Pico histórico de presos en la Cárcel superó todos los pronósticos y genera problemas de todo tipo

Pico histórico de presos en la Cárcel superó todos  los pronósticos y genera problemas de todo tipo
En estado de alerta se encuentran las autoridades policiales locales debido a que la Cárcel Departamental, ahora denominada Centro de Rehabilitación, cuenta con un número superior al máximo previsto por sus jerarquías, quienes aguardaban como pico máximo y altamente preocupante, el alojamiento de 270 personas. Sin embargo, hasta ayer, el centro penitenciario local tiene 272 reclusos y el drama comienza a asomar.
Según pudo saber EL PUEBLO, los problemas de alimentación y de seguridad por el hacinamiento de la población reclusa, son los principales motivos que afectan al sistema carcelario local y que mantienen en estado de alarma a las jerarquías de esa unidad y del comando.
La cárcel de Salto fue construida a fines de los años 70 para albergar a 80 presos. Pero con el correr del tiempo la situación fue cambiando y el perfil de los delincuentes que eran alojados en ese lugar también. El estado de vulnerabilidad que presenta el recinto, por el deterioro de su estructura edilicia y por la falta de capacidad para alojar reclusos, generan situaciones adversas que se vienen enfrentando desde hace años.
Si bien, desde el año 2005 en adelante el promedio de internos alcanzaba como pico histórico los 200 internos, lo que sobrepasaba ampliamente la capacidad locativa y la contención que podían brindar las autoridades, estos problemas no fueron solucionados a tiempo y los temas relacionados con la unidad carcelaria local, fueron dejados de lado.
“La Jefatura de Policía tiene un rubro asignado para la cárcel y éste no puede ser aumentado en consideración del incremento de la población carcelaria, porque se producirían desfasajes en otras áreas importantes que también tienen que ser atendidas todos los días porque lo necesitan”, comentaron a este diario en anteriores oportunidades, integrantes del Comando de la Jefatura de Policía de Salto, haciendo referencia a la compleja situación por la que atraviesa el recinto penitenciario salteño.
Pero el aumento de la población reclusa que obedece principalmente al incremento de los índices delictivos, los que motivaron prácticamente un promedio de un procesamiento a diario por parte de la justicia local durante el 2012, generaron un alto índice de reclusión en el medio, lo que dio lugar a que el número se disparara durante el mes de enero, cuando por el transcurso de la Feria Judicial Mayor que va hasta el próximo jueves 31 de enero, no se han concedido libertades y por el contrario sí han ingresado varias personas que fueron procesadas por distintos hechos delictivos.
ALIMENTACIÓN
La alimentación de los reclusos es uno de los principales problemas a los que se enfrenta el sistema carcelario local, debido a que la asignación del rubro para la compra de alimentos sigue siendo del mismo monto, y por lo tanto, el incremento de personas determina que deba alimentarse a más gente, lo que produce costos mayores que no pueden ser afrontados.
Por otro lado, la escasez de colchones, de materiales de limpieza y de productos de higiene personal, genera un estado sanitario complicado para los 272 reclusos que hasta ayer convivían en la cárcel departamental.
Si bien casi 250 reclusos del total son hombres, un importante número de mujeres vive en varios casos donde la ley se los permite, con sus hijos menores de 5 años, en estados de suma precariedad y hacinamiento, en un recinto donde el calor se vuelve sofocante y donde no existen comodidades ni privacidad.
Por otro lado, la emergencia sanitaria se registra por la falta de funcionarios de la salud que presten atención en el lugar en forma permanente, lo que motiva intensos traslados al Hospital local para la atención de salud, por diversos problemas de ésta índole que afectan a los internos, sobre todo por verse afectados con los males propios de la época ante las altas temperaturas reinantes, que se adicionan al estado de encierro, humedad y falta de higiene por la superpoblación.
Si bien por el momento la situación “es controlable”, según aducen las fuentes oficiales, la problemática no deja de ser preocupante y alarmante, ya que trasciende la situación de seguridad y se traslada al plano del foco de salud que puede desatarse en un lugar donde deberían convivir al menos 100 reclusos menos de los que hoy están allí alojados.
Según pudo saber EL PUEBLO en las últimas horas, varios casos policiales que se dilucidaron en el ámbito judicial terminaron con resultados donde los procesamientos fueron sin prisión preventiva, tal como lo habilita técnicamente para algunos casos el Código del Proceso Penal en su artículo 71, donde existan delitos menores, aunque estos últimos hechos refirieron a hechos de  atentado especialmente agravado, hurtos especialmente agravado y  un caso de receptación.
En el caso de que estos casos hubieran tenido otro resultado, o que de los próximos que puedan producirse en las horas siguientes resulten personas procesadas con prisión la gravedad del asunto, es aún mayor.
En este momento la Policía de Salto se ve enfrentada a un pico histórico de superpoblación carcelaria y trabaja atentamente para que la situación no represente un peligro mayor del que ya se presenta.

