Liceales estudiaron los símbolos que se encuentran en el Cementerio como parte de un trabajo de investigación

Liceales estudiaron los símbolos que se encuentran en el Cementerio como parte de un trabajo de investigación

El Profesor de Historia, José Buslón, junto al docente Nicolás Tray y un grupo de alumnos liceales vienen trabajando en un proyecto que ya lleva 3 años de estudio y que está referido a la simbología que predomina en los panteones ubicados en el casco principal del Cementerio Central de Salto, como un lugar donde existen muchas representaciones de tipo simbólicas, las cuales fueron analizadas y estudiadas por los alumnos.

Conforme a esto, los docentes recibieron a EL PUEBLO con varios estudiantes que participaron de este trabajo, quienes explicaron los pormenores de la tarea que vienen realizando.

Cada año, el tema es tratado nuevamente por los distintos grupos a cargo del profesor Buslón y junto a los nuevos alumnos se sumaron aquellos que han participado de este proyecto y que dan a conocer sus investigaciones a modo de guía, para los futuros trabajos que se van a realizar en el mismo sentido.

Como resultado de este estudio, el profesor de marras y sus alumnos han encontrado en el Cementerio Central de nuestra ciudad, representaciones de concepciones de tipo paganas, religiosas, masónicas, así como diferentes interpretaciones de la muerte, según el tiempo en el que se realizaron “porque no se ve la muerte de la misma manera hace 100 años atrás, a como se la expresa ahora”, explicó Buslón.

El Cementerio es una Necrópolis, una ciudad en miniatura, con calles internas, muchas de ellas cubiertas con baldosas blancas y negras que representan la dualidad del hombre, lo bueno y lo malo, la fuerza y la inteligencia, etc.

“Nosotros partimos del estudio del símbolo como una representación sensorial esotérica, como algo que solamente es posible decodificar a través de un análisis e interpretación. En realidad todo el universo es un código simbólico y nosotros simplemente tomamos esos símbolos y los aplicamos al arte, a la vida cotidiana y también al patrimonio funerario, trascendiendo a través de los símbolos nuestra condición de mortales”, dijo el docente consultado por este diario.

EL NÚMERO DE ORO APLICADO EN EL CEMENTERIO

Por su parte, el profesor de Dibujo, Nicolás Tray, comentó algunos aspectos sobre el estudio de la naturaleza aplicado a la arquitectura y a las cosas más cotidianas del hombre que están representados en los lugares investigados.

“Del estudio encontramos el número de oro, que es el número 1,6 que fue estudiado por Fibonacci en el siglo XIII y que él retoma de un estudio previo realizado 500 años antes de Cristo”, comenzó explicando el docente.

“Este número áureo o rectángulo de oro era tomado como referencia para las construcciones de los escultores. La particularidad de este rectángulo es que tomando la medida de su lado más largo y dividiéndola entre la medida de su lado más corto, siempre da como resultado 1,6 y entonces esa proporción se considera dentro de la divina proporción y agradable por el mundo”, continuó detallando.

“Se utilizó esta proporción en los rectángulos para construir fachadas de edificios como templos y más adelantes diferentes iglesias. Una de las iglesias en que más se nota esta proporción es en las góticas, donde está muy marcada esa referencia”, indicó.

“En el caso de las iglesias, su altura suele dividirse en partes teniendo en cuenta estos rectángulos, pero estas mediciones han llegado a nuestros días y se los utiliza en muchos objetos. Por ejemplo:  la misma proporción del rectángulo de oro la vemos en los diseños de varios documentos como las Cédulas de Identidad, las tarjetas de crédito, también en cajas de zapatos, las universales hojas de impresión (A4). Torres García también utiliza esta proporción del número de oro en los rectángulos que utiliza en sus cuadros”, señaló el profesor Tray.

“El número de oro estudiado por Fibonacci también fue aplicado en el Cementerio Central de nuestro departamento y los alumnos encontraron la utilización de esa proporción, por ejemplo, en el diseño del Cementerio que se estructuró en un principio y en gran cantidad de estatuas, monumentos que allí se encuentran”, añadieron los docentes que orientaron esta investigación hacia los alumnos que la realizaron.

Panteones de Lucas Píriz, Benito Solari y de la familia Goncálvez fueron algunos de los estudiados por los alumnos.

Tras el trabajo de investigación realizado por los alumnos liceales en el Cementerio Central sobre la simbología que luce su arquitectura, el profesor José Buslón, señaló a EL PUEBLO algunos ejemplos analizados.

