Proyecto de investigación y diagnóstico de Leishmaniasis fue realizado en diferentes zonas de nuestro departamento

El Ministerio de Salud Pública a partir de la Comisión formada a raíz del evento sanitario que acaeciera hace un tiempo, cuando se detectaron casos de Leishmaniasis en la zona de Arenitas Blancas y en el Zoológico Municipal de Salto, comenzó a desarrollar trabajos de investigación en los que participan múltiples instituciones con la finalidad de elaborar un diagnóstico preciso sobre esta enfermedad. Las etapas de trabajo se van a cumplir entre los meses de noviembre y diciembre.
Dicho proyecto tiene como objetivo fortalecer la respuesta frente a la emergencia y diseminación de la Leishmaniasis en el norte del país, a través de la colaboración interinstitucional y el desarrollo de intervenciones basadas en la evidencia, adaptables a los diferentes escenarios socio-culturales y ecológicos. El área de estudio incluye en este caso preciso a las ciudades de Salto y Paysandú.
En ese marco, se cumplirán dos instancias, una que tiene que ver con toma de muestras de sangre a perros y colocación de trampas en la ciudad, en puntos previamente elegidos para medir la presencia del vector.
La Leishmaniasis visceral está fuertemente asociada a los factores ambientales y sus modificaciones antropogénicas, a variables socio-económicas y bio-ecológicas, evidenciables a través de los indicadores biológicos de transmisión (densidad de insectos vectores, infección en los perros, eventualmente casos humanos). Por tanto se intentará identificar, predecir y desarrollar una intervención racional
La Leishmaniasis son un grupo de enfermedades que tienen en común, ser producidas por parásitos microscópicos llamados Leishmania y transmitidas mediante la acción de un díptero (flebótomo).
La Leishmaniasis visceral americana, única recientemente detectada en caninos en Uruguay, es causada por Leishmaniainfantumchagasi.
RESERVORIO Y MECANISMO DE TRANSMISIÓN
El reservorio de Leishmania es el perro infectado, con o sin manifestaciones clínicas. La forma más usual de transmisión es mediante la picadura de un insecto llamado flebótomo, que se infectó previamente al picar a un animal (perro) que ya tenía el parásito Leishmania. Constituye por tanto, una enfermedad de transmisión vectorial, ya que el flebótomo actúa como vector que transporta el parásito del reservorio (perro) a otro perro o al humano y lo infecta a través de la picadura.
Los flebótomos son insectos más pequeños que los mosquitos, de 2 a 4 milímetros de largo, pican desde el atardecer hasta el amanecer y no dejan punto de sangre en la picadura. Su vuelo es corto y zigzagueante.
Se los encuentra en domicilios y sus alrededores (peridomicilios). Sus huevos y larvas están en la tierra sombreada, húmeda y con materia orgánica (hojarasca, guano, frutas, etc.) A diferencia de la mayor parte de los mosquitos, éstos no se encuentran en el agua.
Dadas las características del ciclo, es únicamente el estadio adulto el que nos permite realizar las medidas de vigilancia entomológica y eventualmente, las de control. Solo las hembras se alimentan de sangre, por lo tanto son las responsables de la transmisión parasitaria al picar. En esta región del continente, se alimentan fundamentalmente de sangre de perros, a la que prefieren sobre otro tipo de fuente alimentaria.
En los caninos, también existe la transmisión vertical (de la madre al cachorro). En nuestra región el ser humano no es reservorio, por lo que los individuos infectados no transmiten la enfermedad aún si son picados por el vector. Tampoco ocurre la transmisión a través de objetos.
PRESENTACIÓN CLÍNICA EN CANINOS
Los perros infectados pueden no presentar síntomas. El período de incubación de la enfermedad es largo; puede ir de meses a 1 año o más. Si tiene síntomas se puede observar: Caída del pelo, sobre todo alrededor de los ojos y orejas. Caspa (seborrea escamosa. Importante pérdida de peso. Úlceras en la piel.Fatiga, inapetencia. Crecimiento exagerado de las uñas. Diarrea. Fiebre.
Se recomienda consultar a un veterinario frente a los síntomas antes mencionados. El diagnóstico de la Leishmaniasis visceral se realiza mediante la combinación de un examen clínico con pruebas parasitológicas o serológicas. En Facultad de Veterinaria se cuenta con un sencillo test diagnóstico que se realiza con una muestra de sangre.
No hay un tratamiento efectivo contra el parásito en el perro; por lo que una vez infectado, tenga o no síntomas, puede transmitir la enfermedad a otros perros y a los humanos. En general cuando se desarrolla la enfermedad, su curso lleva varios meses hasta que termina con la muerte.
EN SERES HUMANOS
La mayoría de los casos sintomáticos ocurren en niños por debajo de los 10 años de edad. Factores genéticos y características adquiridas -como la desnutrición y la infección por el VIH- pueden incrementar el riesgo de Leishmaniasis sintomática.
El período de incubación es variable y puede ir desde los 10 días, hasta más de un año luego de la exposición. La enfermedad clínica se puede hacer sintomática años después de la exposición en personas con disminución del sistema inmunitario (inmunosupresión).
Las manifestaciones clínicas son fiebre prolongada y agrandamiento del bazo y del hígado. Los síntomas son comunes a varias enfermedades, por lo que el diagnóstico diferencial de la Leishmaniasis visceral incluye otras causas infecciosas, así como neoplasias hematológicas.
En el humano solo se hacen pruebas, si se cumple con la definición de caso sospechoso.
La LVA es una enfermedad grave (sin tratamiento, el 90% de quienes la padecen mueren y con tratamiento, la letalidad es de un 7% en la región). Para las personas que presentan síntomas y tienen confirmada la enfermedad, existe tratamiento y deben ser internados para recibirlo rápidamente.
Este proyecto tiene como objetivo fortalecer la respuesta frente a la emergencia y diseminación de la Leishmaniasis en el norte del país, a través de la colaboración interinstitucional y el desarrollo de intervenciones basadas en la evidencia, adaptables a los diferentes escenarios socio-culturales y ecológicos. El área de estudio incluye las ciudades de Salto y Paysandú.
La Leishmaniasis visceral está fuertemente asociada a los factores ambientales y sus modificaciones antropogénicas, a variables socio-económicas y bio-ecológicas, evidenciables a través de los indicadores biológicos de transmisión (densidad de insectos vectores, infección en los perros, eventualmente casos humanos). Por tanto se intentará identificar, predecir y desarrollar una intervención racional sobre estos factores a fin de evitar la transmisión a seres humanos.
Para ello, se van a realizar durante los próximos meses, estudios ambientales, sociales, entomológicos y del reservorio.
Según el modelo llevado adelante en el Proyecto de la Triple Frontera se eligen en ambas localidades, puntos de muestreo donde se colocan trampas de luz para la captura de flebótomos y se toman muestras de sangre a perros. Las trampas son aparatos con una luz que atrae a los insectos y un ventilador que los aspira y retiene en una bolsa. Las trampas de luz no atraen más flebótomos que los que normalmente se acercan al sitio, por lo que no representa un riesgo su colocación.
La protección parcial que generan los elementos repelentes como collares y pipetas, útiles para proteger a los animales sanos, no garantizan la interrupción de la transmisión por parte de los perros infectados con o sin tratamiento.
Las vacunas disponibles a la fecha, no demuestran eficacia para interrumpir la transmisión de la Leishmaniasis. Por lo tanto, al no existir instrumentos para evitar que los perros infectados transmitan la enfermedad a las personas y a otros animales, la conducta recomendada es el sacrificio de los perros infectados.