“Para mí fue memorable cantar en la casa donde nació Händel”

Una historia que contar… Con el Contratenor Leandro Marziotte

Leandro Marziotte es un artista cuyo talento lo ha llevado a trascender las fonteras del belcanto en el mundo y es salteño… nos cuenta que tuvo una infancia muy feliz junto a sus hermanas, amigos y numerosos primos.
Mi familia siempre ha vivido en el centro, por calle Varela, lo que hacía fácil poder desplazarse a pié para todos lados. Mis primeros años de estudio fueron en la Escuela No 3 donde formé un grupo de amigos que mantengo hasta ahora. Más adelante en el liceo, estudmarziotte 001ié en el Colegio Salesiano, uno de los primeros lugares que me dio espacio para cantar, y los dos últimos años los hice en el “IPOLL” – recordó.
“No sé si conscientemente, pero siempre me gustó la música desde muy chico. Me aprendía de memoria las propagandas o las canciones que pasaban por la radio. Guardo una nota de fin de cursos de una maestra de escuela que decía: ‘Gracias por los momentos musicales que nos regalaste’. Seguramente en esa época ni la maestra ni yo pensamos que me iría a dedicar a esto por completo. También recuerdo que otra maestra más adelante me dijo que no me dedicara a la música, porque era muy complejo vivir de eso, que era mejor hacer una carrera convencional. Estoy seguro que lo dijo con buena intensión, pero la vida muchas veces va haciendo su propio camino y lo importante es ser feliz haciendo lo que a uno le gusta”.
– ¿Cómo fueron sus inicios como cantante?
-”Uno vive muchas etapas hasta lograr dedicarse por completo al canto lírico. Obviamente que en un principio nunca me hubiese imaginado dedicarme a esto.
Cuando tenia unos seis años empecé a cantar en un coro de niños con la profesora de piano Elsa Iurato.
En ese momento todo era un juego, una diversión y un descubrimiento.
Allí estuve cantando por unos años, con pequeños solos dentro del coro, hasta el cambio de voz en la adolescencia.
Pero no pasé mucho tiempo sin cantar ya que con 12 años empecé a tocar un poco la guitarra y a cantar en el Salesiano.
Luego comencé a tomar clases de canto con la profesora Maria Duré que me ayudó a entrar en el mundo de la música popular.
Empecé entonces a cantar en bares, hoteles y espectáculos que se hacían en Salto y en la región.
Desde que comencé a tomar clases de canto, Maria Duré me decía que veía en mi un potencial como cantante lírico, pero en aquel momento lo veía alejado, hasta alocado…
En esa época estaba cantando en distintos lugares junto a Karla Racedo que recién se había mudado a Uruguay.
Ella estaba estudiando música en el Conservatorio de México y cuando llegó a Salto se enteró que estaba la Escuela Universitaria de Música en la UdelaR en Salto.
En esa época no estaba aún la carrera de canto, pero si la de dirección de coros. Así que me animó a inscribirme a este mundo desconocido. Así que cuando tenía 17 años ingresé en la EUM de Salto, y dos años más tarde me mudé a Montevideo para estudiar Canto lírico en la EUM de la Facultad de Artes.
Cada persona que uno va encontrando y cada detalle vivido va marcando tu camino. Cuando uno mira hacia atrás se da cuenta que todo te hace crecer y te enseña algo. Lo bueno es que ese juego, diversión y descubrimiento que sentía de niño, lo sigo sintiendo ahora cuando hago música profesionalmente. – Cuéntenos como inicia su camino hacia el belcanto…
– “Al llegar a Montevideo a estudiar canto lírico fui descubriendo todo desde cero. Mi profesora Cecilia Latorre fue la que me impulsó, junto al compositor Eduardo Gilardoni a desarrollar mi registro vocal de contratenor.
En la Universidad en aquel momento había espacio principalmente para la música romántica, pero el registro vocal del contratenor trabaja otro repertorio y otra técnica anterior, del período barroco. Por eso al principio no fue un camino siempre, tuve que descubrir muchas cosas.
Aparte de los profesores que mencionaba anteriormente, estudié dirección de coro con Ana Laura Rey y dirección de Orquesta con Federico García Vigil. Pero fue fundamental haber trabajado con la organista Cristina García Banegas junto al Ensamble De Profundis, ya que se dedica justamente a la música barroca. Gracias al Fondo Nacional de Música pude realizar igualmente estudios de canto en Buenos Aires durante un año con el contratenor Sergio Pelacani.
