Obra de Federico Saez en exposición en Salto

El Museo María Irene Olarreaga Gallino ha recibido en custodia una obra pintada por Carlos Federico Saez. Gracias al destacable gesto de Pelayo Díaz, propietario de la obra, el público tendrá la oportunidad de apreciar en el Museo este óleo sobre tela de uno de los artistas más destacados de la historia de la pintura uruguaya. La obra se titula “Retrato del Sr A. J. Díaz” y fue pintada en 1897 durante la estadía del pintor en Roma.
Carlos Federico Saez.
Nace en Soriano el 14 de noviembre de 1878. Dibuja y pinta desde la niñez demostrando un gran talento natural. A los trece años deja la ciudad de Mercedes y viaja a Montevideo a tomar clases de pintura. Cuando Juan Manuel Blanes descubre a Saez advierte la potencialidad del joven artista y aconseja al Gobierno Nacional para que se le otorgue una beca de formación y perfeccionamiento en Italia. Federico Saez, con solo 14 años de edad, recibe así una beca del Gobierno Nacional para este viaje de estudios a Europa. Concurre a la Academia de Bellas Artes en Roma, pero al poco tiempo decide escapar de la pintura tradicionalista y se une en las nuevas corrientes de la pintura italiana de fines de siglo XIX. Frecuenta el taller de varios pintores, instala en 1896 el suyo en la Via Margutta y participa de varias exposiciones. Su beca es renovada prolongando su estadía europea. Se vincula con el movimiento de los “macchiaioli”, corriente italiana antecedente de los impresionistas franceses. El motivo central de la pintura de Saez, es el retrato. No pinta grupos, retrata individuos en soledad, demostrando gran habilidad para expresar la identidad y la profundidad psicológica de los personajes retratados. Hombre mundano, representa la fugacidad de su tiempo, lo efímero de la moda y el estilo de vida de los dandis de fines del siglo XIX. Dibuja con el pincel y la mancha gobierna el contorno. La pincelada rápida demuestra el dominio técnico del pintor y da a sus figuras la sensación de ser captadas en un instante. Luego de siete años en Italia, Federico Sáez regresa a Montevideo en 1900. Enfermo de tuberculosis muere a los 22 años, el 4 de enero de 1901. Deja una producción de más de setenta óleos y cien dibujos. Solo resta imaginar lo que pudo haber realizado si hubiera alcanzado una edad madura. Espínola Gomez solía definirlo como el Mozart de la pintura uruguaya.
Pelayo Díaz es salteño, Doctor en Diplomacia graduado en la Universidad de la República Oriental del Uruguay. Fue embajador de Uruguay ante Unesco en Paris, embajador de Uruguay en Hungría, Egipto, China y Alemania. Al retirarse de su actividad diplomática regresa al Uruguay. En años recientes donó al Museo María Irene Olarreaga Gallino parte importante de su biblioteca personal sobre arte. Vive actualmente en la ciudad de Salto e integra la Comisión de Amigos del Museo.

El Museo María Irene Olarreaga Gallino ha recibido en custodia una obra pintada por Carlos Federico Saez. Gracias al destacable gesto de Pelayo Díaz, propietario de la obra, el público tendrá la oportunidad de apreciar en el Museo este óleo sobre tela de uno de los artistas más destacados de la historia de la pintura uruguaya. La obra se titula “Retrato del Sr A. J. Díaz” y fue pintada en 1897 durante la estadía del pintor en Roma.

Carlos Federico Saez.

Nace en Soriano el 14 de noviembre de 1878. Dibuja y pinta desde la niñez demostrando un gran talento natural. A los trece años deja la ciudad de Mercedes y viaja a Montevideo a tomar clases de pintura. Cuando Juan Manuel Blanes descubre a Saez advierte la potencialidad del joven artista y aconseja al Gobierno Nacional para que se le otorgue una beca de formación y perfeccionamiento en Italia. Federico Saez, con solo 14 años de edad, recibe así una beca del Gobierno Nacional para este viaje de estudios a Europa. Concurre a la Academia de Bellas Artes en Roma, pero al poco tiempo decide escapar de la pintura tradicionalista y se une en las nuevas corrientes de la pintura italiana de fines de siglo XIX. Frecuenta el taller de varios pintores, instala en 1896 el suyo en la Via Margutta y participa de varias exposiciones. Su beca es renovada prolongando su estadía europea. Se vincula con el movimiento de los “macchiaioli”, corriente italiana antecedente de los impresionistas franceses. El motivo central de la pintura de Saez, es el retrato. No pinta grupos, retrata individuos en soledad, demostrando gran habilidad para expresar la identidad y la profundidad psicológica de los personajes retratados. Hombre mundano, representa la fugacidad de su tiempo, lo efímero de la moda y el estilo de vida de los dandis de fines del siglo XIX. Dibuja con el pincel y la mancha gobierna el contorno. La pincelada rápida demuestra el dominio técnico del pintor y da a sus figuras la sensación de ser captadas en un instante. Luego de siete años en Italia, Federico Sáez regresa a Montevideo en 1900. Enfermo de tuberculosis muere a los 22 años, el 4 de enero de 1901. Deja una producción de más de setenta óleos y cien dibujos. Solo resta imaginar lo que pudo haber realizado si hubiera alcanzado una edad madura. Espínola Gomez solía definirlo como el Mozart de la pintura uruguaya.

Pelayo Díaz es salteño, Doctor en Diplomacia graduado en la Universidad de la República Oriental del Uruguay. Fue embajador de Uruguay ante Unesco en Paris, embajador de Uruguay en Hungría, Egipto, China y Alemania. Al retirarse de su actividad diplomática regresa al Uruguay. En años recientes donó al Museo María Irene Olarreaga Gallino parte importante de su biblioteca personal sobre arte. Vive actualmente en la ciudad de Salto e integra la Comisión de Amigos del Museo.