Más allá de las trágicas consecuencias

Debido a los últimos accidentes aéreos que costaron la vida a cuatro militares uruguayos han recrudecido las críticas por la vetustez de las aeronaves de la Fuerza Aérea Uruguaya, como también son antiguas y vetustas las embarcaciones de la Armada Nacional.
Nadie ignora esto. Es más, las fuerzas armadas uruguayas deben tener la tecnología más antigua de la región.
Ahora bien, quedarse con el conocimiento de la realidad, sin analizar sus causas, los elementos que inciden para esta realidad, es –a nuestro criterio – reducir el tema a la superficialidad.
Consideremos en primer lugar, que tanto en materia de aviación, como en materia de la armada, hoy día existen tecnologías de avanzada que son prohibitivas para Uruguay debido a su alto costo. Así ha sido siempre y seguramente que seguirá siendo.
Esto determina que tanto el espacio aéreo uruguayo, como el mar territorial, sea escasamente vigilado y fácil de vulnerar sobre todo para aquellos elementos que poseen las últimas tecnologías.
Es así que el mar territorial uruguayo, según se nos indica poseedor de una gran riqueza sobre todo en animales marítimos, ha sido tradicionalmente explotado por potencias extranjeras (recordamos algunas denuncias concretas, como la operación cangrejo rojo), sin que ni siquiera nos enteremos de esta realidad.
En el aire, existe también un problema sumamente complejo para vigilar y custodiar el espacio aéreo uruguayo. Es así que haya naves con las últimas tecnologías capaces de vulnerar nuestro espacio.
Si no analizamos el tema en profundidad, identificamos cada uno de los elementos que inciden en el mismo, seguramente que nunca podremos hallar una salida satisfactoria.
El tema militar aún padece las consecuencias de los años nefastos que sufrió el país y de allí que haya sectores de la sociedad a los que rechina toda vez que se habla de mejorar el presupuesto para las fuerzas armadas o de invertir para dotarlas de elementos tecnológicos más avanzados.
Pero llegará el momento en que esta discusión deberá darse sin el apasionamiento que aún arde en muchos sentidos, sin dejar que las pasiones nublen la razón, porque las víctimas que está teniendo el país hoy nada han tenido que ver con la época que mencionamos y son víctimas inocentes que están pagando con su vida esta situación.
La cuestión de fondo es determinar qué fuerzas armadas queremos y cuál es la función que se considera esencial para ellas. ¿Será el cuidar perímetros carcelarios? ¿Será prepararlas para un eventual enfrentamiento bélico? ¿Será estar alistadas para la defensa de la población civil? ¿O será vigilar y defender sustancialmente nuestros recursos naturales, informando debidamente a las autoridades y al pueblo uruguayo en general de qué es lo que se hace, cuándo, cómo y quiénes lo hacen?
Este es el punto de partida.