No pueden esconder nada

Carolina Cosse no puede decir que no sabe. No puede jugar a la escondida con la prensa y con la opinión pública. No puede responder que “no está enterada” de un tema determinado que fue publicado hasta el hartazgo por la prensa o que “no puede decir quiénes son sus asesores en seguridad”. Ella no puede ni debe esconder lo que está haciendo o lo que piensa sobre determinadas cosas porque es una candidata que le está pidiendo el voto a la población para poder ser su presidente.
Ese tipo de prácticas son un grueso error de sus asesores de campaña y de su jefa de campaña, una artista musical de los tantos que participaron y colaboraron con la campaña del Frente Amplio en el 2014 y que como forma de pago recibieron todos ellos o la mayoría, contratos con distintas reparticiones del Estado para hacerles jingles o financiamiento a sus presentaciones públicas.
Quienes queremos escucharla y saber qué piensa acerca de distintas cosas, nos asombramos cada vez más por su soberbia de no decirnos qué siente o cree en determinados temas. “No te lo puedo decir”,viñeta no es una respuesta de un candidato en plena campaña electoral. Hace un tiempo, una mujer entonces candidata a la Intendencia de Salto, nos dijo en una entrevista en la Redacción, que ella “no iba a decirnos sus propuestas porque se las iban a copiar”, algo que nos dejó boquiabiertos.
No solo por lo ridículo de la respuesta, sino también porque no se espera en plena campaña que un candidato, que espera que la gente les dé el voto, se guarde un secreto cuando el mismo debe ser el eje de su mensaje para proponerle a la opinión pública, entre la que también contamos los periodistas, sus métodos de administrar los bienes públicos.
Cuando Carolina Cosse, que fue presidente de ANTEL en el gobierno de Mujica y ministra de Industria, Energía y Minería hasta poco tiempo, se postuló a la presidencia de la República para competir primero en la interna del partido de gobierno, debe saber que se le terminaron los secretos y la vida privada.
Los votantes tenemos derecho a saber todo sobre ella, pero principalmente, quiénes le soplan al oído cuando habla de seguridad, un tema tan sensible como preocupante, así como también tenemos derecho a saber si cuando se retractó, de que las personas que viven en barrios privados no viven todo el tiempo en una burbuja como lo dijo en una crítica al precandidato blanco Luis Lacalle Pou que vive en Altos de La Tahona, fue porque desde Presidencia le cincharon las orejas; ya que el secretario de la Presidencia, Miguel Angel Toma, abogado y millonario, vive en un barrio privado de Punta del Este.
Todo esto que ella dijo se fue al tacho, porque hasta dijo que conoce “empresarios que viven en barrios privados y que tienen una alta sensibilidad social”. Y encima el semanario Búsqueda informó in extenso sobre la vida particular del número dos de la Presidencia de la República y mano derecha de Tabaré Vázquez, quien vive en un lujoso barrio privado de uno de los balnearios más exclusivos de Sudamérica.
El tema es si Cosse, que se retractó después de publicada esa nota en Búsqueda, recibió alguna queja por sus dichos y su marcha atrás, fue por esto. Porque de serlo, su capacidad de liderazgo se cae a pedazos. Pero si su retractación nada tuvo que ver con esto, no puede negar al menos dar un motivo por el cual lo hizo y volvió sobre sus pasos. Cuando habla nunca dice que se equivocó, y jamás reconoce haber hecho algo mal, sino todo lo contrario. Ese espíritu no es triunfalista sino soberbio y no le queda bien a ningún candidato que quiera manejar los destinos del país.
Sería buena cosa que todos los precandidatos digan qué es lo que piensan acerca de los ricos que viven en barrios privados y si creen que ellos respetan la democracia y el principio rector de la democracia del que reza el artículo 8 de nuestra Constitución que establece que todos somos iguales ante la ley.
Es bueno ver que los precandidatos además quieren mostrarse desnudos ante la opinión pública, para que la gente pueda verlos tal cual son y saber si lo que hacen es en el marco de un real interés por gobernar para todos o hacerlo para unos pocos. Hoy no hay un dogma que señale que hay políticos que gobiernen a favor de las mayorías. Todos son iguales en mayor o menor medida y así lo han demostrado.
Los cambios sociales han venido de mano de las manifestaciones y expresiones de corrientes populares que han propulsado los cambios, es buena cosa que vayamos viendo cuántos pares son tres cartas cuando los políticos hablan, porque no podemos quedar en manos de quienes creen que Venezuela y Cuba son una democracia, o de quienes teniendo la marcha atrás nuevita en un caso sensible, esconden los motivos de la misma vaya a saber porqué.