Los comercios, hoteles y restaurantes de Daymán sufrieron pérdidas tras quedarse sin luz y agua

Desolado. Así era el panorama que podía apreciarse ayer en las Termas del Daymán, donde muy pocos visitantes participaban del parque termal y sobre las tres de la tarde en las calles del lugar, pese a que el clima era templado y el sol estaba oculto detrás de las nubes, no andaba nadie.
Pero los que estaban bastante molestos, más que preocupados con lo que había pasado con la tormenta, eran los comerciantes, que esta vez no tenían daños que lamentar, pero sí perjuicios ocasionados por el corte del suministro de energía eléctrica, que los afectó desde la tarde del domingo hasta el mediodía de ayer lunes.
Con éste, también fue interrumpido el suministro de agua potable, por lo cual la mayoría de los hoteles, restaurantes y comercios del lugar, padecieron la situación y trataron de frenar hacia el centro de la ciudad, el éxodo de turistas, que buscaban contar con luz y agua, además de tener un lugar para cenar.
Aunque luego de innumerables llamados a los servios de UTE y OSE para lograr el reestablecimiento de los servicios, la situación pudo normalizarse recién al mediodía de ayer.
Pero por lo menos esta vez, no hubo daños materiales que lamentar, porque aunque el viento se hizo sentir en la zona, únicamente hizo caer algunas ramas y aflojó las chapas del techo de una de las piscinas del centro termal.
Varios comerciantes de la zona dialogaron ayer con EL PUEBLO, donde manifestaron su preocupación por los perjuicios causados y reclamaron que también haya contemplación a la zona por lo que les tocó vivir, ya que se trata de una de las principales zonas turísticas de nuestro departamento.
MOLESTOS
“Desde toda la vida vivo y trabajo acá”, contó un comerciante de la zona termal, que está ubicada frente a la puerta de entrada de las Termas del Daymán. En ese momento, en el lugar no había clientes. Al cabo de unos 15 minutos, un niño entró a comprar un salvavidas por 100 pesos.
“Esta será una de las pocas ventas que vamos a hacer en todo el día, si recorres la zona te das cuenta. No anda nadie, y encima se corta la luz y nos tienen casi 24 horas sin servicio. ¡A qué turista le va a gustar venir y encontrarse esto!, reclamó. Y siguió hablando.  Mientras en el estacionamiento había una decena de automóviles, la mayoría con matrículas de Montevideo, Cerro Largo, Paysandú, Colonia y San José, y solamente un argentino, denotando la fuerte presencia de turismo interno.
“Fíjese que ayer, después de la tormenta toda esta zona quedó a oscuras. Los hoteles se manejaron con velas y el agua que tenían sería la de la reserva de los tanques. Y los turistas, a los que tanto hay que cuidar, ayer tuvieron que dormir con la ventana abierta porque el hotel no tenía luz y de noche hacía calor”, contaron.
Asimismo, señalaron a este diario que “la mayoría de los restaurantes de la zona tuvieron importantes pérdidas”, porque al no contar con luz eléctrica en esos establecimientos comerciales, tuvieron pérdida de comida que estaba almacenada y debía permanecer a bajas temperaturas.
Si bien esta situación “no causa un impacto fuerte en esos comercios, pero sí hubo daños que los tiene que asumir la empresa, y bueno siendo una zona turística, pienso que podría haber más apoyo. Pero esto ocurrió siempre, no es algo de ahora, sino que pasó toda la vida, donde dicen que las termas esto y las termas lo otro, pero viene un viento fuerte, llueve un poco y los que nos embromamos somos nosotros”.
Los consultados por EL PUEBLO sobre este asunto, destacaron que los llamados a la UTE fueron incesantes, pero que en cierto modo “comprendían el tema del retraso por la demanda que surgió en la ciudad”.
“Con todo esto surge la duda de saber si estamos preparados para enfrentar un hecho de estas características, porque cuando ocurre una catástrofe de estas dimensiones en la ciudad, ¿cómo afrontamos el problema los que estamos en las termas, trabajando con el turismo? Porque en realidad siempre quedamos relegados”, expresó el comerciante formalmente establecido en el lugar, que también denunció carencias de infraestructura en la zona, calles con problemas de bacheo, cordón cuneta, y saneamiento al que señaló como “el problema más importante que tiene la zona de Daymán”.
EN EL PARQUE
TERMAL
Mientras tanto, en el interior del centro termal la situación era de relativa calma. Fuentes funcionariales consultadas sobre cómo vivieron el día de la tormenta, indicaron que “como era domingo estaba repleto de gente y cuando comenzó la tormenta, la gente se aglutinó en los baños, en los que están al fondo”, señalando con la mano los vestuarios que están en el medio del predio. “Y también se colocaron debajo de los techos esperando que pasara el viento, no tanto la lluvia”, añadió.
Sobre las seis de la tarde, al igual que en los comercios y hoteles del lugar, se cortó el suministro de luz eléctrica y por lo tanto, los funcionarios pusieron en funcionamiento un generador de energía que alimentó a las oficinas y dio luz a quienes estaban guareciéndose de la lluvia. Pero sobre las nueve de la noche, el centro termal cerró sus puertas al seguir sin suministro de energía eléctrica y en esas mismas condiciones estaba en la mañana de ayer, cuando reabrió al público.
Ayer al mediodía, el servicio de luz y agua potable volvió a ser reestablecido en forma normal y los funcionarios evaluaron los daños, que fueron pocos. Apenas algunas ramas caídas y una chapa del techo de una de las piscinas que se encontraban desprendidas, pero según comentaron a este diario los funcionarios del lugar, el hecho “sería solucionado” en las horas siguientes. Mientras que frente a la Posta del Daymán, dos árboles de porte mediano habían sido tirados por la fuerza del viento. Aunque no hubo otros daños que lamentar.