En estado de alerta se encuentran las autoridades policiales locales debido a que la Cárcel Departamental, ahora denominada Centro de Rehabilitación, cuenta con un número superior al máximo previsto por sus jerarquías, quienes aguardaban como pico máximo y altamente preocupante, el alojamiento de 270 personas. Sin embargo, hasta ayer, el centro penitenciario local tiene 272 reclusos y el drama comienza a asomar.

Según pudo saber EL PUEBLO, los problemas de alimentación y de seguridad por el hacinamiento de la población reclusa, son los principales motivos que afectan al sistema carcelario local y que mantienen en estado de alarma a las jerarquías de esa unidad y del comando.

La cárcel de Salto fue construida a fines de los años 70 para albergar a 80 presos. Pero con el correr del tiempo la situación fue cambiando y el perfil de los delincuentes que eran alojados en ese lugar también. El estado de vulnerabilidad que presenta el recinto, por el deterioro de su estructura edilicia y por la falta de capacidad para alojar reclusos, generan situaciones adversas que se vienen enfrentando desde hace años.

Si bien, desde el año 2005 en adelante el promedio de internos alcanzaba como pico histórico los 200 internos, lo que sobrepasaba ampliamente la capacidad locativa y la contención que podían brindar las autoridades, estos problemas no fueron solucionados a tiempo y los temas relacionados con la unidad carcelaria local, fueron dejados de lado.

“La Jefatura de Policía tiene un rubro asignado para la cárcel y éste no puede ser aumentado en consideración del incremento de la población carcelaria, porque se producirían desfasajes en otras áreas importantes que también tienen que ser atendidas todos los días porque lo necesitan”, comentaron a este diario en anteriores oportunidades, integrantes del Comando de la Jefatura de Policía de Salto, haciendo referencia a la compleja situación por la que atraviesa el recinto penitenciario salteño.

Pero el aumento de la población reclusa que obedece principalmente al incremento de los índices delictivos, los que motivaron prácticamente un promedio de un procesamiento a diario por parte de la justicia local durante el 2012, generaron un alto índice de reclusión en el medio, lo que dio lugar a que el número se disparara durante el mes de enero, cuando por el transcurso de la Feria Judicial Mayor que va hasta el próximo jueves 31 de enero, no se han concedido libertades y por el contrario sí han ingresado varias personas que fueron procesadas por distintos hechos delictivos.

ALIMENTACIÓN

La alimentación de los reclusos es uno de los principales problemas a los que se enfrenta el sistema carcelario local, debido a que la asignación del rubro para la compra de alimentos sigue siendo del mismo monto, y por lo tanto, el incremento de personas determina que deba alimentarse a más gente, lo que produce costos mayores que no pueden ser afrontados.

Por otro lado, la escasez de colchones, de materiales de limpieza y de productos de higiene personal, genera un estado sanitario complicado para los 272 reclusos que hasta ayer convivían en la cárcel departamental.

Si bien casi 250 reclusos del total son hombres, un importante número de mujeres vive en varios casos donde la ley se los permite, con sus hijos menores de 5 años, en estados de suma precariedad y hacinamiento, en un recinto donde el calor se vuelve sofocante y donde no existen comodidades ni privacidad.

Por otro lado, la emergencia sanitaria se registra por la falta de funcionarios de la salud que presten atención en el lugar en forma permanente, lo que motiva intensos traslados al Hospital local para la atención de salud, por diversos problemas de ésta índole que afectan a los internos, sobre todo por verse afectados con los males propios de la época ante las altas temperaturas reinantes, que se adicionan al estado de encierro, humedad y falta de higiene por la superpoblación.

Si bien por el momento la situación “es controlable”, según aducen las fuentes oficiales, la problemática no deja de ser preocupante y alarmante, ya que trasciende la situación de seguridad y se traslada al plano del foco de salud que puede desatarse en un lugar donde deberían convivir al menos 100 reclusos menos de los que hoy están allí alojados.

Según pudo saber EL PUEBLO en las últimas horas, varios casos policiales que se dilucidaron en el ámbito judicial terminaron con resultados donde los procesamientos fueron sin prisión preventiva, tal como lo habilita técnicamente para algunos casos el Código del Proceso Penal en su artículo 71, donde existan delitos menores, aunque estos últimos hechos refirieron a hechos de  atentado especialmente agravado, hurtos especialmente agravado y  un caso de receptación.

En el caso de que estos casos hubieran tenido otro resultado, o que de los próximos que puedan producirse en las horas siguientes resulten personas procesadas con prisión la gravedad del asunto, es aún mayor.

En este momento la Policía de Salto se ve enfrentada a un pico histórico de superpoblación carcelaria y trabaja atentamente para que la situación no represente un peligro mayor del que ya se presenta.