Primera noche del concurso de murgas dejó claro un destaque de La Nueva y una organización mejorada

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Murga «La Soberbia».

Está prolijo, hay atisbos de una mejora en la organización del evento y en la primera noche, el público respondió muy bien. Esa es la síntesis de lo que se vio en la primera etapa del concurso de murgas, que cada año organiza la Asociación Salteña de Actores de Carnaval (ASAC) en el teatro de verano, Víctor Lima, del Parque Harriague.

Así quedó demostrado cuando en la fresca noche del lunes y la madrugada de ayer martes, ya que el espectáculo terminó a las 3 de la mañana, algo que debe ser corregido en próximos eventos, unas dos mil personas asistieron y permanecieron para deleitarse con los conjuntos participantes.

Parece ser que la idea de los organizadores este año apunta a la prolijidad del espectáculo, aunque a veces las cosas no salen del todo bien como el caso del horario que se extendió ayer más de lo aconsejable, debido a que se está en  días laborables.

Sin embargo, los dos espectáculos que se observaron estuvieron a la altura de lo esperado por la gente. Este año, las ocho murgas que participan del concurso mantienen un nivel muy parejo en cuanto al espectáculo, aunque hay destaques propios de algunos conjuntos por su capacidad artística que se despegan del resto y demuestran su potencial, dejando claro en algunos casos concretos, quien manda.

ACTUACIONES

Fue al menos parte de lo que se pudo apreciar el pasado lunes por la noche con dos murgas, La Soberbia y La Nueva. La primera conformada por algunos integrantes con poca experiencia en carnaval, aunque algunos ya tengan si trayectoria como es el caso de Gonzalo Díaz, director de esa agrupación, que se formó en los mejores tiempos de la recordada murga Uno Más Uno, y que tuvo su oportunidad con murga Clandestina algunos carnavales atrás.

Por otra parte, La Nueva ha sido por mucho tiempo de las agrupaciones embajadoras del género murguero de nuestro medio, siendo muy laureada en diferentes lugares del país. Ayer volvió como en sus mejores épocas, a mostrar un espectáculo dominado por la estética, la innovación y la tendencia del género.

Para ello cuenta con artistas de primer nivel y muy experientes que ya han alcanzado varios primeros premios en el carnaval, como el caso de Paolo Sagradini, que hizo andar a todas las agrupaciones que integró e incluso supo contribuir positivamente con Falta La Papa años atrás, pese a un amargo 6º premio en el 2008.

Pero además, La Nueva está integrada por murguistas de suma trayectoria como Pablo Sánchez, los hermanos Pablo y Marcelo Catella, y el mismísimo Marcelo Cayetano que dirige a la murga sobre el escenario aún con los ojos cerrados.

Si bien ambas agrupaciones tuvieron en común que no mostraron espectáculos descollantes y que cada una a su turno tuvo momentos bajos, hubo por otra parte en el rubro a rubro, características que dejaron a La Nueva en una posición más favorable a la hora de participar de un concurso.

La Soberbia hace un racconto en su repertorio de lo que ocurrió en el año, pero si bien entra con fuerza en su presentación y posteriormente sigue manteniendo el nivel con un nutrido salpicón, empieza a demostrar algunas carencias propias del repertorio, las que se denotan más con la primera parte del cuplé, al realizar la representación del rescate de los mineros chilenos, genera una caída en el espectáculo, seguido por la falta de voces potentes que alimenten su cuerda  y la utilización de melodías añejas que han sido reiterativas en los últimos años.

Pero en la segunda parte del cuplé, con el rescate de la gloria celeste y lo que significó la participación de Uruguay en el Mundial para volver a creer que se puede, rescatando valores tan importantes para una sociedad bombardeada durante décadas por la mediocridad y el no se puede, hay un repunte de la murga que se traslada a la bajada y que permanece durante la retirada, que si bien no tiene un remate concreto, llega y gusta. Buen maquillaje y vestuario, que incluso van de la mano con lo que da la murga sobre el escenario. Y animada batería.

Pero La Nueva volvió a destacarse. Después de algunos años donde buscaron recorrer caminos no tan rebuscados, pero sin perder su esencia de transmitir un mensaje que apunte a la crítica social y a los tiempos que corren, esta vez despuntó el esteticismo puro de una murga que se ha caracterizado siempre por estar a la vanguardia en ese estilo.

Un coro impecable, sin voces individuales destacadas, más allá de Emilio Dos Santos, pero con arreglos corales impecables que generan picos altos del repertorio. Desde el comienzo hasta el final del repertorio mantienen un personaje hilvanado que vuelve a recaer en la figura de Pablo Sánchez con su particular histrionismo, que por momentos se vuelve por demás elocuente y genera atención en el público para seguir enganchado.

La cuota de humor mordaz, como la ha caracterizado siempre a esta murga, está presente e incluso neutralizaron el rol excesivo que en otros carnavales y en otra agrupación con un estilo totalmente distinto, cumplía Sergio “Cucaracho” Rodríguez, quien da lo suyo pero se limita a no irrumpir con el equilibrio que a este aspecto le pone la murga a su repertorio.

Cuentan con una bajada que genera la expectativa de una retirada que solo se remite a las voces y termina de cerrar, generando un aplauso fuerte y merecido, pero no atronador como otros años.

Aunque se destaca y seguramente peleará el primer puesto por el rubro a rubro, donde además se destaca su notable puesta en escena, sus impecables trajes y recursos escénicos y un excelente maquillaje.

No hubo oportunidad de ver a Murga Che, que era una de las favoritas, así como a la debutante Tuya y Mía de las que nos ocuparemos en la segunda ronda. 

El horario debe ser controlado por los organizadores, que este año han logrado una presentación satisfactoria y un espectáculo ordenado. Anoche actuaron Cortita y Al Pie, La Parentela, Falta La Papa y Punto y Coma, habrá que sacar cuentas antes de anunciar otro favorito.

Hugo Lemos