Preocupa a la Policía local la cantidad de armas de fuego que han caído en manos delictivas

La cantidad de armas que está en poder de los delincuentes debido a los distintos robos de este tipo de elementos que se produjeron durante el pasado mes de enero, ya tuvo su primera consecuencia. Una ola de delitos violentos se sucedió en las últimas horas y estos hechos que agravan la situación de inseguridad que padece nuestra sociedad, preocupan sobremanera a la Policía.
Los delincuentes que coparon la casa en la zona del Cerro el pasado lunes sobre la medianoche, todavía no pudieron ser detenidos, siguen siendo buscados por la Policía, mientras que otros episodios de violencia que ocurrieron en la tarde de ayer y en la madrugada del domingo, donde los delincuentes utilizaron armas de fuego para perpetrarlos, levantan el estado de alerta que hasta el momento las autoridades, manejaban con cautela.
Estos hechos ocurren en momentos en que el Jefe de Policía de Salto, inspector mayor retirado, Walder Ferreira, se prepara para asumir el cargo de Jefe de Policía de Montevideo, el próximo lunes 1º de marzo. Días pasados el jerarca había manifestado al diario El País de Montevideo, que en nuestra ciudad “no se registraban delitos violentos como los copamientos”, sin embargo, los acontecimientos de última hora dieron vuelta esa posición.
COPAMIENTO
Este tipo de delitos son poco habituales en Salto, sin embargo el hecho de ayer motivó el disparador de las autoridades y dio lugar al estado de alerta de la población, ya que se está enfrentando a delincuentes más osados que los de costumbre.
Según declaró la víctima ante la Policía, eran cerca de las once y veinticinco de la noche del lunes, cuando se encontraba en su casa, junto a su esposa mirando televisión. El hombre de 71 años de edad, estaba tranquilo luego de una jornada de trabajo y ya por acostarse, acostumbrado por la mansedumbre del lugar, en su casa de la calle Joaquín Suárez 1650, se encontraba descansando y con la puerta abierta. Mientras tanto su esposa, hacía tareas domésticas en la cocina.
De repente, dos individuos irrumpen en el lugar, uno de ellos lo hizo con un arma de fuego tomándolo del cuello, lo levantaron e intentaron conducirlo hasta una pieza de la casa. Mientras que a la mujer, la tomaron por la espalda, le juntaron las manos a la cintura e intentaron taparle la boca.
Pero no pudieron hacerlo. La mujer gritó por ayuda acudiendo a su perro, un pastor alemán de dos años de edad, el que se abalanzó sobre los delincuentes haciendo que estos depusieran de forma inmediata su actitud. Los soltaron y salieron corriendo del lugar cerrando ellos mismos la puerta en forma violenta, para no ser alcanzados por el perro. Ambos individuos pudieron ser vistos por las víctimas, que primero se calmaron y cuando les pasó el susto, llamaron al 911 para alertar sobre el hecho. De inmediato, el lugar se llenó de efectivos policiales que emprendieron una intensa recorrida por la zona.
Las víctimas declararon que uno de los copadores vestía un buzo verde, tenía el pelo corto, medía aproximadamente 1,70 de estatura, era de cutis morocho y que tendría entre 20 y 22 años de edad, mientras que el otro, vestía una campera azul con capucha, pero que tenía la misma filiación que su cómplice.
Hasta ayer la policía pudo detener a algunas personas, pero no pudieron dar con los autores del caso.
ASALTO
Pero a este hecho se le suman dos casos más de violencia con arma de fuego. Uno de los casos, fue el asalto a mano armada que sufrió una comerciante del Cerro. Fue en la esquina de las calles Paraguay y Zorrilla de San Martín. Según lo que pudo saber EL PUEBLO, en horas de la mañana ingresó al local una persona, preguntando por cierta mercadería y simuló querer comprarla pero no tener el dinero suficiente en la mano. Por eso preguntó a la hora que cerraba el negocio para volver por el objeto deseado.
Fue así que faltando cinco minutos para la una de la tarde, el individuo retornó pero esta vez con un arma en la mano y al ingresar encañonó a la comerciante que en ese momento se encontraba sola y le exigió que le entregara dinero. La mujer lo hizo sin dudar ante la conmoción por la amenaza y el sujeto se alzó con unos 4 mil pesos. Huyendo raudamente del lugar. La policía logró detener a algunas personas relacionadas con la descripción del delincuente, pero no pudieron probar nada hasta el momento.