No debería pasar, pero pasa

El nepotismo, dicen los diccionarios que es la preferencia que tienen algunos funcionarios públicos para dar empleos a algunos familiares o amigos, sin importar el mérito para ocupar el cargo, sino su lealtad o alianza. En países donde se ejerce la meritocracia, el nepotismo es generalmente negativo, obviamente, y en muchos países es considerado un grave acto de corrupción.CONTRATAPA

Hace poco dio bastante que hablar la designación de Julio Luis Sanguinetti, hijo del dos veces Presidente de la República Julio María Sanguinetti, para ocupar un importante cargo de un ente estatal, nada menos que ser vicepresidente de UTE. No decimos que no pueda tener una trayectoria política que lo avale, de hecho es dirigente político desde hace muchos años (del partido al que le correspondía ocupar ese cargo), pero permítasenos sospechar también que alguna influencia por ser «el hijo de», pesó en la determinación del gobierno.

Es esta una situación que nos no deja claro varias cosas. Por ejemplo que el «acomodo de gente» (llamémosle como popularmente le decimos a estas cosas) que hacen los gobiernos no tiene color político y es casi una peste, ya que tanto se habla de pestes estos días, no encontramos mejor definición, es una pandemia. Viene a nuestra mente cuando por primera vez el Frente Amplio ganó en Salto y había una gran expectativa por una época nueva que se abría (y que se había conquistado, entre otras cosas, fustigando la corrupción de gobiernos anteriores), una de las primeras decisiones del intendente fue designar a su hijo como director de un área (Turismo). Una gestión, la del maestro Ramón Ángel Fonticiella, que entendemos no fue mala en líneas generales, y que viendo cosas que vinieron después, bien podríamos decir que fue, en general, una buena gestión. Pero…lástima que cayó en el nepotismo. ¿Qué necesidad había? Una gestión en Turismo que dejó mucho que desear, pero independientemente de eso, fue una lástima no haber resistido, ¿a esa tentación quizás? Y así podríamos dar muchísimos ejemplos… Como el de un sindicalista en Montevideo que avalado por el gobierno, en ese momento frenteamplista, «acomodó» prácticamente a toda su familia en una institución pública, fue un hecho bastante comentado en su momento también. Esas cosas no pueden pasar, mejor, no deben pasar, mejor aún, no deberían pasar. Pero pasan.
Ahora lo de Sanguinetti, pero también lo de un familiar muy cercano del ministro Heber… No, no debería pasar. Coincidimos con lo que inmediatamente dijo el colorado Tabaré Viera: «lo que pasa que es difícil en este país ser hijo de». Es cierto. Porque por más méritos que se tenga siempre se cuestionará y juzgará como «hijo de»…Pero también es cierto, Dr. Sanguinetti, que usted no tiene necesidad de hacer estas cosas. Entonces, no las haga.

Otra de las cosas que deja claro todo esto es que el actual gobierno en un altísimo porcentaje está manejado por Manini Ríos y por Sanguinetti. Es así. Ahora claro, ¡ojo!, Manini está ahí porque la gente lo votó, no se puso él solo en su cargo. Y a eso hay que respetarlo. Lo mismo pensamos de la madre del senador Juan Sartori, que sea su suplente en el Senado y de vez en cuando asuma la titularidad y se lleve a su bolsillo ese suculento sueldo. Respetamos que no se puso sola allí, sino que la gente en un número suficiente para que así sea, la votó. Pero no nos parece que esté bien. Deberían terminarse estas cosas. Nos preguntamos además: ¿nadie que no fuese la esposa de Manini podía ser Ministro de Vivienda? Y en el gobierno anterior, ¡la familia Astori presente en casi todo! Y el hermano de Tabaré Vázquez también…y el propio hijo vendiéndole cosas al país… Más recientemente, la hermana de la Vicepresidente Beatriz Argimón pasó a ser funcionaria del Senado; es un pase en comisión, es verdad, pero ¿nadie que no fuese un familiar podía estar allí? Como si fuera poco, el hijo de Argimón, se presentaba hasta hace unos días en su perfil de algunas redes sociales como «Asesor del Senado», no sabemos a ciencia cierta qué implica esto, pero no es bueno levantar sospechas innecesariamente. En los planes políticos del intendente Lima, ¿no había nadie más para impulsar y apuntalar como candidato a la diputación que su propio hermano? De nada ilegal se trata. Pero una cosa es lo legal y otra lo bueno y conveniente. Algún día, la clase política toda, deberá replantearse estas cuestiones.

