Los desafíos de «quedarse en casa»: tolerancia, solidaridad y compasión

Los desafíos de «quedarse en casa»: tolerancia, solidaridad y compasión

La experiencia del aislamiento, ante el cumplimiento de la consigna de “Quédate en Casa” para prevenir contagios del Covid 19, está trayendo varios desafíos para muchas personas. Con la intención de saber cómo sobrellevar mejor esta situación, compartimos la entrevista al Dr. Marcos Pamparato, médico psquiatra, coordinador de Casa Grande (Centro de Salud Mental) del Centro Médico de Salto.dr marcos pamparato

– Por qué cuesta tanto el aislamiento social desde el punto de vista psicológico?
Porque somos seres sociales, necesitamos de los demás y de nuestros grupos de pertenencia para ser. Hay muchos tipos de aislamiento, pero en particular el que nos toca vivir, por epidemia infecciosa mundial, nos provoca angustia. Por restricción de nuestra libertad y por miedo. Es una respuesta natural. Se corta el mundo familiar, el trabajo, el contacto físico, proyectos personales y grupales y la posibilidad de enfermar nos pone a la defensiva. Este momento pone a prueba nuestras defensas físicas, etarias pero fundamentalmente las psicológicas de adaptación a la realidad.

-El hecho de cambiar las rutinas habituales, debería promover la creación de
nuevas rutinas?
Sin duda. Todas las recomendaciones coinciden que ante un cambio tan abrupto de tipo de vida, es esencial crear nuevas¨ rutinas” en este nuevo escenario. En nuestra casa y con nuestra familia. Y aquí hay enormidad de escenarios. Muchas personas, de más edad, están acostumbradas a una vida de hogar. Los niños, adolescentes, jóvenes y adultos no, por el tipo de vida que llevamos, acostumbramos a rutinas fuera del hogar, estudio, trabajo, deportes, recreación y con otras personas. El desafío es crear todo esto, de ser posible, con nuestra familia en casa, a través de tareas y rutinas consensuadas. El otro desafío para esto es desarrollar la tolerancia. No imponer los deseos de uno mismo sobre los demás y contemplar las distintas reacciones emocionales en cada integrante de nuestro grupo familiar. Del grado de flexibilidad y de adaptación, va a depender el poder desarrollar rutinas que contemplen las necesidades de todos. Hoy tenemos recursos tecnológicos, telefonía, internet y redes sociales que nos permiten ampliar el espacio de nuestras casas a través de comunicación y recreación en línea. Distancia social, nos piden, pero con afecto. Expresar nuestra comprensión y compasión con los medios que tengamos.
Sobre todo estar atentos a que los de más edad, que están más aislados y con miedo seguramente. Los nietos, por ejemplo, pueden estar presentes a través de videollamadas y los abuelos contar cuentos, historias de familia y de vida por este medio. También hay que pensar en las personas que viven solas. Sabemos de alguien?

Sabemos que algunos vecindarios y edificios, vecinos, tocan timbre y preguntan diariamente si precisan algo. Quizás colaborar con ollas populares en lugares más carenciados, donde ha impactado el seguro de paro y el desempleo.

¿Estas nuevas rutinas deben contemplar horarios de comidas, horarios de sueño/descanso, horarios de
trabajo y de ocio?
Si, nuestro cuerpo para estar sano , necesita de rutinas. Alimentación en horarios designados y sueño en las horas que corresponden. De ser posible más actividad en el día, trabajo, gimnasia, recreación etc e ir bajando la actividad y el volumen de la alimentación hacia la noche. Aquí juega un rol importante nuestra tendencia a pensar en que el tiempo se estira o se acorta.
Es difícil para la persona que habitualmente tiene mucha actividad. Este stop genera dificultad para hacer otro ritmo en este nuevo entorno, pero hay que resolverlo. Hay que trabajar la aceptación de normas que enlentezca la epidemia, que nos dé tiempo a encontrar respuestas en tratamientos y vacunas eficaces.
No sabemos cuánto tiempo nos llevará estar mejor, pero vamos a estar mejor si aprendemos lo que otros no hicieron a tiempo. El desafío?
Hacer rutinas, trabajos, dividir tareas, respetar horarios, ayudar a otros.

-Respecto al vínculo con la comida, el hecho de estar en casa hace que muchas
personas se sientan en la
tentación de comer más y a distintas horas, lo que le
genera aumento de peso,
angustia… etc. ¿Qué puede decirnos sobre esto?
La respuesta es sí. El aumento de tensión por la situación, aislamiento y convivencia o aislamiento y soledad, genera estrés y ansiedad.
También ánimo caído e irritabilidad. Comer más o quizás comer lo mismo que veníamos comiendo con otro nivel de actividad , debe cambiar.
No debemos¨ calmarnos¨ comiendo. Hagamos caso a los especialistas en nutrición. No solo está la epidemia, están las enfermedades cardiovasculares, hipertensión, sobrepeso, obesidad, diabetes trastornos renales etc.
Somos lo que comemos.

-Qué pasa en este entorno con otras adicciones como el alcohol o el tabaco?
Debemos evaluar si aumentamos el consumo de alcohol, tabaco u otras drogas, también psicofármacos o analgésicos. Surgen como respuesta para dar calma, placer o paz desadaptadas a la situación. Si aparecen estas conductas, comer lo inadecuado para una enfermedad de base o drogas cualquiera sea, es un ALERTA a nuestro entorno que no estamos pudiendo resolver , aceptar, tolerar y adaptarnos. Si aparece esto, más tristeza, ansiedad, irritabilidad, falta de sueño, hay que buscar ayuda y soporte emocional.

En el caso de los usuarios de Centro Médico, pueden comunicarse a Casa Grande, que hemos habilitado tres líneas para atender situaciones que desbordan la capacidad individual o familiar con conductas desadaptadas.

El equipo de Salud Mental está recepcionando estos llamados, para hacer intervenciones a distancia. Sin exponer a situaciones de contacto, Lic en Enfermería, Psicología , Trabajo Social y Psiquiatras de Niños y Adultos asesoran sobre situaciones problemas.

-Y a todo esto se suma la preocupación por enfermar, o que se enferme alguien de la familia, la preocupación por perder un trabajo o la baja repentina de ingresos… este contexto hace que sea una situación más difícil también…

Si. Uruguay, como país, nunca ha vivido lo que otros pueblos han padecido en cuanto desastres naturales, enfermedades o guerras. Situación que nos involucra a todos como sociedad para dar una respuesta común.

Todos nos veremos afectados en mayor o menor medida en todos los escenarios, salud, económico, familiar, social, etc. Cuando esto pase, sabremos si estamos a la altura de nuestra capacidad de adaptación. Si aceptamos nuestras diferencias y somos capaces de convivir juntos. El enfermo y su familia, el barrio y la ciudad van a poner a prueba nuestra TOLERANCIA, SOLIDARIDAD y COMPASIÓN. Ayudaremos para ayudarnos.

-Es importante no estar tan pendiente de las noticias y de las redes sociales en este contexto?

Si. Lo recomendable es hacer una rutina de noticias, una vez al día, aunque nos invada. Todos estamos saturados de noticias y de redes. Usemosla para lo que son. Informarnos de nuestra fuente más confiable y conectémonos afectivamente con el que está más aislado. En medicina desde el principio de los tiempos, se sabe que nada mejor para alguien que está pasando mal es: tener alguien con quien hablar. Convertir nuestro dolor o ira en un bien mayor seguro que cura. Respetemos las normas e indicaciones del MSP.