Ofrendas: jubilados ofrecieron una carta

Cuatro fueron las ofrendas presentadas por parte de la comunidad diocesana, una por cada departamento. Todas ellas, de profundo significado.
La primera fue presentada por una familia de “La Arena”, departamento de Río Negro, que consistió en una casa de hornero, símbolo de la necesidad de hogar digno para las familias uruguayas.
Dos obreros de Paysandú ofrecieron sus manos, disponibles para construir, como obreros de la esperanza, la justicia y la paz.
Símbolo del sufrimiento de pensionistas y jubilados uruguayos, dos jubilados presentaron al Santo Padre una cruz y una carta. En último término, dos laicos comprometidos en promoción humana presentaron al Papa un álbum fotográfico con muestras de la tarea que se realiza en ese sentido.
El texto de la carta ofrecida, era el siguiente: “Santo Padre: Los Pensionistas y Jubilados no privilegiados del Litoral Norte Uruguayo le decimos emocionados: Bienvenido a nuestra Diócesis de Salto. Como sabemos que al igual que Cristo le preocupa y se interesa por los más humildes, es que decidimos enterarlo de la situación de este grupo de pasivos, para lo cual, dejemos hablar a varios de ellos.
“Tengo noventa años. Resolví mi situación, penosa por cierto, viviendo con mis familiares. Entre varios hacemos un pozo común, para la compra de alimentos. La ropa o los remedios se adquieren si hay sobrante de dinero, circunstancia que rara vez se da”. Otro dijo: “Mi jubilación no alcanza, pero..a quién quejarse?…Y muy resignado agregaba: “Mire mis brazos, ya no tengo fuerzas, pero aún así cultivo mi huertita”.
Y otro, mostrando su mano llena de cicatrices, dijo: “Mi jubilación no me alcanza para vivir con mi mujer y un hijo que estudia. Debí seguir trabajando y una máquina me destrozó la mano”.

Cuatro fueron las ofrendas presentadas por parte de la comunidad diocesana, una por cada departamento. Todas ellas, de profundo significado.

La primera fue presentada por una familia de “La Arena”, departamento de Río Negro, que consistió en una casa de hornero, símbolo de la necesidad de hogar digno para las familias uruguayas.

Dos obreros de Paysandú ofrecieron sus manos, disponibles para construir, como obreros de la esperanza, la justicia y la paz.

Símbolo del sufrimiento de pensionistas y jubilados uruguayos, dos jubilados presentaron al Santo Padre una cruz y una carta. En último término, dos laicos comprometidos en promoción humana presentaron al Papa un álbum fotográfico con muestras de la tarea que se realiza en ese sentido.

El texto de la carta ofrecida, era el siguiente: “Santo Padre: Los Pensionistas y Jubilados no privilegiados del Litoral Norte Uruguayo le decimos emocionados: Bienvenido a nuestra Diócesis de Salto. Como sabemos que al igual que Cristo le preocupa y se interesa por los más humildes, es que decidimos enterarlo de la situación de este grupo de pasivos, para lo cual, dejemos hablar a varios de ellos.

“Tengo noventa años. Resolví mi situación, penosa por cierto, viviendo con mis familiares. Entre varios hacemos un pozo común, para la compra de alimentos. La ropa o los remedios se adquieren si hay sobrante de dinero, circunstancia que rara vez se da”. Otro dijo: “Mi jubilación no alcanza, pero..a quién quejarse?…Y muy resignado agregaba: “Mire mis brazos, ya no tengo fuerzas, pero aún así cultivo mi huertita”.

Y otro, mostrando su mano llena de cicatrices, dijo: “Mi jubilación no me alcanza para vivir con mi mujer y un hijo que estudia. Debí seguir trabajando y una máquina me destrozó la mano”.







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