La Suprema Corte de Justicia concedió 16 libertades por Gracia

La Suprema Corte de Justicia concedió 16 libertades por Gracia

Fueron 16 los reclusos liberados en la pasada jornada tras una nueva Visita Anual de Cárceles, que se cumplió en la pasada jornada en el Centro de Rehabilitación local, tras el pedido que formularon 73 personas privadas de libertad ante los ministros de la Suprema Corte de Justicia (SCJ), Ricardo Pérez Manrique y Felipe Hounié.

Ambos magistrados arribaron unos 40 minutos más tarde de la hora fijada ya que llegaban de visitar la cárcel de Artigas. Como cada año la instancia judicial congrega a jueces, fiscales, defensores públicos, abogados particulares, médicos forenses, pisquiatras e integrantes del Patronato de Encarcelados y Liberados.
En el lugar también estaban los nuevos educadores civiles que cumplen funciones en el Instituto Nacional de Rehabilitación, lo que marca la diferencia con años anteriores, cuando la cárcel mantenía el régimen de control policial.
La mayoría de los reclusos que pedían la libertad estaban presos por la venta de drogas, delito que para el actual ministro de la Corte, Ricardo Pérez Manrique, tiene a Salto como un lugar altamente preocupante por la cantidad de personas procesadas en relación a esas causas.
Familias enteras, madres con niños pequeños que conviven con ellas en el sistema penitenciario y situaciones complejas, son las que traducen una realidad social complicada que se expone en el Centro de Rehabilitación.
Tras más de cuatro horas de acutación, los magistrados otorgaron 16 libertades, 12 hombres y 4 mujeres salieron de la cárcel, bajo la advertencia de que “el delito no paga” y del “no queremos verlo más por aquí”, que le transmitía Ricardo Pérez Manrique a los liberados por “Gracia” de la Corte.
En un alto del cumplimiento de la instancia, el Ministro de la SCJ que a su vez es especialista en Derecho de Familia, habló con EL PUEBLO y dijo que la situación local le “preocupa”.
PREOCUPACIÓN
“Nosotros vemos con especial preocupación la situación de aquí de Salto por la cantidad de personas procesadas por temas vinculados con drogas. Es más, Salto es una de las que tiene la mayor cantidad de reclusos para desfilar y la mayoría de ellos no están en condiciones de ejercer la libertad porque acaban de desfilar muchos reclusos y se otorgan muy pocas libertades, pero realmente esto es preocupante porque esto demuestra que estamos perdiendo la lucha contra la droga en cuanto a que las familias se convierten en proveedoras a menores de edad”, esgrimió el ministro de la SCJ, Pérez Manrique.
Dijo que el hecho de “cerrar bocas de venta de drogas policialmente puede ser un hecho interesante pero hay que verlo en la perspectivas de cuál es el efecto real que se logra de sacar la droga de la calle, evidentemente por lo que vemos es muy fácil, por lo menos en este departamento, negociar estupefacientes”.
CASOS MUY DIFICILES
Con respecto al hecho de que hay familias enteras que en Salto están presas por la venta de estupefacientes, Ricardo Pérez Manrique señaló que “acabamos de ver un caso en que eran cinco personas que estaban presas todas en la misma causa, todas emparentadas y hablamos con la gente del Patronato de que se hace muy difícil para la sociedad romper esa vinculación con la droga porque ese es el medio de subsistencia de toda la familia. Entonces parecería que recrear oportunidades para la gente para que pueda vivir de otra cosa, porque vendiendo drogas hacen poca cosa o nada y tienen muy buenos ingresos”.
Dijo que estos casos son “casos muy difíciles, es un problema muy serio y creo que merece una respuesta en que lo judicial es solo un elemento y la respuesta tiene que ser mucho más global”.
Pérez Manrique, especialista en derecho de Familia, dijo a su turno que “yo no soy de los piensan que no es necesario reprimir, creo que cuando el delito se comete hay que reprimir y ser contundente en la represión, pero también considero que deben funcionar redes de apoyo para que la gente no tenga que caer en este tipo de cosas para subsistir y a veces no es un tema de necesidades económicas, sino de naturaleza cultural”.
Señaló que en ese sentido es “muy difícil empezar a cambiar a una familia cuando el padre de familia se dedica a esto y cuando colaboran como hemos visto en el caso de algún procesado que está aquí por ser el novio de la hija del dueño de la boca, empezó a dar una mano en el negocio aunque él no se beneficiaba de nada”.
LOS NIÑOS
El caso de los niños en las cárceles genera análisis sobre el hecho en sí mismo por lo dramático del asunto. “Todo el tema de los niños es dramático no se puede tolerar que los niños de más de 3 añós de edad estén con sus madres en la cárcel, pero el problema es que hay que atender esa vulnerabilidad especial de esas familias y las organizaciones estatales que trabajan estos temas tendrían que dar un apoyo para que esos niños mantengan una vinculación con los padres que están recluidos y a su vez ser atendidos y criarse adecuadamente, nosotros los veíamos acá recién en un caso donde padre y madre estaban recluidos; y el padre del niño que tendría 7 u 8 años lo toma en sus brazos y el niño estaba feliz porque estaba junto a su padre y hasta le mostraba un juguete. Pero en ese caso los padres tenían antecedentes específicos por tráfico de drogas”, aclaró Pérez Manrique.
Y agregó sobre este caso puntual que “con lo cual no hay mucho margen para pensar en una libertad por la vía de la Gracia, depende de la condena que se les aplique, porque la podrán obtener pero una vez condenados y no en este momento”.
Sin embargo, al ser consultado sobre cómo piensan los ministrois de la SCJ en estos casos donde hay niños el ministro dijo que “a nosotros nos pasa todo por la cabeza, porque es el enfrentamiento de lo que es la necesidad de la defensa social y lo que es la situación de éstos niños. Pero también uno tiene que pensar que hay niños que viven en lugares donde los padres estaban comercializando droga y que se le estaban suministrando a personas menores de edad y entonces estaban siendo criados en lugares que no eran adecuados”.