Monseñor Galimberti bendijo Vía Crucis elaborado por Pbro. Ricardo Ramos e instalado en la Catedral

Íconos recrean las 14 estaciones y lucen en el templo

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Foto: Pbro. Ricardo Ramos, autor de la obra pictórida

El pasado viernes 29 en el templo de la Parroquia Catedral San Juan Bautista de nuestra ciudad, Mons. Pablo Galimberti bendijo las 14 Estaciones del Vía Crucis, obra del sacerdote Ricardo Ramos. Mientras se producía la bendición el Coro Cantares deleitaba a los presentes con su canto. Acompañaron al Obispo de Salto, los sacerdotes Fernando Pigurina (Vicario General), Gustavo Langone (Párroco de la Catedral), Guillermo Buzzo (Vicario Parroquial) y Miguel Curcho (Diácono Permanente, y estuvieron presentes también el intendente departamental, Germán Coutinho,la secretaria general de la intendencia, Cecilia Eguiluz, y el integrante de la Comisión Departamental del Patrimonio, Arq. Paúl Bittencourt.

HACER VISIBLE A CRISTO A TRAVÉS DE LAS IMÁGENES

En la Catedral, y luego de la celebración de la Eucaristía, el artista y sacerdote del clero montevideano agradeció a “Dios y a la confianza de Mons. Pablo (Galimberti) y de toda la comunidad”. Indicó que “es maravilloso ver que Dios no se ocultó sino que se hizo visible a través de Cristo”. Cuando hablamos de imágenes en un lugar como en la Catedral “estamos diciendo que Dios cada vez quiere hacerse mas manifiesto en nuestras vidas. En estas imágenes el protagonismo de Jesús es preponderante especialmente en el camino de la Cruz, que es el camino del amor”. El ciclo de imágenes que aumentan el acervo cultural del templo “nos son las de un Vía Crucis tradicional, en donde se acentúa el rostro de Cristo con un cuerpo crucificado, con aureolas, pero también es el resucitado, bajo el estilo del evangelista Juan, para el que en cada misterio de la vida de Jesús manifiesta su gloria, especialmente en su muerte”.

GALIMBERTI: EVOCACIÓN A JUAN PABLO II

El Obispo de Salto expresó que “en cada etapa nos toca embellecer esta ciudad, lo que cada uno cuida, en este caso la Catedral. Esta es la herencia y el patrimonio de un pueblo que se expresa con el canto, con la arquitectura y con la belleza en sus distintas formas”. Agradeció al artista, e indicó que “este Vía Crucis es como esos álbumes de familia que uno va permanentemente repasando y viendo, y va descubriendo a los años algo que no había advertido anteriormente”. Evocó al Papa Juan Pablo II, el que “siempre durante sus viajes encontraba tiempo para repasar estas imágenes del Vía Crucis, incluso en aquella ocasión en la que visitó a Uruguay”, relatando una experiencia en la que el papa (estando en Montevideo) se levantó muy temprano y fue encontrado en la pequeña capilla observando las imágenes del vía crucis. Concluyó diciendo que “permiten elevar el pensamiento en medio de la vida exigida, porque son una especie de evangelio compendiado”.

PIGURINA: ÍCONOS SON DIALOGO CON DIOS

El vicario general de la Diócesis expresó que “ los íconos son un diálogo con Dios, que expresan un amor fecundo en el color, en la forma, en la línea, para dejarnos una palabra recreada, nueva que aviva la fe de cada uno de nosotros”. Hay que “dejar que las imágenes nos miren para que saberlas contemplar, arrodillarnos y que sean siempre algo nuevo”. Pigurina expresó que Ramos “es buen amigo, buen cura, buen cristiano”.

RICARDO RAMOS: PÁRROCO DE LA TEJA Y DOCENTE

Ricardo Ramos, tiene 48 años de edad y hace 20 años que es sacerdote de la Iglesia Católica. Es párroco de la parroquia Sagrada Familia ubicada en el barrio La Teja de la ciudad de Montevideo.  Ya ha venido en otras oportunidades a Salto, en ocasión del día del Patrimonio de hace unos años. Es docente de “Arte Sacro”, ”Arte y Teología”, “Iconografía del Jerusalén Celeste” y “Los rostros de Cristo en la Tradición Iconográfica” en la Facultad de Teología.

