Obras en Frigorífico Municipal procuran lograr una planta versátil y ágil

En el primer año se han invertido más de un millón de dólares

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La historia  de la  concesión a manos privadas del Frigorífico Municipal es larga, donde en el período de gobierno anterior se realizaron varios intentos de adjudicación a través de sendos llamados a licitación para hacerse cargo del mismo terminando siempre siendo declarados desiertos. Finalmente el miércoles 23 de junio del año pasado, el entonces intendente Carlos Gabrielli culminó un proceso de casi cinco años firmando un contrato de concesión por treinta años del Frigorífico Municipal con la empresa cárnica SOMICAR S.A., hecho que se efectivizó con el actual gobierno cuando el intendente Germán Coutinho hizo entrega de las llaves al titular de SOMICAR, el señor Santiago Camejo el lunes 6 de setiembre de 2010.

Hace unos días, EL PUEBLO visitó las instalaciones del Frigorífico Municipal junto a una delegación de la Junta Departamental encabezada por su presidente, Mario Kroeff, y los ediles integrantes de la Comisión de Desarrollo de la Corporación Mónica Silva, Mónica Proserpio, Pedro Baptista, Mario Furtado, Artigas Villegas, Nancy Cano y Daniel Verme, integrándose también a dicha delegación el asesor letrado de la Junta Pablo Perna; siendo recibidos por Santiago y Valentín Camejo (padre e hijo respectivamente) en nombre de SOMICAR S.A. INVERSIÓN MILLONARIA EN EL PRIMER AÑO.

Si bien la situación de la industria frigorífica del país es delicada, donde cerca del cincuenta por ciento de sus trabajadores han sido enviados a seguro de desempleo y se puede apreciar que están cerrando frigoríficos en algunos departamentos, la imagen que se pudo apreciar es la de un Frigorífico Municipal en transformación, que desde el mes de noviembre del año pasado se vienen realizando obras de mejora en su infraestructura, lo que ha implicado una inversión que excede largamente el millón de dólares.

A modo de referencia, la empresa se había comprometido en el contrato de concesión a invertir veinte millones de unidades indexadas (aproximadamente dos millones de dólares) en seis años, y como se observa, antes de cumplirse el primer año ya se habría superado largamente la mitad del dinero exigido para invertir en obras de infraestructura en el Frigorífico.

Por lo que se entiende que la empresa tiene “un sobre cumplimiento del cronograma preestablecido en el pliego, a lo cual nosotros le queremos solicitar a la intendencia que nos exonerara de una garantía que constituimos en el Banco de Seguros de cumplimiento por dos años. Como ya lo estamos cumpliendo, que nos exoneraran para no tener que hacer un gasto, porque nos sale mucha plata contratar ese seguro. Según las preliminares que hicimos nos dijeron que no se puede porque el pliego establece que no se puede levantar la garantía antes de los dos años”, afirmó Camejo, quien comentó que la garantía le sale a la empresa 28 mil dólares por año, que debe pagarse por adelantado, “y no la disfruta ni la intendencia ni la obra, se paga una garantía por algo que ya está cumplido”.

NO HABÍA AUTORIZACIÓN DE DINAMA

El Frigorífico Municipal fue construido hace poco más de 27 años, durante el régimen dictatorial que regía el país, lo que ha llevado a que los actuales inversores tuvieran que realizar muchas adecuaciones a los tiempos actuales según las exigencias internacionales, lo que llevó a descubrir, “por ejemplo, que para el control de los afluentes no había autorización de DINAMA (Dirección Nacional de Medio Ambiente), o sea que este frigorífico se licitó y no tenía autorización de DINAMA, como tampoco estaba registrada la obra en BPS, nosotros fuimos a registrar la obra y esto (por el frigorífico) estaba orejano”, sostuvo Santiago Camejo, para quien esta situación “no es culpa ni de la administración actual ni de la anterior, es un tema que cuando la intendencia va a la plaza y hace un arreglo no tiene que pagar el BPS y esto era de la intendencia. El error fue que el día que se decidió licitar, no se tuvo en cuenta de hacer los deslindes y registrar la obra. Creo que a veces las cosas a las apuradas y en el hecho de querer darle funcionamiento a las cosas, se pasan por arriba algunas cosas”, recordando además que ni siquiera existía el padrón, “pero claro, era de la intendencia”.

TENER UNA PLANTA VERSÁTIL Y ÁGIL

“Queremos hacer una planta versátil, ágil, que puede completar la faena con cerdos, con ovinos y con vacunos, o sea, tratar de optimizar los rendimientos con las tres especies de acuerdo a la necesidad o al mercado”, explicó Camejo.

Según los empresarios, si bien se espera culminar las obras dentro de aproximadamente un año, los primeros trabajos del frigorífico se iniciarían en unos meses “en ovejas que es lo que más tenemos terminado”. Se tiene como objetivo los posibles mercados de Europa y Estados Unidos, “más allá que de arranque no podamos contar con esos mercados porque lleva su tiempo”.

Se espera que el frigorífico cuando inicie la faena genere como mínimo ochenta puestos de trabajo, aunque “no se puede pensar nunca en menos de cien personas”.

LA OBRA

El frigorífico actualmente cuenta con una playa de faena de ovino, de cerdo y una de vacuno. Hay tres cámaras frigoríficas y una cámara de congelado, “después hay tripería y mondonguería”, y en el frente del frigorífico se construye la playa de desosado o “descuartizado de lo que se ha faenado, es decir, donde se fraccionará la carne, realizando diferentes cortes. Además de un depósito para esas cajas que saldrán con el desosado, más túneles de frío y cámaras de mantenimiento”, comentó a diario EL PUEBLO el encargado de obra Atkinson Jorge.