Programa «Aprender Juntos» inicia nuevo ciclo el presente año

Programa «Aprender Juntos»  inicia nuevo ciclo el presente año

La idea de «Aprender Juntos» es central en la educación pública uruguaya y surge del ideario sintetizado en la visión de escuela planteada por José Pedro Varela en los años de gestación de la enseñanza primaria: «aquellos que se han encontrado juntos en los bancos de una escuela en la que eran iguales y a la que concurrían usando un mismo derecho, se acostumbrarán fácilmente a considerarse iguales…»

Desde entonces, este ideario ha estado presente de muchas maneras en las políticas y programas educativos del país: a través de propuestas de mejoramiento educativo, en instancias de formación y capacitación docente, en espacios que procuran la participación de familias y comunidad, en incentivos para proyectos institucionales que procuran mejorar la convivencia y los aprendizajes.
Lo que todos estos esfuerzos tienen en común es el reconocimiento de un desafío que tiene la sociedad uruguaya para responder a su creciente diversidad con equidad y asegurando los mismos derechos y oportunidades a todos los niños.
Evidentemente, las modificaciones necesarias para adaptar el sistema educativo a todos introducen un campo problemático a las instituciones, a la labor docente y a su profesionalización, pero también enriquecedor ya que implica desafíos y cambios. Es necesario que toda la escuela se prepare para un trabajo con las diferencias y facilite los apoyos necesarios y ajustes razonables para que todos y todas puedan aprender.
Iniciativas como la Red de Escuelas y Jardines de infantes Mandela, la concepción de la educación especial «no ya como un sistema segregado , sino como una modalidad educativa transversal a la educación general, con fortalecimiento y expansión de la red de maestros de apoyo y transformación de las escuelas especiales en centros de recursos», el Programa A.PR. EN.D.E.R, el Programa de Maestros Comunitarios y el Programa de Escuelas Disfrutables integran líneas de política educativa que contribuyen al desarrollo de las condiciones necesarias para que las escuelas atiendan las necesidades y promuevan el máximo potencial de todos sus estudiantes. En este contexto es necesario también re significar el papel de los apoyos a la educación inclusiva.
Si bien el concepto de inclusión suele asociarse a los estudiantes con discapacidad, a los niños con dificultades para aprender o a quienes viven en contextos de pobreza , su contribución es universal. Se concreta en un gesto inicial de hospitalidad hacia todos y un gesto singular de atención a cada uno, derrotando las barreras culturales y los prejuicios que limitan las posibilidades de desarrollo y creando entornos favorables a la diversidad. Son estas las primeras contribuciones para cambiar la visión predominante sobre la discapacidad y las expectativas predominantes sobre los niños y niñas con discapacidades.

DESAFÍOS CON LA COMUNIDAD
Las escuelas y maestros deben compartir esta tarea y estos desafíos con la comunidad. La necesidad de movilizar el apoyo de familias y comunidad parte del reconocimiento de que los factores determinantes en los procesos de inclusión, trascienden el aula y la labor docente. Es necesario fortalecer la labor cotidiana de las instituciones educativas con el respaldo de su comunidad, cuestionar conjuntamente toda discriminación y fomentar formas de convivencia igualitarias en cada escuela y cada hogar. Las familias y las organizaciones de padres pueden desarrollar acciones de promoción de derechos que estimulan la educación inclusiva en beneficio de todos y todas.
Cuando una escuela, un maestro o un grupo de niños se preparan para incluir a alguien con discapacidad y buscan desarrollar al máximo su capacidad de aprendizaje, esa escuela, esa aula y ese grupo de maestros y niños están mejor preparados para que todos y todas aprovechen al máximo su potencial.
Vale recordar que, desde hace muchos años, las escuelas comunes del CEIP incluyen alumnos con diversas discapacidades y llevan adelante un trabajo que, del mismo modo que se realiza en Educación Especial, se concentra básicamente en adecuar, adaptar y desarrollar estrategias, dispositivos y apoyos que posibiliten los mejores resultados en todos los alumnos incluidos, impulsando así una educación capaz de responder a las necesidades y posibilidades de alumnos cuyo potencial de aprendizaje es sumamente enorme. Pero, durante mucho tiempo, esta forma de inclusión no estaba institucionalizada, hasta la creación de la Red Mandela, cuyo objetivo es, entre otros, potenciar el desarrollo de todos los niños para que, independientemente de sus condiciones personales, sociales o culturales, incluidos aquellos que presentan una discapacidad, aprendan juntos y tengan las mismas oportunidades.
El grado de implicancia en el desarrollo de la experiencia es, en general, muy alto desde el trabajo de la Dirección, secretaría, administración y adscripción. Se los atiende y conoce en forma personalizada.
La gran mayoría de los docentes que trabajan con estudiantes sordos tiene amplia experiencia en el tema y logra excelentes resultados, pero también cada año hay incorporaciones de profesores nuevos que ingresan al proyecto sin tener conocimientos previos sobre cómo se trabaja con estudiantes sordos. Para ello la Dirección, la adscripción y la coordinación les brindan el apoyo necesario, se realizan reuniones en las que se comparten las experiencias exitosas de los docentes con más años de experiencia y se procura impartir cursillos y seminarios que apunten a ayudar a estos nuevos docentes en su tarea.
Con respecto al grupo de intérpretes, también hay algunos que cuentan con muchos años de experiencia en la tarea de aula (diferente de la interpretación común y cotidiana) y cuando se incorpora algún intérprete que no ha tenido experiencia previa en el trabajo de clase necesita de un tiempo de adaptación a la dinámica de la clase.