– ¿Cómo fueron sus primeros pasos en Europa?
– “Al principio del año 2007, estando aún en Uruguay, me presenté a una audición para cantar en un concierto junto a la Orquesta del Sodre en la Catedral de Montevideo.
Fue una grata sorpresa haber ganado este concurso y ser el primer contratenor en cantar con la Orquesta Nacional. Luego de eso realicé también junto al Sodre una ópera de Henry Purcell ‘Dido y Eneas’ y participé en otra opera en el Teatro Solís con la Filarmónica de Montevideo. Todas estas cosas fueron un trampolín y un motor que me motivó a buscar nuevos rumbos en Europa.
En setiembre de 2007 llegué a Estrasburgo, en Francia, a pasar mi prueba de admisión. Por suerte pude entrar porque había viajado y dejado todo en Uruguay sin tener mucha consciencia. En esta institución obtuve tres diplomas, el Diploma de Canto lírico, la Licenciatura en canto Barroco y una especialización en Canto Contemporáneo.
Luego obtuve un Máster en el Conservatorio Real de La Haya en Holanda. También tomé clases de canto durante un año en Paris con la profesora Nicole Fallien”.
– ¿Cómo es su rutina de ensayo?
No tengo una rutina de ensayo en particular. Depende mucho del trabajo que tenga. Si estoy ensayando en un teatro hay horarios estipulados para cada día, pero que se van modificando en relación a las necesidades de los músicos, actores o personal del teatro. En nuestra profesión las cosas son muy flexibles, entonces tenemos que adaptarnos rápidamente a muchas cosas. Nuevos colegas, nuevos directores, nuevos teatros, diferentes idiomas, diferentes acústicas y también diferentes hoteles o casas donde dormir”.
-¿Cómo es el público europeo?
– “En general en Europa la gente se relaciona con la música clásica desde pequeños, lo que genera que se vean cercanos a este tipo de música. Generalmente hay una escucha, un respeto y un silencio para escuchar en los conciertos y óperas que son muy movilizadores para nosotros los intérpretes. En el mes de mayo estaba realizando una ópera en el Festival Händel de Göttingen, en Alemania y decidieron hacer una versión corta (de una hora y no tres como dura la original) de la ópera para los niños.
Los niños estaban felices, en algún momento se los hizo participar, pero todos estaban escuchando muy atentamente y sin gritar.
Esas cosas los acercan mucho a este tipo de música y luego cuando son más grandes tienen ganas de volver”.
– Una historia memorable que recuerde de su carrera…
-”Memorable fue cantar en la casa donde nació Händel en Halle o visitar su casa en Londres donde murió. También cantar en el Festival Bach de Leipzig, donde Bach vivió y escribió la mayor parte de su obra; cantar en Versalles o cantar en el Teatro Colón de Buenos Aires, considerado como uno de los mejores teatros del mundo.
Como historia concreta siempre recuerdo cuando encontramos a una señora muy humilde en un tren en Rusia, cuando estábamos de gira con un ensamble Francés.
Nos pusimos a conversar en el largo viaje, en un tren muy caluroso, pero nevado por afuera porque era noviembre.
Había una compañera que hablaba ruso y nos traducía.
La señora quería venir a nuestro concierto pero no sabría si podría, la quisimos invitar pero no aceptó que le regalaremos una entrada.
Al finalizar nuestro concierto en Rusia esta señora se levantó del público y nos dio una rosa roja a cada uno de los músicos. Fue un momento muy emocionante”.
– ¿Qué balance hace de su vida hoy?
– “Creo que he podido lograr poco a poco ir subiendo y creciendo, pero no de manera abrupta, sino paso a paso. Soy una persona muy positiva y agradezco constantemente poder vivir y disfrutar de lo que me gusta. Muchas veces el mundo de la música es difícil, pero lo importante es saber que uno es simplemente un mero ’puente’ que transmite lo que el compositor plasmó en una partitura muchos años atrás.
Eso hace que los egos queden de lado y que lo importante sea la interpretación. Pienso que es la mejor manera de hacer música”.