Peregrina por el mundo desde hace 2 años y pasó por Salto valorando el lugar y su gente

Peregrina por el mundo desde hace 2 años y  pasó por Salto valorando el lugar y su gente
Piotr (Pedro en español) Kaczorowski es un ciudadano polaco de 24 años de edad que viaja recorriendo el mundo desde hace varios meses. Nació en Piotrkow Trybunalski, Piotrków Trybunalski es una ciudad del centro de Polonia. Fue capital del ya extinto voivodato de Piotrków desde 1975 a 1998, momento en el cual la reforma territorial polaca redujo, por ley, los hasta entonces 49 voivodatos (departamentos) a 16. Actualmente pertenece al voivodato de Aódz, siendo la segunda ciudad por población del mismo tras la propia capital, Aódz; y la ciudad número 47 más poblada de Polonia. Hace poco tiempo estuvo en Salto, tras contactarse con un joven salteño a través de Internet.
Lo hizo en un programa de autosuscripción y espontáneo intercambio donde los viajeros contactan a posibles anfitriones en algunas ciudades, a quienes una vez de vuelta en casa, les devuelven la gentileza hospedándolos en el caso de que éstos viajen por sus ciudades e incluso ofreciéndose como contactos con otros que comparten el mismo sistema, con la finalidad de generar una red de confraternización de viajeros totalmente alternativa a la manera convencional de viajar.
Fruto de la aldea global en la que vivimos, una computadora y acceso a Internet, o un teléfono inteligente que permita la conexión web, son suficientes para hacer el contacto, superando cualquier barrera idiomática que ya no es límite para el choque de culturas.
Piotr, estuvo en Salto por varios días y junto a su anfitrión en Salto, Patricio Vinci, compartió desde visitas a casas de jóvenes de su edad y hasta un poco menos con quienes conversó animadamente sobre su cultura y sus bitácoras de viajes, donde comenzó en Alemania, donde vive actualmente y ya lleva varios meses en Latinoamérica, hasta una cena en Haras de Salto donde conoció a varias actores sociales y políticos del medio, con los que cantó arriba de un escenario, e incluso hasta departió unos minutos con el Intendente de Salto, que estaba en esa ocasión.
Su manera particular de ver el mundo está basada en su filosofía de vida. Conocer, integrarse y aprender de cada lugar que visita y de las diferentes culturas que comparte, con la finalidad de “aprender, es algo fascinante conversar y saber qué piensan y cómo viven los de aquí y los de allá”, dijo cuando fue consultado por EL PUEBLO sobre su experiencia en Salto.
BUENA IMPRESION
Piotr se llevó una “muy buena imagen de Salto y de Uruguay. Los salteños son muy amistosos, la gente habla mucho y no hay una exclusión del mundo, al contrario todos están comunicados y conectados, saben lo que pasa afuera, hay libertad, y uno siente que puede hablar con la gente de aquí sin mayores problemas. Claro que hay diferencias culturales pero sería ilógico que no las hubiera. Pero las condiciones en las que vive la mayoría de la gente habla bien de la situación de  igualdad social que tiene este país”, dijo.
Antes de llegar a Uruguay y tras salir de Alemania, donde vive actualmente, Piotr llegó a España donde estuvo varias semanas buscando la manera de embarcarse a América del Sur. Y tras conseguirlo pudo llegar a Brasil donde recorrió muchas ciudades del país norteño. Luego cruzó hacia Argentina y allí permaneció en Buenos Aires, hasta que decidió venir a Uruguay.
Luego de pasar por Colonia, Montevideo, y el Este uruguayo, clásico pasaje de todos los extranjeros que andan recorriendo el mundo, cuando llegan a nuestro país, llegó a Salto con la intención de seguir camino luego rumbo al norte argentino y de allí a otros destinos.
No lleva más que una mochila, con utensilios que lo ayudan a acampar donde caiga la noche sino es que llegó a la casa de algunos de sus contactos, a un hostel o posada alguna. Su familia se encuentra en Alemania y cuenta que al comunicarle a su padre los lugares por los cuales ha estado, éste le responde que en muchos de los casos ya conocía esos destinos por haber viajado en su momento.
“Mi padre también hizo este viaje, y después por su trabajo, ha hecho otros que lo llevaron a conocer muchos países del mundo”, dijo.
Aunque en referencia a sus viajes señaló que el mismo le deja una enseñanza básica y es que “se trata de saber cómo sobrevivir, de tener el conocimiento de supervivencia, si bien no es el detalle, no es la parte más importante. Lo fundamental es saber qué se necesita para viajar y lo que yo estoy haciendo demuestra que cualquiera lo podría hacer, que para eso solo se necesita tener más confianza”.
“Contando con dicha confianza, cualquiera puede emprender un viaje, sea un chico o una chica de veinte o de cuarenta años. Lo único que necesitamos saber es que todo puede acontecer ya sea bueno o malo y que ese tipo de cosas siempre pueden pasar, pero solo depende de nosotros tomar nuestro camino y salir a ver el mundo”, comentó.
“Cualquiera puede encontrar la manera de salir de ello…si se tiene ese estado mental, no se le va a dar lugar al pánico, no debemos hacer eso.  Porque cuando suceden eventos fuertes y nos encontramos en un lugar donde la vecindad es mala y entramos en pánico, estamos perdidos…si mantenemos nuestra mente ocupada, lo podemos lograr”, dijo sobre sus experiencia de viaje que ya lleva dos años.
Señaló que para él emprender este viaje de conocimiento de cada uno de los lugares que visita, de su gente y de sus culturas, “es mucho más que poner cosas en una mochila, es saber qué es lo que hay que hacer para continuar viviendo, es la parte más difícil… nada en especial, nada más que eso.
No existen demasiadas personas que sepan manejarse así y es porque no muchas se dan cuenta que se torna más fácil viajar de esa forma, y que para ello no se necesita mucho”.
Dijo que siempre “las personas ponen excusas, y dicen que no tienen dinero, que les falta conocimiento o el equipo necesario para hacerlo, pero esos requerimientos no son prioritarios para salir a ver el mundo. Yo estoy usando una chaqueta vieja y zapatos viejos, y eso no me impide seguir mi camino y recorrer el mundo en lo más mínimo, el punto principal está en la autoconfianza, en lo que sintamos que podemos hacer nosotros por nosotros mismos, sobre todo en mi caso que estoy aprendiendo de la vida para ver qué quiero hacer con mi futuro cuando vuelva a casa”.
Y destacó que “haber pasado por Uruguay, conocido a la gente de aquí, y mis días en Salto, por más que fueron pocos, han sido muy agradables, me quedo muy contento de la gente que conocí aquí, de los amigos que hice, a quienes espero recibir también en mi casa en Europa algún día, me voy muy contento, y les digo, tienen un hermoso lugar para vivir, tienen que cuidarlo”.