“Cuando vemos en una tumba una antorcha con fuego, representa que esa persona que ha muerto ha logrado trascender su vida, lo que se explica por el fuego como símbolo del más allá, donde continúa con su vida. Hay estatuas que son representaciones silenciosas de lo que quiere expresar el hombre, en algunos casos vemos a una mujer llorando o en un plano de inferioridad respecto al hombre con un claro mensaje terrenal”, afirmó el docente.

Otro de los símbolos que se encuentra frecuentemente dijo que es el de “la columna truncada, que demuestra una vida interrumpida y la muerte de una persona joven. También se ve la corona de laureles que simboliza que esa persona ha tenido una vida de gloria y sus familiares quieren demostrar eso”, añadió, y así muchos símbolos más que fue detallando el docente.

ESTUDIO PARTICULAR DEL PANTEÓN DE LUCAS PÍRIZ

Por su parte, Luis Pérez, estudiante de sexto año del Liceo Nº2, estudió particularmente el panteón del Brig. Gral. Lucas Píriz, un militar del Partido Nacional, considerado “él héroe caído en la Defensa de Paysandú, contra la revolución de Venancio Flores que fue muerto de un disparo en enero de 1865”.

El alumno dijo que “por ese disparo, en su panteón, se encuentra un libro abierto marcado con una rosa, como símbolo de que su vida no pudo terminarse por una muerte temprana. Un símbolo que no tiene el mismo significado que la columna truncada que muestra el dolor ante esa muerte repentina”.

En ese panteón de Lucas Píriz, que fue uno de los primeros en ubicarse en el casco histórico del Cementerio Central de Salto, puede verse la corona de flores que simboliza “la gloria por ser una persona muy destacada”.

Nuestro entrevistado manifestó que “el ánfora allí presente, representa el agua y el fuego como expresión de vida” y dijo que la tela sobre el mismo representa “el corte de esa vida”.

Este panteón, en el que descansan los restos del heroico militar, presenta un obelisco con una dimensión bastante importante, que simboliza el rayo del sol que se eleva y que baja a la tierra y está ubicado al lado derecho de la Capilla Central.

Lucas Píriz era Masón de grado 32 y en el Ejército Nacional tenía un grado superior al de Leandro Gómez, considerado el principal héroe de la Defensa de Paysandú en 1865, pero como éste último tenía un grado superior al de Píriz, es decir, el grado 33 en la Logia Masónica, que es el que llevan quienes acceden al máximo sitial dentro de esa Logia, eso fue respetado y esto pesó a tal punto que decidieron que fuera él quien finalmente dirigiera al Ejército que estuvo al frente de la Defensa de Paysandú.

PANTEÓN DE  PEDRO BENITO SOLARI

Mientras tanto, las alumnas Manuela Quintana y Noelia Bentos, tuvieron a su cargo estudiar el Panteón de Pedro Benito Solari (1904-1982), de quien también investigaron la simbología que rodea su sepultura.

Este panteón está ubicado en el fondo del casco histórico del Cementerio Central, donde hay varios panteones de estructura similar.

En la parte superior, encontraron el crismón, que es la letra P con una cruz que representa a Cristo, plantas invertidas a los lados en las columnas que simbolizan la muerte. También pueden verse olivos que representan la paz, e incluso por tratarse de un elemento con el que Solari trabajaba, explicaron a EL PUEBLO las alumnas.

A su vez, la estudiantes notaron la presencia de una rama de olivo “como símbolo de la gloria y como un importante ingreso de luz”.

El panteón es el número 357 y debajo del mismo, se encuentra un símbolo que no pudieron identificar, pero según pudieron analizar las alumnas consultadas por este diario, solamente encontraron un asteroide, que tenía esa misma forma.

PANTEÓN DE LA FAMILIA GONCÁLVEZ

En el caso de Agustín Ferrini, actual alumno del Liceo Nº2, comentó que su estudio versó sobre el Panteón de la Familia Goncálvez, que está ubicado a mano izquierda en el ingreso al casco histórico del Cementerio, a pocos pasos de la Capilla. El mismo data del año 1880 aproximadamente y es uno de los más antiguos. Es una construcción realizada por el artista italiano Giovanni del Vecchi.

Entre los símbolos que encontró Ferrini en el panteón que le tocó estudiar, destacó la complejidad de la concepción de la vida y la muerte, donde las flores representan “lo frágil y lo efímero de la vida. También encontró la corona de flores como ‘símbolo de gloria’ y la flor del sueño que le da un aspecto más romántico al tema de la muerte, al simbolizar que la persona cumple un pasaje a la muerte como a un sueño. En este caso vemos la cristiandad desde diferentes aspectos”, comentó.

