Palomas dice “No a la perforación”

La Asociación Civil Ambientalista de Salto «Salteños en Defensa de los Bienes Naturales» el pasado domingo 15 de octubre en la localidad de Palomas lanzó la campaña de recolección de firmas en contra de la perforación que Schuepbach Energy Uruguay SRL quiere realizar en Cañada Fea o del Diablo muy cercana al pueblo. palomas001
Dicha perforación en busca de hidrocarburos está a 20 km de la represa y a menos de 10 km del pozo termal de Arapey. La población de Palomas está en contra,dado que en dicha perforación se utilizan productos químicos que contaminarán las aguas subterráneas del Acuífero, además de afectar la producción de la zona, el suelo y las aguadas.
La Asociación Civil Ambientalista de Salto presentará ante las autoridades correspondientes del departamento las firmas para que se cumpla con el artículo Nº 47 de la Constitución de la República.- “La protección del medio ambiente es de interés general… El agua es un recurso natural esencial para la vida…”. Dicha campaña de recolección de firmas se extenderá a toda la región abarcando Saucedo, Termas del Arapey, Constitución, Belén y Salto-ciudad.
CARACTERÍSTICAS
DE PALOMAS
Palomas se instauró en la década de 1870/80 por parte de inmigrantes y paisanos trabajadores del ferrocarril entre Salto y Bella Unión.
El lugar abastecía de carbón y agua a las locomotoras. El principal promotor de impulsar el centro poblado fue Don Carlos Maldini, italiano, descendiente de Condes de Italia quien precisamente venía en dichas cuadrillas del ferrocarril.
El nombre es homónimo a los dos arroyos que abrazan al poblado y este se debe a que a 10 km. al sur se estaba asentando una colonia ruso-polaca (colonia Las Flores) y las plantaciones de trigo y girasol eran la principal atracción de bandadas de palomas. El lugar fue centro de acopios del azucarero El Espinillar y de embarques de animales. También se instaló la escuela número 4 de Salto, hecho que ocurrió por el año 1920 aproximadamente. Posteriormente se afincó Don Ramón J. Vinci, quién fuera Intendente del Departamento de Salto algunos años después. En 1940, mientras se buscaba petróleo en la zona, se encontraron aguas termales lo que dio origen al auge de las Termas del Arapey. Hay indicios de que habitaron indígenas Bohanes en esa zona ya que Don Jorge Silva, tractorista y nativo del lugar, encontró alfarerías y armas de piedra lo que fue donado al Museo del Hombre y la Tecnología ubicado en la Ciudad de Salto. La Estancia más longeva data de 1796 actualmente llamada «El Recreo», ubicada a 6 km. al norte del poblado perteneciente a la familia Silva y Rosas. Fue seccional policial de la zona hasta 1982 cuando se trasladó a Villa Constitución. Néstor «Tito» Gonçalvez, quien fuera jugador y capitán histórico de Peñarol, cursó también años en la escuela de la localidad. La familia Bortagaray, estancieros y empleadores del 50% de su población, impulsaron el intento fallido de un frigorífico local durante el período de esplendor en la década de 1960, en donde la población ya era cercana a las 1.000 personas. El cierre del ferrocarril en el año 1988 y el fraccionamiento de la familia Bortagaray produjo un despoblado masivo y casi extinguió la existencia del poblado. La creación de MEVIR aunó esfuerzos y produjo un asentamiento estable a partir de 1995, hasta entonces creciendo paulatinamente en vísperas de un proyecto de energía renovable eólica propuesta por la empresa estatal UTE, un Parque proyectado para los próximos años.
¿CUÁLES SON LOS
PRINCIPALES PROBLEMAS
DE LA FRACTURA HIDRÁULICA? Este proceso conlleva una serie de impactos ambientales, algunos de los cuales aún no están plenamente caracterizados o comprendidos, entre ellos contaminación de las aguas subterráneas, contaminación atmosférica, emisión de gases de efecto invernadero (metano), terremotos (sismicidad inducida), contaminación acústica e impactos paisajísticos. Además de estos impactos, también se debe tener en cuenta los relacionados con el tráfico de camiones para transportar el gas extraído, el consumo de agua y la ocupación del territorio. Agua: el proceso de fractura hidráulica consume enormes cantidades de agua. Se ha calculado que se requieren entre 9.000 y 29.000 metros cúbicos de agua para las operaciones de un solo pozo.
Ello podría causar problemas con la sostenibilidad de los recursos hídricos incluso en países de clima templado, y aumentar la presión del consumo de suministros en las zonas más áridas.
Se sabe muy poco de los peligros ambientales asociados con los productos químicos que se añaden a los fluidos usados para fracturar la roca, productos que equivalen a un 2% del volumen de esos fluidos.
De hecho, en EE.UU. (el país con más experiencia hasta ahora, aunque muy reciente, con estas técnicas), esos productos están exentos de la regulación federal y/o la información sobre ellos está protegida debido a intereses comerciales. Se sabe que hay al menos 260 sustancias químicas presentes en alrededor de 197 productos, y algunos de ellos se sabe que son tóxicos, cancerígenos o mutagénicos. Estos productos pueden contaminar el agua debido a fallos en la integridad del pozo y a la migración de contaminantes a través del subsuelo.
Entre un 15% y un 80% del fluido que se inyecta para la fractura vuelve a la superficie como agua de retorno, y el resto se queda bajo tierra, conteniendo aditivos de la fractura y sus productos de transformación. Entre las sustancias disueltas a partir de la formación rocosa, donde está el gas durante el proceso de fractura, se encuentran metales pesados, hidrocarburos y elementos naturales radiactivos.
No se puede descartar una posible contaminación de los acuíferos subterráneos y de las aguas superficiales debido a las operaciones de la fractura hidráulica y a la disposición de las aguas residuales, ya sea a través de una planta de tratamiento de agua o directamente a las aguas superficiales.
Estos productos químicos pueden, por lo tanto, ser vertidos en los acuíferos y fuentes de aguas subterráneas que alimentan los suministros públicos de agua potable.
Incluso pequeñas cantidades de hidrocarburos cancerígenos son perjudiciales para los seres humanos. En algunos casos, estas aguas residuales son mínimamente procesadas antes de ser vertidas a las aguas que alimentan los suministros públicos, y a veces son retenidas en los estanques que más tarde pueden verter estos productos químicos al medio ambiente.