María Luisa de Francesco acompaña cierre de proyectos de Lectura en centros escolares barriales

En el marco de una gira por las escuelas rurales – en torno al Plan Nacional de Lectura la referente por Salto Lic. María Luisa de Francesco ha llevado adelante un acompañamiento a las escuelas de los barrios que cierran proyectos de Biblioteca Solidaria y he colaborado con talleres. A su vez ha implementado narraciones en el espacio denominado “Jugarete” en la ludoteca frente a la Escuela No. 5.
“Estos días he estado en varias escuelas acompañando proyectos de lectura y he tenido instancias con CAIF. Tanto en escuelas rurales como escuelas alejadas del centro el recibimiento es muy efusivo. Al principio pareció difícil concentrar a los niños y niñas porque no tienen hábito de narración oral pero después no quieren que me vaya. Ciertamente las docentes son muy cálidas y me reconocen tanto mi trabajo que me emociona” – afirmó María Luisa de Francesco.
La referente en lectura aún está promoviendo la serie “Leyendas y Cuentos de Miedo” que ha fascinado a todos los niños de cuarto, quinto y sexto escolar y ha compartido algunas obras inéditas.
La escritora está muy agradecida porque se han adquirido varios ejemplares en las librerías locales, subrayando que “La dinámica de la lectura debería ser también oficio de los libreros”.
La lectura es un aprendizaje del que se deben apropiar todos los nidescargaños, las niñas y los jóvenes a lo largo de su paso por el sistema educativo, desde el nivel inicial hasta el nivel secundario y también en la educación superior.
La lectura supone todo un proceso de aprehender que requiere de hábitos, rutinas y de prácticas diarias que se construyen en la experiencia misma, y que implican una tarea realizada con los maestros y las maestras, los profesores y las profesoras, y con los compañeros y las compañeras que comparten la participación en el aula y en la escuela.
Al mismo tiempo, a partir de estas rutinas y experiencias que les presentamos, pensadas, evaluadas y mejoradas, la lectura tiene que ver con el gusto y con la posibilidad de la apropiación de un nuevo hábito que les permita a los niños, las niñas y los jóvenes conocer otros mundos, poder expresarse de otra forma, conocer otras realidades, poder contarlas, relatarlas, reseñarlas.
El proceso de aprendizaje de la lectura se sostiene a lo largo de la escolaridad. La práctica cotidiana de la lectura en las escuelas sienta las bases, desde el nivel inicial, para la propia comprensión de las prácticas cotidianas del lenguaje, que derivarán en la lengua y la literatura tanto en la escuela primaria, como en la escuela secundaria.
En la práctica cotidiana de la lectura se constituye la base para la comprensión de textos, para la apropiación de los conocimientos en cualquiera de las áreas curriculares, para que el texto no sea la dificultad en la comprensión de la historia, de la geografía, de la física, de la matemática, de la educación física, del arte, y de cualquier otra disciplina que se desarrolle en la escuela.
Luego de años de esfuerzo de los docentes, de las familias, de los alumnos y las alumnas, del Estado, en la reposición de la escuela en la República Argentina, los invitamos a avanzar en la realización de estas prácticas diarias en todas las aulas del país como otro escalón más en el ascenso a una educación argentina para todos, que cada día sea de mejor calidad, más justa y democrática.
La lectura y la escritura son prácticas sociales de gran relevancia en la vida cultural, cívica y económica. También lo son en la vida de cada ciudadano, en tanto constituyen herramientas fundamentales para conocer y aprender, comunicarse y recrearse.
La escuela ha ocupado históricamente un lugar central en la enseñanza y en el aprendizaje de las prácticas de lectura y escritura, ejerciendo casi con exclusividad la función de brindar a cada estudiante las habilidades y conocimientos necesarios.
Las políticas educativas han reconocido explícitamente la relevancia de estos aprendizajes a partir de un conjunto de normas que han establecido marcos de acción e impulsado el trabajo en el sistema educativo de manera consistente, continua y complementaria.
La enseñanza y el aprendizaje de la lectura y la escritura constituyen una de las metas centrales de la educación primaria. El mandato heredado de la tradición (el logro de las habilidades básicas) se ha visto ampliado, para la lectura, a la apropiación de sus usos sociales, el desarrollo de la comprensión lectora, el conocimiento de la diversidad de materiales escritos, el disfrute de lo leído y la elección de la lectura como opción personal, entre otros. En este sentido, “enseñar a leer” en la actualidad trasciende, y con mucho, la representación clásica de un tiempo acotado en que se aprenden las letras.
La lectura es un contenido a enseñar en todos los grados de la escuela primaria. Si bien el área de Lengua le destina un eje curricular y saberes específicos, el desarrollo de los chicos como lectores no es patrimonio exclusivo de esta área, sino que requiere la intervención de todas. Es por ello que leer es más y menos que Lengua: es más, porque involucra todas las áreas escolares; es menos, porque el área de Lengua se ocupa también de otros saberes, además de la lectura. Es importante entonces que la escuela en su conjunto se interrogue sobre la trayectoria lectora que está pensando para sus estudiantes y por la diversidad de textos que selecciona para cada curso.