En el lugar se encuentra la estatua de una mujer embarazada mirando la tumba, “como representando el contraste entre una vida que viene y otra que se va. Al lado hay un ángel y ambos se encuentran mirando el lugar donde está enterrado el cuerpo de la persona”.

En la parte superior del panteón, dijo Ferrini que se puede observar a un ángel y en toda la estructura “se cumple la proporción áurea del número de oro: 1,6. Este número permite analizar las medidas arquitectónicas de manera tal que sean proporcionales”.

Según comentó el alumno, en el Cementerio de la ciudad de Paysandú, se encuentra una representación “prácticamente igual. Esto se debe a que las familias contrataban los diseños de los panteones por catálogo”, adujo el estudiante.

l Profesor de Historia, José Buslón, junto al docente Nicolás Tray y un grupo de alumnos liceales vienen trabajando en un proyecto que ya lleva 3 años de estudio y que está referido a la simbología que predomina en los panteones ubicados en el casco principal del Cementerio Central de Salto, como un lugar donde existen muchas representaciones de tipo simbólicas, las cuales fueron analizadas y estudiadas por los alumnos.
Conforme a esto, los docentes recibieron a EL PUEBLO con varios estudiantes que participaron de este trabajo, quienes explicaron los pormenores de la tarea que vienen realizando.
Cada año, el tema es tratado nuevamente por los distintos grupos a cargo del profesor Buslón y junto a los nuevos alumnos se sumaron aquellos que han participado de este proyecto y que dan a conocer sus investigaciones a modo de guía, para los futuros trabajos que se van a realizar en el mismo sentido.
Como resultado de este estudio, el profesor de marras y sus alumnos han encontrado en el Cementerio Central de nuestra ciudad, representaciones de concepciones de tipo paganas, religiosas, masónicas, así como diferentes interpretaciones de la muerte, según el tiempo en el que se realizaron “porque no se ve la muerte de la misma manera hace 100 años atrás, a como se la expresa ahora”, explicó Buslón.
El Cementerio es una Necrópolis, una ciudad en miniatura, con calles internas, muchas de ellas cubiertas con baldosas blancas y negras que representan la dualidad del hombre, lo bueno y lo malo, la fuerza y la inteligencia, etc.
“Nosotros partimos del estudio del símbolo como una representación sensorial esotérica, como algo que solamente es posible decodificar a través de un análisis e interpretación. En realidad todo el universo es un código simbólico y nosotros simplemente tomamos esos símbolos y los aplicamos al arte, a la vida cotidiana y también al patrimonio funerario, trascendiendo a través de los símbolos nuestra condición de mortales”, dijo el docente consultado por este diario.
EL NÚMERO DE ORO
APLICADO EN
EL CEMENTERIO
Por su parte, el profesor de Dibujo, Nicolás Tray, comentó algunos aspectos sobre el estudio de la naturaleza aplicado a la arquitectura y a las cosas más cotidianas del hombre que están representados en los lugares investigados.
“Del estudio encontramos el número de oro, que es el número 1,6 que fue estudiado por Fibonacci en el siglo XIII y que él retoma de un estudio previo realizado 500 años antes de Cristo”, comenzó explicando el docente.
“Este número áureo o rectángulo de oro era tomado como referencia para las construcciones de los escultores. La particularidad de este rectángulo es que tomando la medida de su lado más largo y dividiéndola entre la medida de su lado más corto, siempre da como resultado 1,6 y entonces esa proporción se considera dentro de la divina proporción y agradable por el mundo”, continuó detallando.
“Se utilizó esta proporción en los rectángulos para construir fachadas de edificios como templos y más adelantes diferentes iglesias. Una de las iglesias en que más se nota esta proporción es en las góticas, donde está muy marcada esa referencia”, indicó.
“En el caso de las iglesias, su altura suele dividirse en partes teniendo en cuenta estos rectángulos, pero estas mediciones han llegado a nuestros días y se los utiliza en muchos objetos. Por ejemplo:  la misma proporción del rectángulo de oro la vemos en los diseños de varios documentos como las Cédulas de Identidad, las tarjetas de crédito, también en cajas de zapatos, las universales hojas de impresión (A4). Torres García también utiliza esta proporción del número de oro en los rectángulos que utiliza en sus cuadros”, señaló el profesor Tray.
“El número de oro estudiado por Fibonacci también fue aplicado en el Cementerio Central de nuestro departamento y los alumnos encontraron la utilización de esa proporción, por ejemplo, en el diseño del Cementerio que se estructuró en un principio y en gran cantidad de estatuas, monumentos que allí se encuentran”, añadieron los docentes que orientaron esta investigación hacia los alumnos que la realizaron.