LA PINTURA INTEGRADA AL MINISTERIO

En diálogo con EL PUEBLO expresó que “desde niño iba a un taller y practicaba un poco”. Después que ingresó al Seminario y se dedicó a los estudios teológicos un poco dejó de lado dicha actividad. Luego de ordenarse sacerdote empezó a ver la pintura como algo más integrado a su ministerio. “Yo siento que mi sacerdocio pasa por esto ahora también”. La idea de pintar surgió con un “monje amigo de Brasil, D. Ruberval, que pinta desde hace tiempo y se ha formado mucho más que yo, que vive en un monasterio cerca de Curitiba, en Ponta Grossa”. Allí “confirmé que era un camino que quería recorrer, y allí empezó explícitamente esta experiencia”. Se empezó a dedicar como pudo y se dio cuenta que la investigación y el estudio eran necesario. Académicamente es doctor en Teología aplicada al arte, y para ello investigó unos manuscritos españoles  (libros llamados Beatos) que son comentarios del Apocalipsis, que fueron muy estudiados en la alta edad media en España. Esos libros tienen una serie de imágenes muy interesantes y “básicamente me interesaba entrar en la metodología de la investigación iconográfica, en cuanto a como investigar el arte cristiano desde la función que tiene. Es ver porque la imagen es así y para que la hicieron, y eso me ayuda a la hora de empezar una composición en vistas a la oración, a la comunión, al ámbito litúrgico.

TRADICIÓN Y ARTE SAGRADO

Expresó que “hay una tradición iconográfica fantástica, muy desconocida, donde la materia y las fuentes están ahí”. Uno recibe y ofrece “una experiencia de Cristo riquísima de la Iglesia que tiene que seguir perdurando. Desde que Cristo se encarnó Dios tiende a hacerse visible, y el arte acompaña el anuncio, la predicación, la iniciación cristiana, porque muestra los misterios”. Para las obras “hay que conocer y manejar las fuentes objetivas, porque el arte sagrado lo que tiene es que no importa tanto lo que el artista quiere expresar, sino la fe, y el destinatario que es la gente. Cuanto más fiel seas tu a la propuesta de la fe mejor. Cuanto menos aparezcas vos mejor, aunque haya una visión propia que uno plasma, pero la inspiración no es un estado cataléptico, es un trabajo constante, intenso de mirar, leer, de buscar, de rezar mucho, de morirse un poco, de angustiarse otro tanto, y poder abrir el corazón a lo que Dios también te va manifestando”. Uno va “aceptando la dinámica de la obra de fe en si misma que te va haciendo a vos, y aceptar el despojo de si mismo, que es una etapa crucial para que resplandezca una obra más acorde al mensaje, y no tanto a lo que yo siento y tenga ganas”. Esa es la parte crítica del arte sacro, porque “no siempre los artistas nos atrevemos a pasar esa etapa, y la obra va adquirir un valor para la fe en la medida en que uno viva el trance del despojo de sí para que resplandezca el mensaje propiamente dicho”. El arte sacro está vinculado a lo celebrativo, “ a un ámbito, a un espacio determinado muy vinculado a la liturgia. Una cosa es el arte religioso y otra es cuando la obra me permite una comunión orante con lo que pueda significar. Y el arte sacro está más vinculado al culto, y las imágenes me remiten a un prototipo viviente (Cristo o los santos) siendo instrumentos de comunión con el mismo.

VIA CRUCIS DE LA CATEDRAL

Un año aproximadamente estuvo trabajando Ramos en la elaboración del Vía Crucis que se puede apreciar en la Catedral. Las figuras tienen una dimensión de 1 metro por 80 centímetros. “Fue un proceso por fuera y por dentro. Cada estación es una estación en sí misma, y trabajé mucho la dimensión bíblica, buscando iluminar desde el Antiguo Testamento el cumplimiento de las profecías en Cristo”. Mi idea es “plantear el vínculo de la Escritura con las distintas etapas de la Crucifixión, ilustrando la vida de Cristo, para que al ver las pinturas no sea solo ver las estaciones, sino meditarlas, contemplarlas y ayudarse con la misma escritura. Supone tiempo, espacio, y asiduidad. Son imágenes que uno tiene que ver una y otra vez, cada tanto, rescatando pequeños elementos, pequeñas señales que apuntan a colores muy planos y a la meditación desde el corazón. Apuntan a un trabajo detenido, meditativo, son imágenes para el alma. Es un lenguaje más afectivo que busca generar cosas y que busca que los fieles se expongan al rostro de Jesús, que lo que el corazón busca en definitiva”.  Las imágenes no son de cuerpo entero, son más bien bustos y se utiliza mucho el lenguaje de los rostros. Para el artista “el patrimonio de la fe es un gran patrimonio, porque forma parte y hace a la cultura de los pueblos. Poner un vía crucis en la iglesia madre de esta diócesis es dejar señales como al ser humano siempre le gustó, desde la época de las cuevas”.