La Reforma Laboral brasileña y sus consecuencias

Dr. Rodrigo Gaitán, Abogado Laboralista

Ante la reciente reforma laboral que vivió Brasil en el mes de julio y su pronta entrada en vigencia en el mes de noviembre, EL PUEBLO dialogó con el docente y abogado laboralista, Dr. Rodrigo Gaitán, quien nos explicó las modificaciones realizadas y la importancia de las mismas, en un claro ambiente de flexibilización de las normas laborales y su repercusión tanto en Brasil como en el Mercosur.Gaitan

El gobierno uruguayo se mostró preocupado por la reforma laboral brasileña, ¿existe motivo para dicha preocupación?
Por parte del gobierno vemos que existe un gran temor en cuanto a dos puntos: primero, por una posible ola de flexibilización de las normas laborales; segundo, que se afiance la competencia desleal.
En cuanto a lo primero, desde que asumió el actual presidente de Brasil, Michel Temer, quien queda evidenciado de que no es afín a las ideas de izquierda de su antecesora, Dilma Rousseff, se han dado señales de ir hacia una desregulación o flexibilización de las normas laborales que quedó plasmado en la reciente reforma laboral Ley 13.467 del 13 de julio. Por otra parte, en cuanto a la competencia desleal, el temor surge porque, sin dudas, los costos laborales van a bajar, aunque no inmediatamente – incluso, la ley entrará en vigencia a mediados de noviembre-; y al bajar los costos laborales, el costo de los productos brasileños también, entrando en una clara competencia con los nuestros, pero con ventaja.
Por tales motivos, que no son pocos, es que creemos que el gobierno pidió una reunión inmediata del Mercosur, para pedir explicaciones.

¿Por qué cree que se llegó a optar por una reforma de estas características?
Sucede que el actual gobierno de Brasil se encuentra con la idea de que el trabajo, las relaciones laborales, deben de estar regulados en lo mínimo; por eso, el Ministro de Trabajo de Uruguay, manifestó que con esta ley, se retrocede prácticamente dos siglos, donde se da un campo muy grande a la autonomía de la voluntad, en la libertad de las partes; pero no entre el sindicato y la empresa, sino que, entre el trabajador individual y la empresa.
No es que se esté negando la regulación, sino que se da un marco de libertad tal, que las partes pueden pactar algo diferente a lo regulado, restándole una cantidad de atributos a los sindicatos, facilitando no sólo los acuerdos individuales, sino que, los trabajadores, se agrupen por fuera del sindicato y acuerden con la empresa; incluso -y este es uno de los puntos de mayor controversia, se permite regular el salario por debajo del mínimo y establecer condiciones menos beneficiosas para el trabajador, siempre y cuando se cumplan ciertos requisitos, como la cantidad de empleados que firman ese acuerdo; esto, en algunos ámbitos; en otros, no se requiere la pluralidad, donde el trabajador puede sentarse frente al empresario, y negociarlo.
Indudablemente que se hiere la idea que tenemos de negociación colectiva.

¿Entonces se está ante una contravención de principios básicos del derecho del trabajo?
Por supuesto; va en contra del derecho del trabajo en general.
El derecho del trabajo lo que hace es limitar la autonomía, generando un piso, en el que funcionan las normas del derecho del trabajo; la autonomía de la voluntad no puede perforar ese piso, o sea, de ahí para arriba, todo, de ahí para abajo, nada.
Cuando ese piso se perfora, estamos ante el perjuicio de los derechos del trabajador, quien siempre es el perjudicado. Bueno, en esta ley, se perfora el piso y se perjudica al trabajador, permitiéndose bajar el salario.
Pero también, un punto que no es menos importante y que incide en los costos, es que se dificulta el reclamo del trabajador a la empresa; tanto es así que, si pierde el proceso de reclamo, es él, el trabajador, quien deberá afrontar el pago del proceso entero.
Antes, hasta la ejecución era gratuita, como lo es en Uruguay; bueno, ahora no, si el trabajador tiene con qué, se presume que en la ejecución puede pagar los costos del proceso, que se le descontará de algún crédito generado por sentencia, o sea, se desregula la parte de la relación laboral, poniendo un montón de trabas, eliminándose un montón de beneficios, justamente en la parte del proceso, para desmotivar su comienzo.

También las vacaciones se verán modificadas en su goce, ¿es así?
Sí. Antes, las vacaciones eran 30 días, que se podían fraccionar en hasta dos períodos; con la reforma, se mantiene la cantidad de días, pudiendo fraccionarse en hasta tres períodos, con tal que uno no pueda ser inferior a los 14 días; ahí ellos corren con ventaja frente a nuestra legislación, que establece el fraccionamiento en dos períodos de 10 días; pero, los otros dos períodos de los tres, se fraccionará en hasta 5 días, cuando el fundamento de la licencia o vacaciones anuales, es que el trabajador pueda tener un descanso mental y físico, en un período prolongado.
El llevarlo a 5 días, logra facilitar la retribución del trabajo, y el seguimiento de la actividad de la empresa.

¿La jornada laboral también sufrió cambios?
También surge una importantísima modificación. Antes, se establecía las 8 horas diarias –límite, 44 horas semanales, o 220 mensuales.
Ahora, se mantiene ese régimen, pero, se puede trabajar arriba de las 8 horas diarias, unas 12 de corrido, sin generar horas extras, siendo remuneradas con un 50 % de recargo (menos beneficiosa que acá que es del 100%), con tal que se permita descansar 36 horas seguidas.
Recordemos que la hora extra existe como medio para desincentivar a la empresa a requerir el trabajo de sus empleados por un tiempo tan prolongado.
A eso hay que sumarle que, todo lo que concierne al tiempo libre para la alimentación; el tiempo de traslado hacia el lugar de trabajo; lo que se demora en colocarse la indumentaria de trabajo; todo ese tiempo, que antes se consideraba tiempo de trabajo, ahora, no se lo computará más, aunque se esté dentro de la propia empresa almorzando, o trasladándose en vehículos de la misma que pasan a buscar a los empleados. Ahora se deberá trabajar las 8 horas íntegras; por lo tanto, se tendrá una jornada laboral más amplia, cuyas horas de más, no serán abonadas.

¿Cuál sería, para usted, el argumento o fundamento de la reforma?
La gran lógica o gran fundamento que le vemos a esta reforma laboral, es la reducción de los beneficios para abaratar los costos; lo que obviamente, siempre, va en detrimento de los trabajadores.







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