Pablo Galimberti dijo que cuando Batlle asumió, dio una “señal de apertura sobre el tema de los desaparecidos”

Tras la crítica situación de salud del expresidente de la República, Jorge Batlle, EL PUEBLO consultó al Obispo de la Iglesia Católica de Salto, Pablo Galimberti quien mantuvo un vínculo con el exmandatario en una de las situaciones más delicadas de la historia política reciente del país, la recuperación de la identidad de Macarena Gelman, nieta del poeta argentino Juan Gelman, cuya madre fue traída desde Argentina a Montevideo por los militares de la época y asesinada luego de dar a luz a su hija, aunque su cuerpo nunca fue encontrado. pablito
Galimberti fue el mediador en ese momento, cuando oficiaba como Obispo de San José, a pedido de la Iglesia Católica a quien el gobierno uruguayo le solicitó ser el portavoz de esta situación. Cuando Batlle asumió le dio luz verde a la aparición de Gelman y tiempo después fundó la Comisión para la Paz, que se constituyó en el primer grupo oficial de búsqueda de la verdad sobre lo ocurrido en la dictadura.
Sobre este asunto, Galimberti le dijo ayer a EL PUEBLO desde la localidad de Nuevo Berlín (departamento de Río Negro) donde se encontraba, que con la actitud de Batlle el Partido Colorado “tuvo otra apertura sobre el tema”, ya que en el gobierno de Sanguinetti habían negado la necesidad de investigar sobre este asunto.
GELMAN Y BATLLE
“Recuerdo a Jorge Batlle en esas semanas previas de esa llegada del abuelo de Macarena Gelman (el poeta argentino Juan Gelman para verificar la identidad de la nieta desaparecida en el año 2000 donde Galimberti ofició de mediador), eso fue por el mes de febrero y determinó que cuando Batlle ingresó a la Presidencia estaba el camino abierto. Y Batlle tomó todo ese camino como una señal de apertura desde su gobierno hacia el tema de los desaparecidos”, dijo Galimberti quien fue el encargado de hablar con Macarena, la entonces nieta aparecida, hoy diputada del Frente Amplio.
El Obispo de Salto fue consultado por este diario sobre la situación de Jorge Batlle y evocó el tema de los derechos humanos como el más saliente de su gobierno incluso distanciándolo con sus antecesores.
“Con este hecho el Partido Colorado mostraba una cara más abierta respecto al gobierno anterior de (Julio María) Sanguinetti que había dicho que no había nada que investigar o que de alguna manera el tema estaba cerrado”, dijo el jerarca religioso.
Respecto a la situación de los derechos humanos en Uruguay, el avance en el esclarecimiento de la ubicación de detenidos desaparecidos en la última dictadura militar uruguaya, Monseñor Galimberti opinó que de acuerdo a los datos que tiene en la comisión que integra Macarena Gelman y el historiador Mario Cayota, “sé que han hecho algunas excavaciones más de acuerdo a las informaciones y que le han pedido a la Iglesia la apertura de archivos si es que existen y han solicitado si se podía acceder a algunas informaciones manejadas por la Iglesia de que haya habido destino de desaparecidos que estuvieran en los archivos parroquiales o que haya algún dato”.
Aunque dijo que en el caso de que la Iglesia Católica tuviera información sobre este tipo de situaciones, los mismos están en el Vaticano, porque los documentos que se recogen en cada nunciatura se envían después a la Santa Sede y si se pidiera la apertura de los mismos “sé que la Iglesia está dispuesta a colaborar pero no tengo ninguna información de que haya surgido un elemento relevante sobre este asunto”.
Aunque con respecto al tema de la información sobre la desaparición forzada “creo que el avance que pueda estar dándose es por goteo, no tengo noticias así de descubrimientos ni saltos cualitativos”.
ALGO HAY
Consultado acerca de si considera posible la existencia de nuevos hallazgos de cuerpos de uruguayos desaparecidos durante la dictadura, dijo que “creo que algo más que lo que conocemos hoy debe haber, porque el secuestro de esa información que hubo en la Facultad de Humanidades hace un tiempo, es un indicador de que algo hay y no quieren que se sepa. Ese robo haría suponer que algo hay”.
Aunque el Obispo de la Iglesia Católica de Salto señaló que “tampoco quiero hacer especulaciones de que allí estaba la llave del tesoro que le iba a abrir las puertas a todo lo desconocido, pero al mismo tiempo van envejeciendo, van muriendo testigos presenciales de estas torturas y desapariciones forzadas, aunque no conozco bien el asunto”.