Mónica Nicollielo “Somos una cultura de síntesis”

El impacto histórico a partir del movimiento de inmigrantes en nuestra región

En diálogo con la docente e historiadora Mónica Nicollielo – en el marco de la nueva edición de la Fiesta del Inmigrante vimos oportuno desentrañar algunos aspectos y valores de relieve histórico que se dieron a partir de la corriente de inmigrantes en nuestra región.nicollielo 001
“Entre 1850 y 1930 la llegada masiva de inmigrantes europeos pudo compensar el declive demográfico que se había producido como consecuencia de las guerras civiles de la primera mitad del siglo XIX. Al mismo tiempo los inmigrantes hicieron posible la recuperación de la economía sobre todo en el medio urbano, aunque también su impronta se sintió en el medio rural. Españoles e italianos reactivaron el comercio y las manufacturas; vascos franceses e ingleses la modernización de la estancia empresa”.
“Somos una cultura de síntesis. De alguna manera nuestra historia está construida a partir de múltiples historias. El trabajo conjunto de periodistas, historiadores, profesores de historia y de la población en general, es reconstruirlas y tenerlas presentes en la memoria porque hacen a nuestra identidad” – reconoció Nicollielo.
-¿Y cómo se dio ese impacto en nuestra sociedad?
-“Este fenómeno de modernización de la estancia empresa, unido a la suba de los precios de la materias primas en el mercado internacional, cada vez más requeridas con la modernización de Europa durante la segunda revolución industrial generó una época de bonanza en el Uruguay. Las clases propietarias cambiaron sus características volviéndose más audaces y emprendedoras.
No olvidemos que la producción cárnica se industrializó mejorando la calidad de nuestras exportaciones, sobre todo al mercado europeo. En cuanto a la presencia de pequeños comercios y manufacturas desarrollados por inmigrantes en el medio urbano aumentaron la oferta de productos para la población. Muchas veces estas mercaderías e insumos era importados pero también hubo un lento proceso de sustitución de importaciones que le dio al medio social urbano un aspecto más industrial”.
-¿Y qué cambios se generaron a partir del cruce de culturas?
“Los inmigrantes europeos también trajeron en general nuevas pautas culturales lo que impulsó no solo la modernización (nombre que suele darse al progreso técnico) sino la modernidad, en cuanto una nueva sensibilidad más próxima a la europea que se reflejó por ejemplo en la formación de asociaciones de trabajadores y en el desarrollo de una clase media cosmopolita y bien relacionada con los cambios internacionales de la época. Esto, unido a los viajes realizados por las élites políticas como en el caso de Batlle mejoró la inserción de Uruguay en el mundo.
Se formó una cultura de síntesis entre el inmigrante italiano que nos trajo la costumbre de la pasta del domingo en la reunión familiar, el polaco, el ruso, el turco, que nos aportaron su iniciativa en el medio comercial, el español gallego y catalán que le dio un nuevo impulso a la cultura hispanoamericana de base, y que aportó mentes como las de José E. Rodó que era hijo de un comerciante catalán o la familia Batlle que era de origen catalán y que le dio a nuestro país toda una línea de políticos.
-¿Particularmente cómo se vivió esta realidad en Salto?
-“En Salto fue muy importante el aporte italiano, ya que el movimiento del puerto y los astilleros hizo posible la salida directa de muchas empresas familiares orientadas a la producción artesana o agrícola. Salto llegó a tener un cinturón de chacras tan importante como Montevideo y Canelones lo que hizo posible cierta autosuficiencia económica que caracteriza a nuestro departamento en el plano económico.
También hay que destacar su influencia en la renovación demográfica, siendo el departamento del Uruguay con más población joven, incluso el departamento del Uruguay que aporta población joven al resto del país.
Los inmigrantes también llegaron de Brasil y Argentina, participando en la renovación cultural de nuestra ciudad; alcanza con ver los edificios públicos por ejemplo los que conmemoran importantes fechas de nuestra historia, así los cementerios que fueron construido por ellos.
Hay una importante contribución por ejemplo de la comunidad italiana en torno a lo que es la figura de Garibaldi durante la Guerra Grande donde Salto fue protagonista. La Sociedad Italiana «Unione e Benevolenza», fundada en 1875, es testimonio de ello. En este caso estamos hablando -además de lo ya señalado- de un patrimonio simbólico. Actualmente la Sociedad Italiana participa activamente en la Comisión Honoraria de Patrimonio Histórico de Salto. La comunidad italiana en Salto es una de las más antiguas de América. El mismo edificio de la Sociedad de estilo ecléctico marca lo que entonces es una línea arquitectónica que se difunde por toda la ciudad a través de lo que se llama estilo pompeyano, también de origen italiano y que caracteriza a esas residencias y casas antiguos de grandes puertas y ventanas dispuestas simétricamente, con grandes patios, que adornan nuestra ciudad.
Por su parte los ingleses dejaron un patrimonio en cementerios e iglesias anglicanas, esto como un aporte común con Montevideo, por ejemplo. En este momento los liceales del IPOLL están participando en un proyecto vinculado con el Cementerio Inglés. Los ingleses en general aportaron el progreso técnico. Testimonio de ello es la antigua estación del Ferrocarril del Noroeste, construida por el ingeniero Robert Wilkinson
Hay una importante inmigración que viene de la propia América, desde Brasil, después de la Guerra Grande y en concreto en los años 1860. quienes adquirieron propiedades a bajo precio e inmigraron con sus familias y trabajadores. Que tenían su propia moneda y que crearon una zona de frontera con novedades lingüísticas”.







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