Piotr (Pedro en español) Kaczorowski es un ciudadano polaco de 24 años de edad que viaja recorriendo el mundo desde hace varios meses. Nació en Piotrkow Trybunalski, Piotrków Trybunalski es una ciudad del centro de Polonia. Fue capital del ya extinto voivodato de Piotrków desde 1975 a 1998, momento en el cual la reforma territorial polaca redujo, por ley, los hasta entonces 49 voivodatos (departamentos) a 16. Actualmente pertenece al voivodato de Aódz, siendo la segunda ciudad por población del mismo tras la propia capital, Aódz; y la ciudad número 47 más poblada de Polonia. Hace poco tiempo estuvo en Salto, tras contactarse con un joven salteño a través de Internet.

Lo hizo en un programa de autosuscripción y espontáneo intercambio donde los viajeros contactan a posibles anfitriones en algunas ciudades, a quienes una vez de vuelta en casa, les devuelven la gentileza hospedándolos en el caso de que éstos viajen por sus ciudades e incluso ofreciéndose como contactos con otros que comparten el mismo sistema, con la finalidad de generar una red de confraternización de viajeros totalmente alternativa a la manera convencional de viajar.

Fruto de la aldea global en la que vivimos, una computadora y acceso a Internet, o un teléfono inteligente que permita la conexión web, son suficientes para hacer el contacto, superando cualquier barrera idiomática que ya no es límite para el choque de culturas.

Piotr, estuvo en Salto por varios días y junto a su anfitrión en Salto, Patricio Vinci, compartió desde visitas a casas de jóvenes de su edad y hasta un poco menos con quienes conversó animadamente sobre su cultura y sus bitácoras de viajes, donde comenzó en Alemania, donde vive actualmente y ya lleva varios meses en Latinoamérica, hasta una cena en Haras de Salto donde conoció a varias actores sociales y políticos del medio, con los que cantó arriba de un escenario, e incluso hasta departió unos minutos con el Intendente de Salto, que estaba en esa ocasión.

