Miles de personas completan listas de los partidos y aunque es casi imposible que lleguen, también son candidatos

Una barra de amigos de Carrasco se junta todos los meses para comer asado. Se conocen de cuando eran compañeros en el Liceo Militar. Pasaron los años y el vínculo se mantuvo. Juegan al fútbol y sus hijos, a su vez, son amigos. De la misma forma, muchos de ellos comparten ideología política, y por ello decidieron participar de una lista en el Partido Colorado. Aunque el líder del grupo puede tener aspiración de llegar a un cargo legislativo, la mayoría lo acompaña porque es la lista de la barra.
La historia se repite en casi todas las listas de los partidos políticos, que se completan con dirigentes partidarios, pero también familiares, vecinos o amigos de esas figuras. Esos candidatos ocultos saben que no van a llegar, o directamente no les interesa ser electos. Sin embargo, aceptan que su nombre aparezca en las planchas. También es una forma de apoyar a un candidato o partido político.
“Me pidieron firmar, y bueno, ¿cómo no? Yo acepté”, contó a El Observador Inés Fortuny, una jubilada de 69 años que vive en Colón y figura en el lugar número 247 de la lista 909 del Partido Independiente. No conoce a Pablo Mieres, el presidente y precandidato de esa colectividad para las internas del 1º de junio. Sin embargo, está de acuerdo “con casi todo lo que dice” cuando lo ve por la televisión. “Como es obligatorio, voy a votar, pero por algo que no sea lo actual”, comentó Fortuny. Dijo estar “desencantada” de los políticos.
“Al gobierno actual le pondría una bomba, no me gusta lo que hace: la delincuencia que hay, la basura”, se quejó. Esa candidata escondida de la lista del Partido Independiente dudó en apoyar al nacionalista Luis Lacalle Pou, porque “es joven” y tiene “buenas ideas”.
Las agrupaciones políticas deben presentar consentimientos escritos ante la Corte Electoral para validar la aparición de los candidatos en las listas. Sin embargo, la reglamentación es débil en ese sentido, ya que no existe un formulario o requisito más que un simple papel donde aparezca el nombre, credencial y firma del postulante para sumarlo a la plancha.
Hace algunas semanas se desató una polémica pública por la participación del campeón mundial de fútbol Alcides Ghiggia en la agrupación Espacio Celeste, del Espacio 609 (Frente Amplio). Ese sector anunció que el exfutbolista adhería al grupo formado por deportistas y figuras de la cultura, pero al otro día dirigentes del Partido Nacional mostraron un documento con su firma en el que expresaba su consentimiento para ser parte de la nómina de candidatos de una lista de Lacalle Pou en Canelones. Semanas después le tocó a otro futbolista. Álvaro Recoba reconoció a El Observador haberse enterado, luego de despertarse de una siesta, que ocupaba el cuarto lugar de la plancha 97373, de la Corriente de Acción y Pensamiento – Libertad (Frente Amplio), el grupo del ministro de Defensa, Eleuterio Fernández Huidobro. Al mediocampista de Nacional no le interesa la política, según dijo, aunque es “hincha” de Raúl Sendic. Sin embargo, una vez firmó un papel a su padre para adherir a la lista de la CAP-L. Recoba no sabía que ello implicaba aparecer en la lista de candidatos, ni mucho menos que su foto saldría en la lista junto a la leyenda “Amigos del Chino” para competir en la interna de la coalición de izquierdas.
Hay muchos casos similares pero de personas desconocidas para la mayoría. Un dirigente del Partido Nacional informó a El Observador que de una lista blanca tuvieron que sacar a varios posibles candidatos, ya que habían sido registrados como postulantes de otra plancha del Partido Colorado. Los involucrados dijeron no saber qué pasaba, y especularon con que sus datos fueron tomados de las papeletas firmadas por la campaña para bajar la edad de imputabilidad.
La Junta Electoral de Montevideo tuvo que analizar el pedido de una militante del Frente Amplio, que aparecía como postulante en una lista del Partido Colorado contra su voluntad. En ese tipo de casos, la persona debe presentar una nota para impugnar la inscripción. Generalmente los partidos retiran a los candidatos, ya que el reclamo puede trancar el trámite de toda la lista.
Aunque depende del sector y sus aspiraciones reales de acceder a puestos, generalmente del candidato número 20 para abajo en las listas, ninguno es militante de primera línea o dirigente con poder de decisión en las organizaciones, excepto el oficialismo, que puede completar las nóminas con personas que ejercen puestos en la maraña estatal.
“Hola, ¿Gilda?
“No, esa es mi hermana, la que vota al Frente Amplio. Yo soy Hilda. Ella estuvo 20 años en el exterior y la convencieron. Es la llaga de la familia”.
Hilda Inés Amen Pisani tiene 80 años y toda la vida fue colorada.
Nunca fue militante de ir a los actos y codearse con los dirigentes. Sin embargo, tiene familiares políticos y fue su sobrino quien le pidió esta vez que participe de la lista 3010 del sector Vamos Uruguay (Partido Colorado).
“En mi partido todos los candidatos están viejos. Y este hombre (Pedro Bordaberry), por más que tiene el padre que tiene (expresidente Juan María Bordaberry), es una persona de bien. Es honesto y tiene ganas”, comentó a El Observador.
Martín Viggiano
@martinviggiano
(EL OBSERVADOR)

Una barra de amigos de Carrasco se junta todos los meses para comer asado. Se conocen de cuando eran compañeros en el Liceo Militar. Pasaron los años y el vínculo se mantuvo. Juegan al fútbol y sus hijos, a su vez, son amigos. De la misma forma, muchos de ellos comparten ideología política, y por ello decidieron participar de una lista en el Partido Colorado. Aunque el líder del grupo puede tener aspiración de llegar a un cargo legislativo, la mayoría lo acompaña porque es la lista de la barra.

