María Irene Olarreaga Gallino «va más allá de lo que es el museo» que se transformó en el símbolo de su legado a Salto

Su «dinamismo» y «frescura humana» son dos de sus cualidades más recordadas

“Cuando llego al museo la conozco a María Irene (Olarreaga Gallino), porque antes no la conocía y lo que más recuerdo de su persona son dos cualidades indiscutibles: su dinamismo y su frescura humana. Ella ahora tenía 96 o 97 años y dos por tres me llamaba por teléfono para decirme -¿te acordaste de pedirle al herrero tal cosa?, ¿qué pasó con el precio aquél que íbamos a averiguar?, ¿y la alfombra aquella, la pusieron al final?-, eso era así siempre. Era impresionante ver como a los noventa y pico de años tuviera una memoria tan privilegiada y me hiciera acordar de cosas que a veces se me pasaban a mí. Pero no solo me ayudaba a recordar cosas que se decían que se iban a hacer en la Comisión, también contribuía con su aporte y sus ideas para hallar diferentes soluciones o alternativas. Era una cosa admirable su dinamismo y su frescura mental. Después, otra cosa que me gustaría destacar es la frescura humana en su trato. En todos estos años al frente del museo nunca la vi a ella resongar o enojarse por algo, todo lo contrario, siempre estaba con una sonrisa. Una de las frases que más recuerdo de María Irene era su contestación cuando surgía algún problema – ¡ah, mirá vos! Bueno, vamos a buscar otra posibilidad- y siempre vi en ella el optimismo y el buen humor, nunca una palabra de más o una subida de tono. El tema afectivo en ella, creo que fue parte del éxito de su gestión porque cuando ella te pedía algo era imposible negarse».
Estas palabras fueron vertidas a EL PUEBLO, por el Arq.Paul Bentancourt, actual encargado del Museo de Bellas Artes y Artes Decorativas denominado «María Irene Olarreaga Gallino», en honor a esta destacasa personalidad salteña que dedicó gran parte de su vida a trabajar por el acerbo cultural salteño.
Bentancourt, recordó a quien fuera declarada ciudadana ilustre del departamento y con mucho sentimiento se refirió a su legado en todo lo que es el arte para Salto y sobre todo su vínculo con el museo, que fue más que la donación de una casa, fue una presencia constante en pos de su crecimiento y desarrollo y que permanecerá como el retrato que la recuerda en el museo, tan perenne como su legado.
«LO DE MARÍA IRENE VA MÁS ALLÁ DE LO QUE ES ESTE MUSEO»
Tras la desaparición física de María Irene Olarreaga Gallino, el Museo que lleva su nombre se volvió el símbolo de su legado junto a todo lo que fue su figura y su participación en el mundo del arte y la cultura.
«Lo de María Irene va más allá de lo que es este museo que hoy lleva su nombre, su presencia también estuvo en la música y muchas otras ramas de la cultura, pero para mucha gente lo más visible es el museo por lo que fue la donación de la casa», dijo Bentancourt.
«Yo me empecé a vincular del museo allá por el año 98´cuando (el Profesor Walter) Planke se jubila y se retira y en un momento en que la Comisión quería que hubiera alguien que se dedique al museo y le pide al entonces Intendente de Salto Esc. Eduardo Malaquina más apoyo. Así, es como me proponen participar y trabajar junto a la Comisión en diferentes proyectos», recordó Bentancourt, sobre los comienzos de su vinculación con María Irene Olarreaga y el museo.
LA DONACIÓN DEL «PALACIO GALLINO»
La donación de la casa señorial «Palacio Gallino» ubicada en calle Uruguay Nº 1067 para que funcione como museo se concretó en 1963, cuando el museo de Bellas Artes y Artes Decorativas andaba deambulando de un lado a otro en diferentes locales y María Irene Olarreaga junto a su esposo Luis Armstrong decidieron donarla.
Para el museo, significó desde entonces la posibilidad de fijarse en un lugar y lo referenció como un edificio de valores patrimoniales indudables, catalogado Monumento Histórico Nacional en el año 1999.
«Pero ella no se limitó a donar su casa y mudarse a otra, como si fuera una cosa que tuviera de más. Todo lo contrario, donó la casa por su interés por el museo y porque ahí pudiera crecer y desarrollarse el arte y la cultura. Su presencia siempre fue muy activa en todos los aspectos del museo, estuvo muy presente detrás de los arreglos que se llevaban a cabo en la casa, gestionando, preguntando y buscando soluciones», comentó Bentancourt.
Además, en torno a ella se armó la Comisión de Amigos del Museo que ahora es Asociación de Amigos del Museo de Bellas Artes y Artes Decorativas «María Irene Olarrega Gallino»(con personería jurídica), buscando resaltar la actividad de esta institución.
Las últimas obras que se hicieron en el museo se debieron a la postulación en un concurso ante el MEC (Ministerio de Educación y Cultura) que se ganó y entonces llegaron las partidas para su refacción sobre todo por el costo que implica mantener un edificio de esas características. Recientemente se compraron acondicionadores de aire, se arregló la azotea y otras áreas del museo que también contaron con el apoyo de la Intendencia de Salto.
UN HITO Y UN SÍMBOLO PARA TODO SALTO
«Esperemos que María Irene se transforme en un símbolo y todos los que sigan trabajando en el museo tengan en su memoria como fue que se inició esta casa como museo y no aflojen en su mantenimiento y su gestión. Hoy, el museo tiene su nombre y hay un retrato de ella que la recuerda y yo creo que eso es un hito que tiene el museo y que con el paso de los años se va a transformar en un símbolo para todo Salto», concluyó Bentancourt.







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