Plantean realización de un “merecido homenaje” a todos los citricultores

Hace algunos años atrás, cuando todavía por voluntad popular formábamos parte del Legislativo Departamental, entendíamos que de los posibles homenajes que justicieramente se debían realizar, era el reconocimiento de Salto, a aquellos que desde el último tercio del siglo XIX, hicieron de la citricultura una actividad que rebasó fronteras y permitió ser conocida y valorada positivamente a nivel regional y mundial.

Por eso en el presente, cuando seguimos observando el esfuerzo continuo de los citricultores para superarse y salir adelante, a pesar de las vicisitudes que han pasado y que pasan, nos parece adecuado que los Gobernantes Departamentales tomen e impulsen esta iniciativa como propia.-
En el Plenario realizado en la Junta Departamental el día 2 de Agosto de 2004, en una exposición escrita que presentamos, decíamos lo siguiente:”La citricultura comercial en Salto surgió en el último tercio del Siglo XIX, en donde la demanda adquirió gran  significación, ya que no solo se abastecía a la ciudad, sino también porque nuestros cítricos llegaban a Buenos Aires mediante continuos y muy importantes embarques.-
No sabemos con certeza el origen de nuestros naranjos, pero el respetado Historiador José María Fernandez Saldaña en su libro titulado Historia de Salto expresa:…….” Descienden plantados quién sabe cuando, de viejos naranjos misioneros, nietos australes de aquellos victoriosos hijos de la selva, que con las raíces en abrazo con las ruinas del Imperio Jesuítico fructúan para las aves del cielo, su nectárea cosecha…”.-
Sabemos sí que hacia el año 1864 en plena revolución Florista,el distinguido vecino de Salto, Don Pedro Gallino aprovechando la gentileza del Señor Don José Goncálvez Amorín, que como regalo le había obsequiado traídas de Río de Janeiro, semillas de naranjas mandarinas, que Don Pedro plantó en el Paraje La Amarilla y luego cuidó con devoción hasta lograr excelentes resultados.-
Al llegar el Siglo XX se fueron creando las estructuras necesarias para desarrollar  los cultivos, se fueron abriendo paso entonces la producción, el comercio y el consumo,  de la mano de nuevas tecnologías y experiencias adquiridas, producto de la inquietud de aquellos pioneros que los indujo a introducir plantas y yemas de otras regiones, procurando su adaptación al medio, de allí nacen la variedades de naranjas Criolla o Salteña, Ombligo, Valencia, Clementina y tantas otras.-
Así con el paso del tiempo la actividad desplegada por hombres y mujeres, en el sentido de mejorar cada vez más los cultivos se ha visto coronada dignamente, pudiendo gozar hoy nuestro departamento de inmejorable concepto, convirtiéndose en uno de los centros de la actividad citrícola más importante del país, de la región y del mundo.-
Familias enteras protagonizaron  este proceso de enorme importancia que tengo obligación de mencionarlas, aunque sabiendo que nuestra memoria pueda traicionarnos y puedan quedar alguna  que olvide recordar, no puedo dejar de nombrar a Gallino, Gautrón, Malaquina, Solari, Williams, Savio, Boiani, Rattín, Berreta, Jambiasi, Bessio, Baratta, Guglielmone, Medici, Caputto, De Souza, sin olvidarme de mencionar a los Ingenieros Tucci y Quintela, quienes introdujeron aspectos técnicos fundamentales que permitieron a nuestra citricultura acompasarse al conocimiento de otras latitudes, sin olvidar a los miles de trabajadores anónimos que colaboraron en este proceso.-
Es por esto que entendemos justo y necesario efectuar un reconocimiento y un homenaje permanente a todos los que lograron hacer con sacrificio, esfuerzo y perseverancia la realidad actual de la industria citrícola en Salto.-
Y finalizando le solicitábamos al Intendente de la época, la posibilidad de levantar un monumento en el sitio que se determine, para homenajear a todos los productores citrícolas y a sus trabajadores y trabajadoras del departamento de Salto en forma permanente.-
Jorge
Cabral Vinci

Por eso en el presente, cuando seguimos observando el esfuerzo continuo de los citricultores para superarse y salir adelante, a pesar de las vicisitudes que han pasado y que pasan, nos parece adecuado que los Gobernantes Departamentales tomen e impulsen esta iniciativa como propia.-

En el Plenario realizado en la Junta Departamental el día 2 de Agosto de 2004, en una exposición escrita que presentamos, decíamos lo siguiente:”La citricultura comercial en Salto surgió en el último tercio del Siglo XIX, en donde la demanda adquirió gran  significación, ya que no solo se abastecía a la ciudad, sino también porque nuestros cítricos llegaban a Buenos Aires mediante continuos y muy importantes embarques.-

No sabemos con certeza el origen de nuestros naranjos, pero el respetado Historiador José María Fernandez Saldaña en su libro titulado Historia de Salto expresa:…….” Descienden plantados quién sabe cuando, de viejos naranjos misioneros, nietos australes de aquellos victoriosos hijos de la selva, que con las raíces en abrazo con las ruinas del Imperio Jesuítico fructúan para las aves del cielo, su nectárea cosecha…”.-

Sabemos sí que hacia el año 1864 en plena revolución Florista,el distinguido vecino de Salto, Don Pedro Gallino aprovechando la gentileza del Señor Don José Goncálvez Amorín, que como regalo le había obsequiado traídas de Río de Janeiro, semillas de naranjas mandarinas, que Don Pedro plantó en el Paraje La Amarilla y luego cuidó con devoción hasta lograr excelentes resultados.-

Al llegar el Siglo XX se fueron creando las estructuras necesarias para desarrollar  los cultivos, se fueron abriendo paso entonces la producción, el comercio y el consumo,  de la mano de nuevas tecnologías y experiencias adquiridas, producto de la inquietud de aquellos pioneros que los indujo a introducir plantas y yemas de otras regiones, procurando su adaptación al medio, de allí nacen la variedades de naranjas Criolla o Salteña, Ombligo, Valencia, Clementina y tantas otras.-

Así con el paso del tiempo la actividad desplegada por hombres y mujeres, en el sentido de mejorar cada vez más los cultivos se ha visto coronada dignamente, pudiendo gozar hoy nuestro departamento de inmejorable concepto, convirtiéndose en uno de los centros de la actividad citrícola más importante del país, de la región y del mundo.-

Familias enteras protagonizaron  este proceso de enorme importancia que tengo obligación de mencionarlas, aunque sabiendo que nuestra memoria pueda traicionarnos y puedan quedar alguna  que olvide recordar, no puedo dejar de nombrar a Gallino, Gautrón, Malaquina, Solari, Williams, Savio, Boiani, Rattín, Berreta, Jambiasi, Bessio, Baratta, Guglielmone, Medici, Caputto, De Souza, sin olvidarme de mencionar a los Ingenieros Tucci y Quintela, quienes introdujeron aspectos técnicos fundamentales que permitieron a nuestra citricultura acompasarse al conocimiento de otras latitudes, sin olvidar a los miles de trabajadores anónimos que colaboraron en este proceso.-

Es por esto que entendemos justo y necesario efectuar un reconocimiento y un homenaje permanente a todos los que lograron hacer con sacrificio, esfuerzo y perseverancia la realidad actual de la industria citrícola en Salto.-

Y finalizando le solicitábamos al Intendente de la época, la posibilidad de levantar un monumento en el sitio que se determine, para homenajear a todos los productores citrícolas y a sus trabajadores y trabajadoras del departamento de Salto en forma permanente.-

Jorge Cabral Vinci