La historia se repite en casi todas las listas de los partidos políticos, que se completan con dirigentes partidarios, pero también familiares, vecinos o amigos de esas figuras. Esos candidatos ocultos saben que no van a llegar, o directamente no les interesa ser electos. Sin embargo, aceptan que su nombre aparezca en las planchas. También es una forma de apoyar a un candidato o partido político.

“Me pidieron firmar, y bueno, ¿cómo no? Yo acepté”, contó a El Observador Inés Fortuny, una jubilada de 69 años que vive en Colón y figura en el lugar número 247 de la lista 909 del Partido Independiente. No conoce a Pablo Mieres, el presidente y precandidato de esa colectividad para las internas del 1º de junio. Sin embargo, está de acuerdo “con casi todo lo que dice” cuando lo ve por la televisión. “Como es obligatorio, voy a votar, pero por algo que no sea lo actual”, comentó Fortuny. Dijo estar “desencantada” de los políticos.

“Al gobierno actual le pondría una bomba, no me gusta lo que hace: la delincuencia que hay, la basura”, se quejó. Esa candidata escondida de la lista del Partido Independiente dudó en apoyar al nacionalista Luis Lacalle Pou, porque “es joven” y tiene “buenas ideas”.

Las agrupaciones políticas deben presentar consentimientos escritos ante la Corte Electoral para validar la aparición de los candidatos en las listas. Sin embargo, la reglamentación es débil en ese sentido, ya que no existe un formulario o requisito más que un simple papel donde aparezca el nombre, credencial y firma del postulante para sumarlo a la plancha.

Hace algunas semanas se desató una polémica pública por la participación del campeón mundial de fútbol Alcides Ghiggia en la agrupación Espacio Celeste, del Espacio 609 (Frente Amplio). Ese sector anunció que el exfutbolista adhería al grupo formado por deportistas y figuras de la cultura, pero al otro día dirigentes del Partido Nacional mostraron un documento con su firma en el que expresaba su consentimiento para ser parte de la nómina de candidatos de una lista de Lacalle Pou en Canelones. Semanas después le tocó a otro futbolista. Álvaro Recoba reconoció a El Observador haberse enterado, luego de despertarse de una siesta, que ocupaba el cuarto lugar de la plancha 97373, de la Corriente de Acción y Pensamiento – Libertad (Frente Amplio), el grupo del ministro de Defensa, Eleuterio Fernández Huidobro. Al mediocampista de Nacional no le interesa la política, según dijo, aunque es “hincha” de Raúl Sendic. Sin embargo, una vez firmó un papel a su padre para adherir a la lista de la CAP-L. Recoba no sabía que ello implicaba aparecer en la lista de candidatos, ni mucho menos que su foto saldría en la lista junto a la leyenda “Amigos del Chino” para competir en la interna de la coalición de izquierdas.

Hay muchos casos similares pero de personas desconocidas para la mayoría. Un dirigente del Partido Nacional informó a El Observador que de una lista blanca tuvieron que sacar a varios posibles candidatos, ya que habían sido registrados como postulantes de otra plancha del Partido Colorado. Los involucrados dijeron no saber qué pasaba, y especularon con que sus datos fueron tomados de las papeletas firmadas por la campaña para bajar la edad de imputabilidad.

La Junta Electoral de Montevideo tuvo que analizar el pedido de una militante del Frente Amplio, que aparecía como postulante en una lista del Partido Colorado contra su voluntad. En ese tipo de casos, la persona debe presentar una nota para impugnar la inscripción. Generalmente los partidos retiran a los candidatos, ya que el reclamo puede trancar el trámite de toda la lista.

Aunque depende del sector y sus aspiraciones reales de acceder a puestos, generalmente del candidato número 20 para abajo en las listas, ninguno es militante de primera línea o dirigente con poder de decisión en las organizaciones, excepto el oficialismo, que puede completar las nóminas con personas que ejercen puestos en la maraña estatal.

“Hola, ¿Gilda?

“No, esa es mi hermana, la que vota al Frente Amplio. Yo soy Hilda. Ella estuvo 20 años en el exterior y la convencieron. Es la llaga de la familia”.

Hilda Inés Amen Pisani tiene 80 años y toda la vida fue colorada.

Nunca fue militante de ir a los actos y codearse con los dirigentes. Sin embargo, tiene familiares políticos y fue su sobrino quien le pidió esta vez que participe de la lista 3010 del sector Vamos Uruguay (Partido Colorado).

“En mi partido todos los candidatos están viejos. Y este hombre (Pedro Bordaberry), por más que tiene el padre que tiene (expresidente Juan María Bordaberry), es una persona de bien. Es honesto y tiene ganas”, comentó a El Observador.

Martín Viggiano @martinviggiano

(EL OBSERVADOR)