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Macarena Gelman tiene “más esperanzas” que “certezas” de encontrar los restos de su madre

Macarena tiene la mirada serena y sincera. En ella deja traslucir una búsqueda incesante, sus ojos tibios hablan de su calidez humana pero a su vez dejan entrever ese aire de esperanza que reina en su interior por encontrar los restos de su madre, asesinada y desaparecida en Montevideo por la dictadura uruguaya en 1976. A sus 32 años de vida, esta mujer joven  con una vida parcialmente negada por el despotismo que una vez sufrieron nuestros países, se está empezando a dar cuenta lo que significa ser Macarena Gelman. La hija de dos desaparecidos durante la dictadura que la hizo vivir en un engaño hasta que puso ser rescatada.
A su padre, un joven periodista hijo del poeta Juan Gelman, lo mataron en su ciudad de origen, Buenos Aires. A su madre la secuestraron y la trasladaron en forma clandestina a Montevideo, donde murió a manos de la represión militar de la época, luego de dar a luz a Macarena la que fue entregada a una familia elegida por sus captores. Su rencor es por aquellos que mienten con algo tan cruel como jugar con la verdad sobre el destino de quienes fueron asesinados. Pero tiene esperanzas y se ampara en el sentimiento de que se haga justicia. Macarena Gelman habló con EL PUEBLO.
-¿Estas actividades de la que participas hoy por ejemplo, las haces porque sentís un compromiso como si fuera un legado que te dejaron tus padres o lo haces por un nunca más?
-Yo cuando empecé a contar lo que me había pasado a mí, porque lo único que hago es contar mi experiencia personal y cómo me situaba en ella, hubo mucha gente que se mostró receptiva. Y desde entonces me invitan a actividades en forma permanente a charlar de estos temas. Creo que es una cuestión de conciencia y a medida que vas conociendo como sucedieron las cosas empezás a sentirlo como necesario. En la medida que podes aportar algo yo estoy dispuesta a hacerlo.
-¿Cómo viviste este proceso que se dio durante los últimos años, obviamente que no esperabas que alguien viniera un día y te dijeran quien eras así de una, pero a partir de que conociste tu verdadera identidad cómo lo viviste?
-De la forma más natural y con las menores presiones posibles. Me pasó que o iba haciendo lo que iba sintiendo, así me ha resultado y es mi manera de ser y así sigo. Nada forzado, con eso de que tengo que hacer esto y aquello. Que todo se de en un proceso en el tiempo y a veces uno está listo para algunas cosas y simplemente las hace.
-¿Cómo es tu relación con tu familia adoptiva?
-Mi relación es buena. No ha tenido mayores cambios, mi relación más cercana era mi papá y mi mamá. Mi papá (adoptivo) murió hace unos cuantos años y con mi mamá (adoptiva) sigo viviendo con ella en Montevideo y tenemos una relación lo más normal posible. Obviamente esto no significa negar, sino por el contrario, incorporar toda la otra historia por lo cual también me fui a conocer a toda mi familia biológica. Una cosa por suerte no me ha significado tener que renunciar a otra.
-¿Tenés un sentido de pertenencia a una familia u otra, o estás explorando esos caminos para ver cómo surgen las cosas?
-Y estoy explorando un poco. Después de un gran sacudón te cuesta volver a situarte en qué lugar estás y bueno esa búsqueda, junto a la búsqueda de mi mamá se va dando ¿no? Pero no sé a veces se te desestructura un poco todo, porque perdés marcos de referencia, perdés sentidos de pertenencia y después te toma bastante tiempo volver a acomodarte.
-¿Lo manejaste con terapia?
-Nunca hice terapia, pero ahora por ahí sí voy a hacer un poco. Pero hasta ahora no, fuerza de voluntad nomás, la llevo… (ríe).
-¿Te sentís argentina, uruguaya o un poco de los dos lados?
-Y un poco de los dos lados, tengo familia y amigos en Argentina. Es esa búsqueda de la pertenencia que se traslada a todo y lo que define las cosas, pero me siento de acá y de allá. Habrá que explorar.
-Al hablar de Macarena Gelman a todos se nos viene a la memoria aquella imagen de cuando el general Angel Bertolotti te llevó al Batallon 14 y te indicó donde estarían enterrados los restos de tu madre que al final no aparecieron. ¿Pensás que te engañaron o crees que ni ellos sabían lo que estaban haciendo?
-La que pidió para ir fui yo, y como ya habían ingresado familiares al Batallón 13 yo quise ir, se me da un dato del Batallón 14 para ver que decían los antropólogos, el juez y todos. En general mi actitud fue tratar de enterarme de una manera directa. Yo puedo pensar que le mintieron (a Bertolotti) y puedo estar prácticamente segura que le mintieron a él, y al presidente (Tabaré Vázquez), creo yo que le mintieron o no fueron precisos, algo que fue bastante cruel.  Realmente uno se imaginaba que podían llegar a no decir, pero nunca que iban a decirte eso y mentir. Con algo que era perfectamente comprobable porque era excavar y te dabas cuenta.
-¿Hoy tenés esperanzas o certezas de encontrar los restos de tu madre?
-Y tengo más que nada esperanzas, certezas hay pocas. Si bien ahora están por ingresar al Batallón 14 a excavar otra zona, ya sabiendo que la información puede o no ser precisa lo encaras de otra manera.
-¿Firmaste por anular la ley de caducidad por qué?
-Cuando fue el referéndum del ’89 estaba totalmente ausente, era muy chiquita, me acuerdo todo, pero no sabía nada. Entonces ahora que conozco mi verdad  y tengo 32 años de vida, pienso como pude estar tan ausente, creo que como cada vez hay más información y con el paso de los años se van descubriendo más cosas, creo que está bueno poder tener esta oportunidad.
-¿Tenes rencor?
-Odio no, rencor lo vas sintiendo un poco porque con esto de la mentira y eso de saber que hay gente que sabe y no te quiere dar la información, porque acá hay gente que sabe  y que lo está ocultando. Entonces en la medida que va pasando el tiempo y vas asumiendo las cosas se vuelve muy duro.
-¿A qué te dedicas?
-Trabajo en una farmacia, milito mucho en temas de derechos humanos. Y estudio. Trato de llevar mi vida lo más normal posible. Pero todavía no caigo en mi realidad, o lo estoy empezando a hacer.
Entrevista: Hugo Lemos.