Su manera particular de ver el mundo está basada en su filosofía de vida. Conocer, integrarse y aprender de cada lugar que visita y de las diferentes culturas que comparte, con la finalidad de “aprender, es algo fascinante conversar y saber qué piensan y cómo viven los de aquí y los de allá”, dijo cuando fue consultado por EL PUEBLO sobre su experiencia en Salto.

BUENA IMPRESION

Piotr se llevó una “muy buena imagen de Salto y de Uruguay. Los salteños son muy amistosos, la gente habla mucho y no hay una exclusión del mundo, al contrario todos están comunicados y conectados, saben lo que pasa afuera, hay libertad, y uno siente que puede hablar con la gente de aquí sin mayores problemas. Claro que hay diferencias culturales pero sería ilógico que no las hubiera. Pero las condiciones en las que vive la mayoría de la gente habla bien de la situación de  igualdad social que tiene este país”, dijo.

Antes de llegar a Uruguay y tras salir de Alemania, donde vive actualmente, Piotr llegó a España donde estuvo varias semanas buscando la manera de embarcarse a América del Sur. Y tras conseguirlo pudo llegar a Brasil donde recorrió muchas ciudades del país norteño. Luego cruzó hacia Argentina y allí permaneció en Buenos Aires, hasta que decidió venir a Uruguay.

Luego de pasar por Colonia, Montevideo, y el Este uruguayo, clásico pasaje de todos los extranjeros que andan recorriendo el mundo, cuando llegan a nuestro país, llegó a Salto con la intención de seguir camino luego rumbo al norte argentino y de allí a otros destinos.

No lleva más que una mochila, con utensilios que lo ayudan a acampar donde caiga la noche sino es que llegó a la casa depolacoalgunos de sus contactos, a un hostel o posada alguna. Su familia se encuentra en Alemania y cuenta que al comunicarle a su padre los lugares por los cuales ha estado, éste le responde que en muchos de los casos ya conocía esos destinos por haber viajado en su momento.

“Mi padre también hizo este viaje, y después por su trabajo, ha hecho otros que lo llevaron a conocer muchos países del mundo”, dijo.

Aunque en referencia a sus viajes señaló que el mismo le deja una enseñanza básica y es que “se trata de saber cómo sobrevivir, de tener el conocimiento de supervivencia, si bien no es el detalle, no es la parte más importante. Lo fundamental es saber qué se necesita para viajar y lo que yo estoy haciendo demuestra que cualquiera lo podría hacer, que para eso solo se necesita tener más confianza”.

“Contando con dicha confianza, cualquiera puede emprender un viaje, sea un chico o una chica de veinte o de cuarenta años. Lo único que necesitamos saber es que todo puede acontecer ya sea bueno o malo y que ese tipo de cosas siempre pueden pasar, pero solo depende de nosotros tomar nuestro camino y salir a ver el mundo”, comentó.

“Cualquiera puede encontrar la manera de salir de ello…si se tiene ese estado mental, no se le va a dar lugar al pánico, no debemos hacer eso.  Porque cuando suceden eventos fuertes y nos encontramos en un lugar donde la vecindad es mala y entramos en pánico, estamos perdidos…si mantenemos nuestra mente ocupada, lo podemos lograr”, dijo sobre sus experiencia de viaje que ya lleva dos años.

Señaló que para él emprender este viaje de conocimiento de cada uno de los lugares que visita, de su gente y de sus culturas, “es mucho más que poner cosas en una mochila, es saber qué es lo que hay que hacer para continuar viviendo, es la parte más difícil… nada en especial, nada más que eso.

No existen demasiadas personas que sepan manejarse así y es porque no muchas se dan cuenta que se torna más fácil viajar de esa forma, y que para ello no se necesita mucho”.

Dijo que siempre “las personas ponen excusas, y dicen que no tienen dinero, que les falta conocimiento o el equipo necesario para hacerlo, pero esos requerimientos no son prioritarios para salir a ver el mundo. Yo estoy usando una chaqueta vieja y zapatos viejos, y eso no me impide seguir mi camino y recorrer el mundo en lo más mínimo, el punto principal está en la autoconfianza, en lo que sintamos que podemos hacer nosotros por nosotros mismos, sobre todo en mi caso que estoy aprendiendo de la vida para ver qué quiero hacer con mi futuro cuando vuelva a casa”.

Y destacó que “haber pasado por Uruguay, conocido a la gente de aquí, y mis días en Salto, por más que fueron pocos, han sido muy agradables, me quedo muy contento de la gente que conocí aquí, de los amigos que hice, a quienes espero recibir también en mi casa en Europa algún día, me voy muy contento, y les digo, tienen un hermoso lugar para vivir, tienen que cuidarlo”.