Pablo Godoy, destacado cineasta salteño que acaba de ganar el prestigioso Goya con el documental «Frágil Equilibrio»

Pablo Godoy, destacado cineasta salteño que acaba de ganar el prestigioso Goya con el documental «Frágil Equilibrio»

Una producción internacional que tiene a José Mujica como su gran protagonista, el cineasta habló ayer con EL PUEBLO desde su casa en nuestra ciudad

Nació en Salto, estudió en la Escuela Nº5 y luego fue al Liceo Piloto (Nº2 al cual le quedó ese mote eterno). Pero tenía el sueño de conocer Estados Unidos y viajó para allá, trabajó viendo muy de cerca el desarrollo del mundo del cine. Hace unos 7 años regresó al país y vive en una chacra cerca del Hipódromo dónde sigue trabajando en distintos proyectos audiovisuales. “Te sorprendería ver desde donde trabajo, aquí hago todas las cosas para el mundo”, dice a EL PUEBLO el salteño Pablo Godoy, un productor audiovisual de clase mundial.IMG_7456
El sábado, Pablo estaba en Salto, esperando que le llegara la noticia de algo importante. Pero para no tener que estar con el estrés de esperar, se acostó a dormir una siesta. Su madre y hermana con quienes vive, miraron el canal español por él. Se trataba nada más y nada menos que de la entrega de los premios Goya, el máximo galardón del cine que otorga un país de habla hispana.
Desde Madrid de repente se hace el anuncio, “y el ganador a mejor película documental es…”, dice la presentadora “Frágil Equilibrio”, película que produjo Pablo Godoy, durante tres años con el director español Guillermo García López.
La película, se articula a través de las palabras del expresidente José Mujica, quien le concede a García López una entrevista en su chacra de Montevideo en agosto del 2014 y la misma guía al espectador en una reflexión sobre los problemas universales y la posibilidad de cambio desde lo particular a lo general.
El documental cinta muestra tres historias en tres continentes distintos: dos ejecutivos japoneses en Tokio, cuyas vidas se basan únicamente en sus trabajos; una comunidad subsahariana en el Monte Gurugú, en la frontera entre África y Europa, que se juega la vida intentando cruzar al “primer mundo”; y varias familias en Madrid destrozadas por la crisis y la pérdida de sus viviendas.
Uno de sus productores es salteño y ayer fue entrevistado por EL PUEBLO donde contó su tremenda historia.
BIEN SALTEÑO
“De chico siempre dije que quería ir a Estados Unidos y el hecho de ir a estudiar fue la manera de hacerlo. Conseguí una beca, arreglé unas cosas y me fui. Pero siempre me planteé volver, nunca me fui para quedarme. Después que empecé a trabajar en cine, que empecé bien de abajo, pagando derecho de piso, pude entrar a trabajar en festivales y logré hacerlo en el festival de Robert Redford que se ha convertido en un productor muy importante. Aunque hace siete años me vine para Salto y dije cómo voy a seguir haciendo lo que hago desde acá. Pero gracias a la tecnología puedo seguir trabajando”, contó Godoy.
Dijo que hasta hace un tiempo estuvo trabajando en la película “Habibi Palestina” sobre la vida en ese país, de la directora Susan Youssef. Admitió que con esa película “nos fue muy bien en festivales internacionales como en el de Toronto (Canadá) y después hicimos un recorrido educativo en universidades de Estados Unidos, entre las cuales estuvo Harvard, porque al estar situada esa película en Palestina la misma refería de manera categórica a los temas de derechos humanos y la pregunta era cómo habíamos logrado llegar a filmar allí”, contó.
EL PROCESO
Aunque con su espíritu inquieto y siempre dispuesto a ver cosas nuevas, Godoy viajó a Buenos Aires a un mercado de cine, que es una suerte de feria del libro, y allí conoció al director español, Guillermo García López, que es español y me comentó la propuesta. “Luego la jefa de producción en Uruguay me mandó correo electrónico y tuvimos una reunión con Guillermo donde hablamos de los contenidos y la idea no estaba del todo redonda por lo que decidí seguir con lo que estaba haciendo, que estaba trabajando en una película y seguimos en contacto. Él conocía mi trabajo por la película de Palestina. Y luego él consiguió la entrevista con Mujica en Montevideo y tras concretarla seguimos viendo la posibilidad de sumarme”, narró Godoy a este diario. Vistas las cartas el salteño le puso freno a su otro trabajo y pensó que era algo en lo que debía involucrarse, ya que se trataba de Uruguay con un contenido por demás interesante.
