Más que un deporte, una religión

Brasil entero respira fútbol, no solo durante
la disputa del actual Mundial

Brasil entero respira fútbol, no solo durante  la disputa del actual Mundial

“El fútbol volvió a su casa”, dijo la presidenta Dilma Rousseff en alusión al actual Mundial. De hecho, en el último medio siglo Brasil se convirtió en símbolo mismo del deporte más popular del planeta, gracias a sus cinco títulos mundiales y al “jogo bonito” representado por estrellas como Pelé, Garrincha, Romario o Ronaldo.

Según el ministro brasileño del Deporte, Aldo Rebelo, Brasil es el “país del fútbol” porque convirtió el deporte en “punto de fusión de procesos civilizatorios distintos”. De no haber sido por la contribución de Brasil, dijo, el fútbol “podría ser un deporte anglosajón, como son el rugby o el fútbol americano”.

TÍTULO O FRACASO

El entusiasmo oficial se justifica cada cuatro años, cuando la Copa del Mundo paraliza al gigante sudamericano y convierte a sus 200 millones de habitantes en hinchas apasionados, en expertos en tácticas y en rigurosos críticos del seleccionador de turno. Para esta legión de fanáticos, un subcampeonato es equivalente a una derrota humillante.

“La selección de Alemania terminó tercera en el último Mundial y cuando regresó a su país el pueblo lo estaba esperando en el

La archiconocida playa de Copacabana en Río de Janeiro es escenario  a diario de numerosos partidos de fútbol en la arena.

La archiconocida playa de Copacabana en Río de Janeiro es escenario a diario de numerosos partidos de fútbol en la arena.

aeropuerto. Acá no es así: si Brasil termina segundo, el pueblo condenará a los jugadores, lo que es un gran error”, afirmó el exdelantero del Corinthians José Ferreira Neto.

Según Neto, esto fue lo que les pasó a los integrantes de la selección brasileña de 1950, que fueron blanco del desprecio popular tras la derrota ante Uruguay en la final que pasó a la historia como el “Maracanazo”.

“Ese equipo era uno de los mejores de todos los tiempos. Muchos de ellos eran grandes jugadores, que desafortunadamente perdieron un título y fueron condenados por la afición”, lamentó.

“LA PATRIA EN BOTINES”

Al comentar el tema, el exvicecanciller Marcos de Azambuja recordó que, durante mucho tiempo, el fútbol en Brasil fue “la única actividad que trascendía clase social, nivel de educación, color de piel y regionalismos”.

“Cuando el equipo nacional entra a la cancha es la patria en botines”, afirmó el diplomático, quien sin embargo apuntó que, hoy, el fútbol ya no tiene para los brasileños el peso que tenía en 1950.

“Hay una gran pasión nacional por el fútbol y, sobre todo, cuando Brasil juega bien y bonito. Pero es como si el fútbol estuviera encapsulado en la cancha: existe la alegría, existe la pasión, pero está contenida en el espacio del estadio. Ya no hay esa irradiación hacia el todo”, afirmó.

“El fútbol es la única área en la que los brasileños se sienten como de primer mundo”, dijo a su vez el sociólogo y comentarista deportivo Juca Kfouri, quien sin embargo sostuvo que no es correcta la idea de que Brasil es “el país del fútbol”.

“Los argentinos veneran más el juego que los brasileños. Cualquier encuesta que se haga en Brasil sobre el número de hinchas de los equipos revela que el mayor contingente, del 28%, es de gente que dice que no se interesa por el fútbol. Después viene la hinchada del Flamengo, la del Corinthians, y luego la del Sao Paulo. En Argentina, esa misma encuesta revelaría que el primer contingente es de hinchas del Boca Juniors, el segundo de hinchas del River Plate, y el tercero de gente que no se interesa por el fútbol”, concluyó.

Sea como fuere, es cierto que, después de cinco títulos conquistados, los Mundiales se han convertido en una gran pasión para los brasileños, y ello será aún más verdadero en Brasil 2014, en especial si el “Scratch” logra conquistar su sexto título.

“Si Brasil gana, el gran espectáculo no será la Copa, sino el final de la Copa. Porque el mundo nunca habrá visto una explosión de alegría como a la que se asistirá. Va a haber 200 millones de personas en estado de gracia, en estado de felicidad absoluta”, aseveró Azambuja.