Presentan proyecto en el marco de los 125 años del Colegio y Liceo SAFA

Docentes del Colegio y Liceo Sagrada Familia elaboraron un proyecto que incluye una presentación de banners en el marco de los 125 años del Colegio y Liceo Sagrada Familia.
María Fernanda Mastoros – animadora, educadora de Inicial y catequista de la institución – informó que la iniciativa surgió en equipo con las docentes Ana Barla e Hilda Rundie. “Nos juntamos para hacer este proyecto mediante banners que presentan la historia del colegio, la idea es poder dar a conocer la trayectoria del centro educativo ante la sociedad de Salto” – manifestó Mastoros.

María Fernanda Mastoros

María Fernanda Mastoros

La idea principal surgió de Ana Irene Barla – Profesora de Dibujo y Artes Visuales – de crear banners que recreen los aspectos más relevantes de la historia del colegio. El trabajo se realizó en conjunto con los chicos de segundo año del liceo.
“Pretendemos mostrar el verdadero espíritu de la Sagrada Familia y lo que significa para nosotros. Gracias a Dios tenemos hermanos presentes en el colegio y el hecho de compartir con ellos se transmite el mismo sentir y los chicos también lo viven”. – subrayó la docente. El viernes a la hora 19.00 se hará la presentación junto al Hermano Edgardo Bruzzone y la presencia del coro del SAFA.
SIGUE SIENDO
NUESTRA CASA…
“El colegio en el que vivimos, el colegio en el que hemos pasado cierta cantidad de años, el colegio en el que día a día vamos viviendo nuestra vida, está formado por pasillos y aulas, por patios y por fachadas, por algunos escudos y algunas esquinas entrañables, por algunos detalles que la historia ha ido labrando, y a los cuales, los años que se quedaron y los que se fueron, han abonado después, dejando en ellos un empaque de sarmientos de piedra y arquitectura sobria y clásica.
Nuestro colegio un buen día, tal vez cuando más distraídos estemos o cuando ya no estemos nos sorprenderá, pues seguirá hermoso, ideal, como siempre nos lo hemos imaginado.
Tal vez sean las distancias en el tiempo las que nos hagan recordar con nostalgia los años pasados y la vida entregada a una vocación que se hace misión personal y comunitaria en pro de un ideal forjado en el día a día desde hace 125 años.
Cada conmemoración de un hecho histórico, cercano o pretérito, nos hace poner ante nuestros ojos y nuestra alma, rostros y corazones que le dieron sentido y lograron que quedara para la posteridad como la encarnación de un ideal válido y posible.
Un colegio es algo más que el espacio físico donde viven y conviven muchas personas. Tampoco es un conjunto más o menos ordenado de aulas o lugares de trabajo o juegos. Un colegio es un peculiar tejido donde sueños, ilusiones, esfuerzos y vivencias se entremezclan creando un ámbito -diferente para cada habitante porque diferentes son los recuerdos y las emociones que componen la trama de aquel tejido- y produciendo una atmósfera que es el resultado tanto de las condiciones y fenómenos meteorológicos como de las respiraciones de cada uno de los habitantes de ese colegio, que forman colectivamente un hálito donde las creencias, las formas de ser, de estar y de manifestarse se asientan cómodamente para viajar después a través del tiempo y de la historia.
Nuestro colegio ha sido residencia y lugar de paso, aldea y corte, incómodo lugar y centro elegante, mercado y templo, bastión y villa abierta, sede central y asiento periférico, inspiración y desesperación, personas y personajes, crisol y fuego fatuo, estampida y quietud, noche de sábado y mañana de domingo…
Todo eso y todo lo demás que queramos añadir ha sido y sigue siendo este colegio que se retuerce sobre sí mismo como una interrogación y que, como los hidalgos de antaño, conoce sus glorias y antecedentes nobles, pero no suele recurrir a ellos para añorar pasados tiempos sino para saber que la obra ha sido y sigue siendo fecunda, que deja y dejó huella, permanente y añorada.
Nuestro colegio habla entre comillas y piensa en silencio, dejando la voz para quienes recorren las galerías y pasillos como las antiguas esguevas, ora mansas y deleitosas, ora impetuosas e imparables.
Nuestro paseo comenzó en el corazón del colegio y ha terminado o terminará en una de sus arterias, esa que se hace universal porque baña otra realidad antes de convertirse en historia, o sea, en final abierto, en concierto inacabado, en obra de arte inconclusa porque está vivo”.
LA HISTORIA
El Colegio y Liceo Sagrada Familia tiene una clara y fuerte presencia desde hace más de un siglo entre todos los montevideanos.
Fundado el 1º de julio de 1889, con una misión educativa y evangelizadora, ha sabido acompasar los cambios y las necesidades que la sociedad requiere.
Ubicado en una zona muy céntrica de la ciudad, en la Avenida Libertador Brigadier General Juan A. Lavalleja 1960, entre Lima y Nicaragua, cuenta con una cuidada calidad en sus servicios. Ha impuesto su presencia en el medio, atrayendo público diverso y heterogéneo desde los distintos puntos de la ciudad e interior.
El plantel docente es altamente calificado, efectivo y con gran experiencia dentro y fuera de la institución.
Posee una infraestructura privilegiada, ocupando la totalidad de la manzana, con amplios patios y salones, grandes galerías, teatro, museo, observatorio y laboratorios; todo excelentemente distribuido en tres cómodos pisos, ofreciendo posibilidades inmejorables para un óptimo servicio.
Nuestra institución creció con los uruguayos, manteniendo una clara influencia en la cultura nacional. Los aportes realizados por la Comunidad de los Hermanos de la Sagrada Familia, a lo largo de dos siglos, han sido enormes; basta recordar que hasta no hace muchos años los uruguayos aprendimos a conocer nuestra historia leyendo a un gran historiador perteneciente a dicha Congregación, el Hermano Damasceno, conocido como H.D.
Cuando nuestro corazón hace memoria de algún acontecimiento que ha sido significativo en nuestra vida, este recuerdo va asociado con rostros y nombres que han entretejido la trama y la urdimbre de nuestra evocación.
Los agonistas de estos hechos creyeron en el futuro y por eso lucharon y edificaron con grandes dosis de sacrificio y generosidad lo que hoy somos y tenemos. Confiaron en Dios y, en su nombre, se lanzaron a la aventura de la educación y Dios les regaló una historia cargada de vida, de cariño y fecundidad que nosotros ahora recordamos, agradecemos y disfrutamos.
Caminemos hacia el futuro, la decisión y la audacia son nuestras, el tiempo de Dios…