos ayuda a conectarnos con el exterior y a su vez con nosotros mismos? La danza, ha significado desde tiempos inmemorables, una forma de comunicación, celebración, agradecimiento, petición, que a pesar de los avances y cambios que significaron llegar hasta la actualidad, nos sigue acompañando, y maravillando con su esencia. Además de todos los beneficios que puede bailarinabrindar a nuestra salud, y de ser un medio para adquirir disciplina, concentración, memoria, lógica,conciencia de cuáles son las habilidades y limitaciones de nuestro cuerpo, nos abre la posibilidad de conocernos y explorarnos».
La danza no es cuestión de que se «vea bonito»
«Si bien la técnica es fundamental, quien baila, también aprende que la danza, como todo arte, no sólo es cuestión de que se «vea bonito» –prosiguió Camila-, su razón de ser radica en «hacer sentir algo». Es movilizar al espectador, y a nosotros mismos. Porque quien baila, y siente pasión por ello, comprende que podemos hacer mil cosas en el día, en la vida, cumplir con horarios, obligaciones, pero hay un momento, en el que la palabra «rutina» no existe y es aquél en que dejamos que nuestra pasión se apodere de nuestro cuerpo y alma. Y es ahí cuando el tiempo y el espacio son solamente nuestros. Es cuando a pesar de saber que estamos rodeados por una multitud, lo único que importa es ese momento íntimo con nuestra pasión y el sentimiento de libertad que nos llena. En tiempos en los que todo termina pasando a través de una pantalla, ¿qué mejor que aquello que comunica sin más intermediario que nosotros mismos, sin palabras, sin idiomas, a través de un lenguaje universal? Quienes disfrutamos de este arte entendemos, que bailar no es solo lucir radiante vistiendo tutu, malla y zapatillas, bailar al ritmo de la música, pararse en puntitas de pie, y realizar saltos espectaculares. Es horas de lucir cansadas tras largas prácticas para lograr comprender el ritmo, es el esfuerzo de aguantar cuando las puntas nos duelen, para llegar un poquito más de lo que logramos la última clase, es dar varios tropezones, hacer varios papelones hasta conseguir el salto que nos satisface. Las largas horas de ensayo, las idas y venidas de nuestros padres, los retos de nuestras profesoras, los golpes, las caídas, el dolor en las puntas, el cansancio, el «no puedo, tengo danza», cobran verdadero sentido, cuando nos sentimos nosotras mismas bailando. Cuando nuestra «máquina» es arte, cuando somos arte. En un mundo en el que todo cada vez es más fácil, inmediato, automático, en el que los sentimientos se reprimen cada vez más, es importante y necesario romper reglas, ser espontáneos, liberarnos, salir de lo común, expresar lo que sentimos, y ¿qué mejor que el arte para romper los esquemas de la rutina? Como dijo alguna vez una grande de la danza, «Los grandes bailarines no son geniales por su técnica. Son geniales por su pasión». Por eso, que sea esa pasión el motor de nuestra vida, de nuestros sueños».
El alumno debe reconocerse a través de la danza
«Es nuestro deber como profesores, brindar herramientas y transmitir qué es la danza en todos sus aspectos –danzaagregó-, es importante que el alumno aprenda no solo a reconocer la danza, sino a reconocerse a través de ella. Me considero muy afortunada de cómo me ha tocado vivir este arte, la forma en la que mis profesoras me enseñaron a amar la danza, a respetarla, a esforzarme en cada paso, a levantarme tras mis caídas, a conocer los valores fundamentales de la vida, y por ello, es que espero, en este camino a emprender como profesora, poder transmitir de la misma forma que me fue transmitida a mi esta pasión por la danza. Porque no hay nada mejor que volcar en otras generaciones lo que sabemos de algo que tanto nos gusta y que tan felices nos hace».







El tiempo

Ediciones anteriores

septiembre 2018
L M X J V S D
« ago    
 12
3456789
10111213141516
17181920212223
24252627282930

  • Otras Noticias...