María Fortes está al frente de un emprendimiento familiar impulsado por la fundación Salto Grande

Días pasados nos referíamos a la Fundación Salto Grande, que está cumpliendo 10 años de vida en estos momentos, que el fin de semana pasado realizó importantes actividades (feria y shows musicales y humorísticos) en el Mercado 18 de Julio y que desde este año cuenta con una oficina en pleno centro de la ciudad, Sarandí Nº 57, entre Artigas y Uruguay.
En dicha nota, la contadora Angelina Bazzano (administradora de los fondos de la fundación y asesora en general de la misma) explicaba que fue a partir de 2012 que “empezamos a plantear los llamados anuales que tengan que ver con apoyos más productivos y ahí empezó a jugar más el rol de los emprendedores y de cómo la fundación les podía dar una mano”.
Pues bien, EL PUEBLO pudo dialogar con la señora María Fortes, responsable de uno de los proyectos seleccionados hace ya unos años (en el rubro “emprendimientos productivos”) para recibir apoyo de la Fundación Salto Grande. Concretamente, el apoyo consistió en la posibilidad de adquirir una máquina de bordar.María Fortes
¿Qué es un “emprendedor”?
Consultada María sobre qué entiende que significa ser un emprendedor, reflexionó: “ser un emprendedor es tener la posibilidad de trabajar desde la comodidad de su hogar, haciendo una tarea que le gusta y volcarlo a la sociedad como un medio de aporte también a la familia. Lo que tiene de diferente el trabajo del emprendedor con lo que se ve en el mercado es que son productos hechos con mucho amor, más artesanales, el emprendedor pone toda su imaginación, la mano de obra es más manual, aunque se utilicen algunas máquinas”.
Agregó que “hace unos años atrás, estábamos empezando con el emprendimiento y teníamos la necesidad, debido al movimiento que se venía, de una máquina nueva, y cuando uno empieza es complicado el tema, entonces nos presentamos al llamado (de la Fundación Salto Grande) y fuimos favorecidos”.
El trabajo de María Fortes, del que cuenta que es “sumamente familiar, porque participan también mi esposo y mis hijos”, es la confección, “básicamente indumentaria para niños y amoblamiento de habitaciones para niños, además de servicios de fiesta en toda la parte decorativa, de la mantelería por ejemplo”, comentó. Pero además, y sobre todo a partir de poder contar con la máquina de bordar obtenida gracias al apoyo de la Fundación Salto Grande, “vimos la posibilidad de expandirnos en el rubro, como en la elaboración de logos para los institutos de enseñanza y otras empresas, entonces el rubro cambió un poco”, expresó María.