Desolado. Así era el panorama que podía apreciarse ayer en las Termas del Daymán, donde muy pocos visitantes participaban del parque termal y sobre las tres de la tarde en las calles del lugar, pese a que el clima era templado y el sol estaba oculto detrás de las nubes, no andaba nadie.

Pero los que estaban bastante molestos, más que preocupados con lo que había pasado con la tormenta, eran los comerciantes, que esta vez no tenían daños que lamentar, pero sí perjuicios ocasionados por el corte del suministro de energía eléctrica, que los afectó desde la tarde del domingo hasta el mediodía de ayer lunes.

Con éste, también fue interrumpido el suministro de agua potable, por lo cual la mayoría de los hoteles, restaurantes y comercios del lugar, padecieron la situación y trataron de frenar hacia el centro de la ciudad, el éxodo de turistas, que buscaban contar con luz y agua, además de tener un lugar para cenar.

Aunque luego de innumerables llamados a los servios de UTE y OSE para lograr el reestablecimiento de los servicios, la situación pudo normalizarse recién al mediodía de ayer.

Pero por lo menos esta vez, no hubo daños materiales que lamentar, porque aunque el viento se hizo sentir en la zona, únicamente hizo caer algunas ramas y aflojó las chapas del techo de una de las piscinas del centro termal.

Varios comerciantes de la zona dialogaron ayer con EL PUEBLO, donde manifestaron su preocupación por los perjuicios causados y reclamaron que también haya contemplación a la zona por lo que les tocó vivir, ya que se trata de una de las principales zonas turísticas de nuestro departamento.

MOLESTOS

“Desde toda la vida vivo y trabajo acá”, contó un comerciante de la zona termal, que está ubicada frente a la puerta de entrada de las Termas del Daymán. En ese momento, en el lugar no había clientes. Al cabo de unos 15 minutos, un niño entró a comprar un salvavidas por 100 pesos.

“Esta será una de las pocas ventas que vamos a hacer en todo el día, si recorres la zona te das cuenta. No anda nadie, y encima se corta la luz y nos tienen casi 24 horas sin servicio. ¡A qué turista le va a gustar venir y encontrarse esto!, reclamó. Y siguió hablando.  Mientras en el estacionamiento había una decena de automóviles, la mayoría con matrículas de Montevideo, Cerro Largo, Paysandú, Colonia y San José, y solamente un argentino, denotando la fuerte presencia de turismo interno.

“Fíjese que ayer, después de la tormenta toda esta zona quedó a oscuras. Los hoteles se manejaron con velas y el agua que tenían sería la de la reserva de los tanques. Y los turistas, a los que tanto hay que cuidar, ayer tuvieron que dormir con la ventana abierta porque el hotel no tenía luz y de noche hacía calor”, contaron.

Asimismo, señalaron a este diario que “la mayoría de los restaurantes de la zona tuvieron importantes pérdidas”, porque al no contar con luz eléctrica en esos establecimientos comerciales, tuvieron pérdida de comida que estaba almacenada y debía permanecer a bajas temperaturas.

Si bien esta situación “no causa un impacto fuerte en esos comercios, pero sí hubo daños que los tiene que asumir la empresa, y bueno siendo una zona turística, pienso que podría haber más apoyo. Pero esto ocurrió siempre, no es algo de ahora, sino que pasó toda la vida, donde dicen que las termas esto y las termas lo otro, pero viene un viento fuerte, llueve un poco y los que nos embromamos somos nosotros”.

Los consultados por EL PUEBLO sobre este asunto, destacaron que los llamados a la UTE fueron incesantes, pero que en cierto modo “comprendían el tema del retraso por la demanda que surgió en la ciudad”.

“Con todo esto surge la duda de saber si estamos preparados para enfrentar un hecho de estas características, porque cuando ocurre una catástrofe de estas dimensiones en la ciudad, ¿cómo afrontamos el problema los que estamos en las termas, trabajando con el turismo? Porque en realidad siempre quedamos relegados”, expresó el comerciante formalmente establecido en el lugar, que también denunció carencias de infraestructura en la zona, calles con problemas de bacheo, cordón cuneta, y saneamiento al que señaló como “el problema más importante que tiene la zona de Daymán”.

EN EL PARQUE TERMAL

Mientras tanto, en el interior del centro termal la situación era de relativa calma. Fuentes funcionariales consultadas sobre cómo vivieron el día de la tormenta, indicaron que “como era domingo estaba repleto de gente y cuando comenzó la tormenta, la gente se aglutinó en los baños, en los que están al fondo”, señalando con la mano los vestuarios que están en el medio del predio. “Y también se colocaron debajo de los techos esperando que pasara el viento, no tanto la lluvia”, añadió.

Sobre las seis de la tarde, al igual que en los comercios y hoteles del lugar, se cortó el suministro de luz eléctrica y por lo tanto, los funcionarios pusieron en funcionamiento un generador de energía que alimentó a las oficinas y dio luz a quienes estaban guareciéndose de la lluvia. Pero sobre las nueve de la noche, el centro termal cerró sus puertas al seguir sin suministro de energía eléctrica y en esas mismas condiciones estaba en la mañana de ayer, cuando reabrió al público.

Ayer al mediodía, el servicio de luz y agua potable volvió a ser reestablecido en forma normal y los funcionarios evaluaron los daños, que fueron pocos. Apenas algunas ramas caídas y una chapa del techo de una de las piscinas que se encontraban desprendidas, pero según comentaron a este diario los funcionarios del lugar, el hecho “sería solucionado” en las horas siguientes. Mientras que frente a la Posta del Daymán, dos árboles de porte mediano habían sido tirados por la fuerza del viento. Aunque no hubo otros daños que lamentar.