“No pedí nacer en Salto, tuve la gran fortuna”

Entrevista a Edgardo Pereira Moriondo, el autor del Cristo Redentor de la Costanera

Oriundo de Salto, pero radicado hace muchísimos años en Montevideo, el reconocido artista Edgardo Pereira Moriondo, es el escultor del Cristo Redentor que se encuentra en la costa del Río Uruguay en el Parque José Luis, habiendo surgido la idea de erigirlo allí, según manifestó, de una conversación mantenida con su amigo de la infancia el Esc. Eduardo Malaquina.
Con 80 años recién cumplidos, visita su ciudad con orgullo y agradecido por tener la oportunidad de dejar una obra que lo sobrevivirá; de esta manera dialogó con EL PUEBLO.
¿Cómo surge la idea de colocar el Cristo Redentor en el lugar en el que se encuentra?
La idea nació de una conversación que mantuvimos con el Intendente Malaquina, en la que me manifestó su interés en poder traer a Salto esa imagen que yo tenía hecha en Montevideo, luego de haberlo llevado a Maldonado, a un PEREIRA MORIONDOpequeño parque que tenía allí, donde al colocarlo fue todo un problema, porque se trataba de una imagen religiosa, pero también se protestó y mucho más cuando lo saqué, porque me lo llevaba.
Se decidió traerlo, en el 2004, mediante los contactos realizados por Malaquina, desarmando la imagen en partes, rearmándola acá, con una estructura interior de hierro, hecha por la Ingeniera Roxana González, porque la original era de madera y no soportaría estar a la intemperie y más en un lugar alto en la ribera del río.
En cuanto al lugar estratégico, con esa vista excepcional del Río Uruguay, en una zona tan hermosa, fue el propio Malaquina y la Ingeniera Roxana González quienes lo eligieron, que de acuerdo a lo que me manifestaron, Malaquina quiso que fuera allí, por ser una persona vinculada a la Colonia Osimani, si bien al principio se pretendió llevarlo para la zona de Arenitas Blancas.
¿Fue difícil hacer semejante obra?
Esto se empieza con una estructura de alambre, papel, después he usado varias técnicas, porque en todos los años en los que he hecho carros alegóricos, que en total suman unos 100 carros, tanto en Montevideo, para la Fiesta de la Vendimia, Carnaval, para la Fiesta de la Primavera, en Rivera también, en Maldonado, como aquí en Salto, en la época en la Malaquina hizo el Corsódromo, donde estuve enseñando a hacerlos; en todo ese tiempo uno va aprendiendo diferentes métodos. Por ejemplo, la mano y la cabeza del Cristo son talladas en espuma, y después se le dio fibra de vidrio, espuma plast, lo cual es muy fácil de manejar, logrando al principio la primer figura que fue de 1,10 mts, ampliándola luego a unos 5,50 mts, adquiriendo al final los casi 8 mts, con la base que mide entre 2 y 2,50 mts, hecho totalmente en fibra de vidrio, menos la base, claro está.
¿Hoy en día podríamos decir que es un lugar de peregrinación de gran importancia, además de un punto turístico bastante concurrido?
Sin lugar a dudas. Tengo una anécdota que me ocurrió y me ocurre en el edificio donde vivo en Montevideo, donde el hijo de un vecino que es Ingeniero Agrónomo y vive y trabaja aquí desde hace muchos años, siempre me ha llevado fotos del Cristo y de la gente en la peregrinación, lo cual me parece sumamente raro, pues una obra que comenzó con otra idea, se transformó en un lugar de peregrinaje de muchas personas, atreviéndonos a decir que luego de la Gruta del Padre Pío, es el segundo lugar en importancia en congregar tantos fieles. También sé que es muy visitado por turistas pero también por salteños que lo toman como un lindo paseo y eso nos deja contentos, pues sin quererlo, terminó aquí en Salto, siendo un aporte para la sociedad o por lo menos parte de ella, la cual me sobrevivirá.
¿Desde cuándo tiene esa vocación por el arte?
Desde que nací; yo vivía en calle Cervantes entre Larrañaga y Treinta y Tres, y en la esquina había un almacén del tano Fioritti, donde me daban carbones y yo dibujaba, esa fue la primera veta de esta pasión. Entonces me enviaron a estudiar con el Maestro Vidal Martínez en el Museo, un acuarelista de novela, con cuyo hijo éramos compañeros de clases; estudié con Ciferi, que dibujaba maravillosamente; también en la Escuela Hiram, con el Maestro Pérez, que los que tienen mi edad recordarán; y con el Arquitecto Lucas Cafré, que era profesor de mi grupo en el Liceo, que me tenía mucha consideración. Y así fui formando mi vocación.
Sus obras se encuentran en varios lugares del país, y ha realizado trabajos para el extranjero, especifíquenos alguno de ellos.
En Maldonado, por ejemplo, hice los muñecos gigantes del Parque “El Jaguel”, y del Parque Medina, además de haber armado infinidad de carros alegóricos, como le comenté, para distintas fiestas y celebraciones en diferentes ciudades de Uruguay, en cuanto al extranjero, para el carnaval de Río de Janeiro, ciudad en la que viví algún tiempo, armé varios carros que desfilaron en el tradicional desfile, entre otras tantas cosas.
Nos dijeron que si bien vive en Montevideo, no duda en decir que es salteño de pura cepa, ¿es verdad?
Es verdad; si bien a Salto vengo con cierta frecuencia, aunque no mucho, a todos lados donde voy dejo en claro que soy Salteño, y no es por vanidoso, no, para nada, sino que me siento orgulloso de mi tierra y hago mías las palabras de un Intendente importante que tuvo Salto, quien dijo que: “No pedí nacer en Salto, tuve la gran fortuna”; así lo siento yo.
En Montevideo estoy radicado desde hace muchos años, y en esta oportunidad vine especialmente a participar de la 12da. Procesión al Cristo Redentor, invitado por la Comisión de la Parroquia del Sagrado Corazón, cuyos integrantes quisieron homenajearme de alguna manera por haber cumplido mis primeros 80 años.
¿Mantiene amistades en Salto?
Sí, unas cuantas. Una de ellas, es con el “flaco” Malaquina, con el que somos amigos desde niños, y le reitero, él fue quien hizo los contactos para traer el Cristo Redentor a Salto, y fue quien hizo el Corsódromo, invitándome a trabajar aquí enseñando a hacer carros alegóricos.
Hace poco cumplió igual que yo 80 años, así que aprovecho esta oportunidad que me da El Pueblo, para enviarle mis felicitaciones.
¿Recuerda alguna anécdota de aquél Salto que tanto añora?
Como no, recuerdo que yo era un adolescente, tendría unos 14 años, y andaban buscando un locutor, entonces me hicieron probar la voz diciendo la letra de una publicidad que decía: “No pida cola, pida colita, pero que sea Urreta y bien delgadita”.