- Diario El Pueblo - http://www.diarioelpueblo.com.uy -

Las huertas comunitarias constituyen una salida laboral y un apoyo a muchas familias en diferentes barrios salteños

Manos a la tierra
Aprendieron cómo preparar la tierra, regar y colocar las semillas. Aprendieron del cuidado de las legumbres y la frutilla para producir alimentos saludables. De esta forma no solo consiguen alimentos frescos para sus familias, sino también logran vender muchos de sus cultivos y así se va formando una cadena de producción y venta que les permite subsistir.
Ese trabajo lo vienen llevando a cabo varias familias salteñas de diferentes barrios de Salto que participan del programa de huertas comunitarias.huerta 2 [1]
Héctor Trinidad, dialogó con EL PUEBLO y brindó detalles de estas huertas que se concentran en su mayoría en la zona de barrio Artigas pero también las hay en otras partes de la ciudad y así pueden “salir adelante”. Trinidad comentó como se inició el proyecto en Salto, del cual forma parte a través de una comisión. Según dijo, “hace un tiempo recurrimos a un pedido de algunos vecinos que querían plantar frutilla y lechuga y empezamos a colaborar con algunas herramientas como mangueras o semillas. Pedimos en algunas chacras mudas de una cosa y de otra y así, se fueron armando” las pequeñas plantaciones. Pero necesitaban una mano para poder continuar y crecer con el proyecto. Fue entonces que decidieron recurrir al MIDES (Ministerio de Desarrollo Social) “a pedir una mano y presentar el proyecto” y ahora cuentan con una ayuda de este Ministerio.
EL APOYO Y LA CONTENCIÓN DEL MIDES
Lo que consiguieron a través del MIDES fue mucho más de lo que esperaban. No solo obtuvieron la colaboración en capacitación, e insumos sino que también, con el MIDES, llegó toda la protección social que las familias necesitaban y ni siquiera se lo habían planteado. De esta forma, además de contar con la colaboración en diferentes materiales como nylon, piolas, la máquina de cura y algunas semillas que consiguen entre todos, también obtuvieron de esta cartera de Estado una gran contenhuerta 1 [2]ción social. Así, el proyecto de huerta comunitaria que tiene que ver con un apoyo con equipo técnico para la producción permitió a esas familias acceder a muchos derechos. Comenzó la protección de esas familias y la inserción de los más pequeños en los CAIF (Centro de Atención a la Infancia y la Familia), la crianza saludable y los programas como Uruguay Crece Contigo que tienen que ver con la primera infancia, pautas para una crianza responsable, jóvenes en red y el programa cercanía que ayuda al cumplimiento de las familias en ciertas metas.
“La idea era tener un cultivo para vender y sacar para comer, además de aprender a cultivar, que ya de por sí era una tarea muy importante, pero con el MIDES llegó una ayuda para la familia y así tienen ciertos beneficios”, comentó Trinidad.
LA VENTA DE SU PRODUCCIÓN
Ahora, “ya son varias las familias que están en este proyecto y la gente pide los productos de la huerta”, comentó el entrevistado. Algunas de estas huertas están en pleno barrio Artigas, en Instrucciones y Monterroso, en Instrucciones frente al Cementerio, en Avenida Pascual Harriague, en Ansina y Fernando Otorgués y así varias más. n“El objetivo es salir adelante”, dijo Trinidad, quien resaltó que todo lo que producen lo venden en el lugar y también salen a repartir por la zona. Vale destacar que con la ley de compras públicas el Estado puede comprar a huertas familiares y eso permite una ecuación de ganar ganar, esto es, entregar alimentos saludables de buena calidad y que los productores venden su producción salteándose la cadena de intermediarios. Todo lo que se cultiva es en predios de propiedad de los mismos vecinos, de tíos o abuelos de quienes trabajan en ellos y de esta manera se mantienen limpios los terrenos y se aprovecha su tierra.
EL OBJETIVO ES FORMAR PEQUEÑOS PRODUCTORES
“Es un trabajo de todos los días pero va lindo. Hoy estamos en tiempos duros y se necesitan estos trabajos. ¡Ojalá en cada barrió podamos llegar con estas huertas!”, exclamó Trinidad, esperanzado de que con este tipo de proyectos se pueda dar una mayor esperanza a los jóvenes y las familias de bajos recursos. “Es un trabajo de hormiga, pero lo hacemos de corazón.
La idea es tener algo sólido y con pequeños productores, también que puedan aspirar en un futuro a seguir creciendo.
El objetivo es ese, crecer y formar pequeños productores”, concluyó Trinidad.