“Le dije a Guillermo: bueno, me subo al barco. Y ahí entré como productor oficial y eso fue hace unos cuatro años, pero esto fue hecho a pulmón con muchísima gente donde no teníamos financiamiento de nadie. Incluso cuando ya habíamos logrado rodar en Marruecos, en España, en Tokio y aquí en Uruguay buscamos un financiamiento colectivo por Internet. Allí expusimos el proyecto en la red, quiénes éramos, qué estábamos haciendo y en cuatro idiomas diferentes. Pudimos lograr que gente de más de 60 países de todos los continentes colaborara y donara dinero, de a 5 dólares, de 10, de 50, lo que podían para que nosotros pudiéramos terminar la película. Fue todo muy a pulmón”, expresó el productor salteño.
Señaló que cuando el director planteó darle un sentido global al filme, con imágenes de diversos países y ciudades bien distintas, “nos contactamos con gente de diferentes países, realizadores audiovisuales a los que les mostramos lo que estábamos haciendo y les pedimos que nos ayudaran mandándonos imágenes, haciendo de esto algo más grupal. Y recibimos decenas de imágenes de diversos países, bajo ciertos parámetros de lo que el director buscaba para el documental”.
Señaló que el director fue a cuatro países y que se vino impresionado por las dificultades que encontró en Marruecos para poder filmar, algo que no se ve en otros países. Allí llegaron al campo de refugiados que hay en Marruecos de personas que pretenden cruzar la frontera huyendo de África y quieren entrar a Europa. A Tokio lo eligieron por el fenómeno social donde hombres jóvenes se mueren por exceso de trabajo, ya que para poder seguir consumiendo al nivel que lo hacen trabajan 22 horas diarias. Gente en España a la que echan de sus casas por no poder pagar e indocumentados que huyen del hambre y quieren cruzar la frontera. Todo a partir de apreciaciones humanistas del presidente Mujica.
PURO PREMIO
En octubre del 2016 con la película ya pronta, la presentaron en el festival de cine de Valladolid en España, allí ganaron el premio a mejor documental extranjero. Todas las notificaciones la recibía por whatsapp. “Lo que pasa que Pedro nuestro productor ejecutivo vive en Los Ángeles, Guillermo el director en Madrid y yo vivo acá, entonces por esa vía nos comunicábamos y nos decíamos cómo habíamos salido en tal o cual”, comentó Godoy. Sostuvo que tras postularse a los Goya y calificar para competir por los mismos, consiguieron en Madrid un cine que mostrara la película y agotó entradas para todas las funciones, lo que ya era un antecedente muy positivo. El sábado pasado, Pablo sabía que se venía la edición de los Premios Goya donde estaban nominados para varios rubros. Pero los desvelaba el de Mejor Película Documental. “Estaba muy ansioso y mi madre y hermana quedaron mirándolo, me fui a dormir para no verlo, y bueno cuando desperté tenía la noticia ahí, explotó el celular, fue una locura todo. Tuve que apagarlo por un rato y no me caía la ficha, creo que todavía estoy cayendo. Ni hablar que ahora la película tiene una multiplicidad de ofertas para ser exhibida y bueno va a ser una locura todo esto”.
Godoy contó que el 20 de febrero se hará la presentación de la película en la sala del Sodre en Montevideo, la cual será una exhibición especial que tendrá como protagonistas a José Mujica y al director del filme, Guillermo García López que llegará desde España. En Salto vendrá a los cines en el correr del presente año. Sin dudas que Pablo Godoy se ha convertido en uno de los realizadores audiovisuales más destacados que ha dado nuestro país y el aditivo es que su excelente trabajo que rueda por el mundo, sale desde un pequeño estudio ubicado en su casa, desde las inmediaciones del Hipódromo de Salto. Todo un arte.