Psicóloga María Corina Roig Ambrosoni: “Como parte de una estructura social, somos todos responsables”

Hoy nos cuestionamos por los valores humanos, por la sensibilidad y solidaridad en los jóvenes, hacia ellos, en las familias y en la sociedad. Sabemos y sentimos que los valores de alguna manera han tendido a cambiar y mostrarse de una forma diferente, no deseada.
Parecería que esto nos conmueve y consterna cuando se ve la punta del iceberg.
Dado  que “no” es un fenómeno que surja de un día para el otro.
Podíamos decir que ha eclosionado, gestándose tristemente con anterioridad. Como todo proceso tomamos conciencia cuándo éste se manifiesta.
Estamos ante un tiempo donde la prisa le ha ganado a la pausa, el parecer al ser, el tener al sentir y compartir – tal como lo indican las reflexiones de la Psicóloga Corina Roig
Se valora más la apariencia llegando a hablar por sí misma.
Detenerse para proyectarse, encontrarse, estar con uno mismo, con los otros, ha perdido sentido y espacio.
No tiene importancia ni valor.
De ésta manera van quedando conflictos, sin ser resueltos, sentimientos sin ser expresados, encuentros postergados.
La persona va ingresando a un mundo de entredichos y confusiones internas, inquietudes sin respuestas, diálogos que se transforman en monólogos o en silencios. Indirectamente otros elementos pasan a ser los salvadores de este estado, de este sentir, la T.V., Internet, los play´s, los sms, por nombrar algunos.
Estas herramientas son necesarias para el crecimiento de las personas, del conocimiento, del contactarse con los otros, de cultivarse, siendo bien utilizadas.
Cuando son jerarquizadas y priorizadas, llevan al aislamiento de alguna manera a estar sólo  frente a lo virtual; ha sido desvirtuado el fin que tenían que cumplir.
EL ADOLESCENTE
Y LA INFLUENCIA DE
LOS COMPORTAMIENTOS MASIVOS
En el momento en que estos instrumentos abren contactos y la T.V. muestra como van surgiendo otros movimientos o estilos de ser, el adolescente al ser tan vulnerable en ésta etapa de su vida para ser aceptado, para integrarse como modismo a una nueva forma de expresión, se identifica, copia siendo uno más de ellos.
En la mayoría  de los nuevos movimientos de jóvenes que se han hecho populares, poco o nada tienen del querer vivir, sentir, del querer estar y producir o brindarse entre ellos, llevando una carga oculta de expresión ante la vida.
Todo es protesta ante lo existente, válidos son sus códigos, habiendo detrás de esto un sentimiento fuerte del no querer vivir o aceptar la vida; no tiene sentido; da igual.
La ingesta y consumo de distintas sustancias y bebidas son bienvenidas.
La modificación ante ciertos hábitos saludables de vida, van sufriendo oposicionismo, se duerme de día y se está despierto toda la noche.
Los tatuajes extremos, los percings, los colores de las vestimentas,
marcas de ropa, los aros, el cambio de color de pelo, etc., nos muestran cuánta carencia hay de afectos, contención de hacernos tiempo los adultos para poder escuchar.
Cuando la familia quiere actuar muchas veces ya es tarde, dado que se ha instaurado esa conducta en el adolescente.
En los adultos, de alguna manera también ha  priorizado más el tener ante el ser, el estar en determinado lugar para mantener su postura y lugar social, no lo puede perder, no importa a que costo hay que mantenerlo así sea despreocupándose y descuidando en efectos a su núcleo familiar.
Los adultos de alguna manera también inconcientemente se han vuelto adictos a esta forma de vida, cayendo sus valores.
No tienen tiempo  y es importante poseer y  dar a su familia determinadas marcas y estilo de vida de una manera competente ante sus pares, otorgándole mayor re nombre y jerarquía.
Detenerse, estar en familia, con amigos, no tener apuro, disfrutar de una buena charla, compartir un mate eran cosas de antes.
Este tema es tan amplio y profundo que da para mucho más.
Siendo sumamente importante que quienes disfrutan de estos valores perdidos, de alguna manera también se los ve como diferentes, que comparten distintos  momentos y buscan estar con el otro; escuchar y sentir lo que le pasa al otro y el poder estar solos consigo mismo sintiéndose bien, siguen existiendo.
Ante todo esto, se es solidario, cuándo la solidaridad se hace pública, pocos son los que la practican como un estilo de vida con sentido anónimo.
De alguna manera al “no” estar generalizado  hay cosas que se pueden hacer y obtener, no todo está perdido.
HACERLES VER
LA REALIDAD
Trabajando con adultos, jóvenes y niños sensibilizándolos a través de diferentes actividades, mostrando distintas realidades y necesidades.
El tener una actividad productiva y solidaria enriquece, sin tener que fusionarse el ser y, perder su identidad.
Como decíamos la utilidad, alcance, y, apertura de Internet nos brinda el poder estar en contacto con otros y realizar intercambios comunicacionales con otros profesionales.
En estos aspectos podríamos decir que ya “no” somos tercer mundo, sino que en otros países éstos fenómenos se vienen dando con sus resultados a la vista.
La especialista puntualiza que actualmente la problemática trasciende al estrato social; la falta de estímulo en los jóvenes se ve en todas las realidades.
Debido a la cantidad de información y herramientas a merced, los mismos se distraen y no se percatan de lo que realmente se tienen que preocupar y ocupar, como por ejemplo, el estudio y el trabajo.
La vasta experiencia de la profesional en la temática determina que los chicos se rigen de acuerdo al modelo de familia.
Cuando en ésta se establecen límites, se percibe que los padres trabajan, no por simple ausentismo si no con el objetivo de satisfacer las necesidades básicas, ello los responsabiliza a compartir la tarea y hacerlos partícipes de ella.
La responsabilidad es de todos, pues la sociedad la hacemos todos; los adultos como modelos, para los jóvenes.
Y nos preguntamos qué lugar dando a ellos… a veces por el mismo ajetreo diario que llevamos, no nos comunicamos olvidándonos de que la comunicación es vital… y seguimos ensimismados en nuestra prisa.
Vemos que la indiferencia social no la podemos generalizar, sino no se hubiera dado esta charla, con éste medio de comunicación en nuestra sociedad” – reflexiona Roig.

…………..

Como viven los jóvenes la realidad
de familias disfuncionales

“El divorcio – subraya la psicóloga Roig –  es decisión de los adultos. Que los hijos la padecen sí, porque esa separación implica que no los tendrán como figuras unidas.
No obstante en la mayoría de los casos la separación es lo más sano para la convivencia. Si los jóvenes logran comprender esa realidad, lo pueden superar.
Evidentemente que la cicatriz queda y todo adolescente sueña que sus padres estén juntos otra vez”.
El tema es que muchas veces los padres toman a sus hijos como rehenes.
Como responsabilidad paterna, los progenitores deben seguir comunicándose.
Es importantísimo que los padres sean activos en sus responsabilidades, inclusive cuando vuelven a rehacer su vida, no se establezcan competencias con los hijos.
“Son distintos sentimientos, amores, roles y ubicaciones en la escala de valores de las personas y de los chicos. Y que éstos últimos deben de respetar y considerar”.
El llevarse en armonía es fundamental ante el crecimiento del círculo familiar, tratando de que la convivencia sea la mejor posible.