No puede seguir habiendo familias (llámense de apellido Sanguinetti, Astori, Manini o la que fuese) que detrás del telón manejen los hilos de la vida pública. Sí es bueno que gente como ellos aconseje, que oriente, que ponga a disposición de un gobierno y por tanto del país sus conocimientos, su experiencia…su brillantez intelectual que nos parece un rasgo que distingue claramente a un hombre como Sanguinetti (padre), sin dudas; su inteligencia, que no tenemos dudas que es admirable. El tema es cómo se usa esa inteligencia y esa brillantez. ¿Para seguir eternamente prendido del poder? No parece bueno. ¿Para ubicar familiares en altos cargos? Menos aún parece correcto. ¡Y después ponemos el grito en el cielo porque un alcalde portaba armas y parece que carneó alguna oveja! Es repudiable también, claro que sí. Pero, ¿y todos estos tejes y manejes que a otro nivel, a altos niveles, enquistan la política? ¿Así pretendemos que gente de bien, y jóvenes sobre todo, con buenas intenciones, se acerquen a la política? ¿En serio (como está de moda decir hoy en día)… ¿en serio este es el ejemplo que los políticos uruguayos dan? Sencillamente, lamentable.

Pero hablando de esto de familias y cargos, mientras escribimos estas líneas nos asalta el siguiente pensamiento. Si repasamos nombres de presidentes uruguayos, vemos que el actual presidente es hijo de un presidente, que a su vez es nieto de un presidente. El dos veces presidente Sanguinetti tenía una abuela que era sobrina nada menos que de Aparicio Saravia. Manini Ríos tiene para atrás a Carlos y a Pedro Manini Ríos, de altos cargos y fuertes influencias en el gobierno de otros tiempos. El ministro Heber es hijo de un dirigente de fuerte influencia en otros gobiernos. La candidata a intendente de Montevideo por la oposición es hija de un connotado dirigente blanco, Juan Carlos Raffo, que en su momento fue mano derecha del presidente Luis Alberto Lacalle Herrera, y el candidato frenteamplista Álvaro Villar es hijo del primer candidato frentista a la intendencia capitalina, el Dr. Villar. ¿Otros presidentes? El presidente Luis Batlle Berres era sobrino del presidente José Batlle y Ordóñez, el presidente Jorge Batlle Ibáñez hijo del presidente Luis Batlle Berres y su vicepresidente, Luis Hierro López, es hijo de un hombre de fuerte influencia también en su partido y en gobiernos de otros tiempos, Luis Hierro Gambardella… ¿Otros? Jorge Pacheco Areco, por el lado de los Pacheco era descendiente de Batlle y Ordóñez, por el de los Areco de Ricardo Areco, un hombre también en su momento de muy fuerte influencia políticamente. Y así podríamos seguir y seguir… Entonces, ¿en serio en este país, en este bendito país, podemos un día bajar en helicóptero en una escuela y mirándolo a los ojos decirle a un niño de apellido Pérez, Rodríguez o González, y que come por única vez en el día lo que le sirven en el comedor de la escuela, que cumpla con las tareas porque de eso y solo de eso depende llegar incluso a ser Presidente de la República si se lo propone? Sería bueno, al menos, ponerse a pensar.

Contratapa por Jorge Pignataro